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La pugna por la iniciativa

Sánchez y Rajoy se disputarán el foco mediático y el control de la agenda en la segunda fase de negociaciones

El líder socialista se adelanta al popular y pacta con C's convocar conjuntamente a partidos y organizaciones sociales

La pugna por la iniciativa

JOSÉ LUIS ROCA

Los líderes de PP y PSOE, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en una reunión en el Congreso.

Sábado, 5 de marzo del 2016 - 20:34 CET

Pedro Sánchez ha intentado convertirse en presidente del Gobierno. No lo ha conseguido. Lleva dos ‘noes’ del Congreso a sus espaldas. Sin embargo, es innegable que ha revitalizado su imagen pública dentro y fuera de su partido, manteniendo el control del foco mediático durante varias semanas. Para desesperación de muchos cargos populares, todo hay que decirlo, incapaces de entender cómo su jefe de filas renunció hace semanas voluntariamente a esa oportunidad. Sánchez, con el peor resultado del PSOE en unas generales y el arrojo de intentar una investidura que ya se adivinaba complicadísima política y aritméticamente, ha logrado hasta ahora silenciar la desconfianza de un buen puñado de barones y figuras ilustres del socialismo. Hacia su estrategia y hacia su propio liderazgo. De momento, es el jefe de los del puño y la rosa. Y cada día que pase conservando el áurea de ‘presidenciable’ -aunque tal seña de identidad tenga una fragilidad notable por sus escasos escaños y la resistencia de Podemos a darle la llave de La Moncloa-,  pierde fuerza la hipótesis de que algún compañero (compañera) trate de arrancarle los galones de cuajo para que no renueve como candidato en una hipotética repetición de elecciones.

Sin duda el líder del PSOE es consciente del rédito político que ha sabido sacarle a dos votaciones frustradas y sus prolegómenos negociadores. Y no quieren dejar de agarrarse a ese clavo. Además de la oportunidad de alcanzar el gobierno, se juegan en parte su propio futuro en ello, en el lograr conservar la iniciativa una vez pasada la semana de los Plenos de investidura.

Sánchez es consciente del rédito que ha sacado al intento de investidura y sus prolegómenos

Y en eso están, sin darse un respiro: en la mañana del sábado, sin anuncio previo, los equipos de negociación de socialistas y Ciudadanos se reunieron en el madrileño Círculo de Bellas Artes. ¿Para qué?. Para analizar lo sucedido en el Parlamento y, de paso, hacer evidente que no renuncian a la iniciativa y protagonismo ganado en las últimas jornadas. Así, han decidido iniciar una segunda ronda de contactos con partidos y organizaciones sociales para, “conjuntamente” y no por separado, tratar de sumar apoyos a su pacto. Sin descartar incluir nuevos puntos o poder reformular algunos de ellos (una de las condiciones que pone el PNV para un acercamiento, por ejemplo). Es de esperar que esta nueva iniciativa no guste a a conservadores, como no complace a Podemos, que no acepta convertir la mesa  ‘a cuatro’ (PSOE, Podemos, IU y Compromís) que pensaban resucitar en una ‘a cinco’, para dejar una silla a Albert Rivera.

LÍMITE, DOS DE MAYO

Rajoy, a ritmo más lento, tratará de ganar protagonismo pensando en su propio partido y repetición de elecciones

Los populares, por su lado, también han hecho sus análisis y, como los socialistas, entienden que amarrar esa codiciada iniciativa –con la cuota mediática y de arrastre en la opinión pública que conlleva- es fundamental ahora. La pugna con el PSOE está servida. Se inicia una segunda fase de este ‘impasse’ en la vida política marcada por la guerra de entrevistas, reuniones e intervenciones. Especialmente tras haber palpado en el PP la crítica de propios y extraños a la decisión de Mariano Rajoy de no intentar siquiera negociar con C's o presionar más al PSOE y sus círculos antes o después de declinar la oferta del Rey para la investidura.

Sánchez y Rajoy tratarán de protagonizar las próximas jornadas. Marcar la agenda. Sacar al adversario de la pista. Dar la imagen de que mueven ficha para ser el presidente. O como poco mantener viva la actividad ante la expectativa de que haya elecciones en cuatro meses. Eso sí, Rajoy será fiel a su ritmo: hasta el martes no está previsto que reúna al comité de dirección popular para diseñar una agenda de estrategia. Mientras, se improvisa y se reacciona a los pasos que va dando el adversario, sobre el eje de que el fracaso de Sánchez ha de devolver al PP lo que cree suyo. “Nuestra oferta al PSOE para gobernar sigue en pie. Yo le pido que no actúe como el perro del hortelano y si no quiere apoyar, al menos que deja gobernar a quien ganó las elecciones y tiene más votos”, subrayó este sábado el líder conservador desde Salamanca.

Con este panorama de fondo, el presidente del Congreso, Patxi López acudirá el lunes a despachar con el Rey. Además de comunicar oficialmente el fracaso de la investidura de Sánchez, es esperable que analicen escenarios. Felipe VI tiene potestad para convocar a los grupos cuando lo crea oportuno, a fin de explorar si merece la pena intentar otra investidura antes de tirar la toalla y, con el límite del 2 de mayo, someter a España a otras elecciones admitiendo la incapacidad de sus políticos para adaptarse a la nueva política. La que no invita, sino que obliga a entenderse.

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Gerard Romero, colaborador de SPORT, lo avanza en la Cadena Ser