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NEGOCIACIONES PARA LA INVESTIDURA

Sánchez se ve presidente en marzo en La Moncloa y exige al PP "lealtad"

El socialista quiere independientes "de prestigio" en su gobierno

El líder del PSOE y Rajoy protagonizan una corta y gélida reunión

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy antes de su breve reunión en el Congreso de los Diputados.

JOSE LUIS ROCA / ATLAS

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy antes de su breve reunión en el Congreso de los Diputados.

Viernes, 12 de febrero del 2016 - 13:20 CET

Apenas 35 minutos duró la reunión mantenida este viernes en el Congreso de los Diputados por el aspirante a jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez –que ya se ve en marzo con un “Gobierno” en el que haya “independientes de prestigio”- y el presidente en funciones, Mariano Rajoy. La cita fue corta y sobria, aunque “útil”, según un líder socialista que exigió “lealtad” a su interlocutor, y “sin sorpresas”, según el popular. La impresión que dejaron las pruebas gráficas llevan a intuir un ambiente gélido, hasta el punto de que la prensa fue testigo de cómo Rajoy prefirió abrocharse la chaqueta que dar la mano a Sánchez.

Por lo visto todo fue un error de percepción de los testigos, según se empeñaron después ambos en puntualizar. Aseguraron que se habían saludado, fuera de cámaras. Ellos sabrán. Lo que coincidieron en hacer saber a los demás es que habían dedicado al menos unos instantes a abordar el verdadero fin de la cita, esto es, la investidura. ¿Qué ocurrió?, que Rajoy apuntó que se ve en el derecho de ser presidente de España por haber ganado el 20-D y que, al no tener mayoría, insiste en ofertar un acuerdo a PSOE y a C’s.

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy durante la reunión que han mantenido en el Congreso de los Diputados.

Ante esto, Sánchez le replicó (según su versión) que es él quien tiene el mandato del Rey para tratar de ser investido, dado que Rajoy lo rechazó , y que sus planes pasan por “cambiar” las políticas conservadoras y también a sus protagonistas. De hecho, espera tener acuerdos cerrados “con las fuerzas del cambio” a finales de febrero, en contenidos y hasta de “gobierno”, sin descartar coaliciones. Y aprovechó para dar la “la bienvenida” a la nueva oferta que parece que en un par de días va a poner sobre la mesa Pablo Iglesias en pro del acuerdo.

FIN DE LA “CAMPAÑA DEL MIEDO”

No reclamó Sánchez la abstención de los populares –que no se le darían de ninguna manera- para el Pleno que parece que tendrá lugar la primera semana de marzo, pero sí su “lealtad” desde “la oposición” para pactos de Estado que conciernan a la lucha antiterrorista, a la defensa de la integridad territorial y una hipotética reforma constitucional. Y también el final de la “campaña del miedo” frente a un posible gobierno alternativo en el que esté Podemos.

Rajoy, que asegura que no se arrepiente de haber rechazado la oferta de Felipe VI para ser el primero en dar el paso a la investidura, replicó que “pase lo que pase” habrá acuerdos sobre los dos primeros asuntos. Cosa distinta es la reforma de la Carta Magna: ahí avisó al socialista de que no habrá cambios que afecten al artículo 1 y 2 de la ley fundamental (se entiende que para admitir la plurinacionalidad u otros modelos). Y tiene motivos para mostrarse tan seguro en este punto, puesto que cualquier modificación de ese calado necesita la complicidad parlamentaria del PP.

SILENCIO SOBRE LOS ESCÁNDALOS

No aceptó tan fácilmente el líder popular eso de que vaya a pasar ya a la oposición. Aseguró ante la prensa que “aún hay tiempo”; que sigue sin descartar pedir su oportunidad para intentar ser investido si Sánchez fracasa y que no cree que la corrupción que sigue aflorando en las filas de su partido –estaba compareciendo cuando se supo que un juzgado de Murcia cita a declarar a toda la junta municipal de Los Alcáceres (de PP) por prevaricación y tráfico de influencias- le afecte. De hecho, dijo no sentirse acorralado y eludió comentar los casos de Valencia o Madrid o defender o reprochar conductas a Rita Barberá o Esperanza Aguirre.

Sobre la campaña  “del miedo”, Rajoy negó su existencia. Eso sí, a continuación puso el énfasis en “la preocupación” que le produce que el PSOE pueda llegar a acuerdos con Podemos, que “votaría en contra” de un acuerdo de la UE con Reino Unido que según dijo sí compartirán populares y socialistas. O la posible “paralización” de la economía en un momento en que la prima de riesgo pone en dificultades a países vecinos. También se refirió a un supuesto pacto con independentistas al recalcar “la gravedad” de las recientes declaraciones del ‘president’, Carles Puigdemont, ante los cónsules anunciando que “Catalunya caminará hacia la independencia en unos meses”. “Es muy importante que en esto tengamos ideas claras y seamos contundentes”, resaltó.

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