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LA CATALUNYA RECORTADA

UNIVERSIDAD. La mayor subida de tasas de los últimos años no ha hecho más rica a la universidad catalana, que acumula dos años seguidos de recorte presupuestario. Los estudiantes, que en Catalunya pagan la matrícula según su renta, han visto cómo su comunidad volvía a ser, un año más, la que aplica las tarifas más elevadas. Y encima, acceder a una beca es cada vez más difícil.

«Hacía años que no pedía dinero a mis padres para los estudios»

Jueves, 15 de noviembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
BARCELONA

Estudia y trabaja, como muchos otros universitarios catalanes, pero este año Ricard Vallvè ha tenido que renunciar (parcialmente, eso sí) a una cosa y a la otra. Con la subida de tasas aplicada por la Generalitat, que ha incrementado las matrículas universitarias en Catalunya en un 66% -el máximo previsto por el Ministerio de Educación-, a este estudiante de Fisioterapia de la Universitat Rovira i Virgili no le llega el presupuesto. Y como aún vive con sus padres, porque su sueldo como monitor no le da para emanciparse, tampoco se ha podido acoger a ninguna beca.

XAVI MOLINER

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Información publicada en la página 30 de la sección de Política de la edición impresa del día 15 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

«Si me hubiera matriculado de todas las asignaturas, como era mi intención en un principio, habría tenido que pagar más de 4.000 euros, porque mi carrera, al ser experimental, es una de las más caras», explica el joven, vecino de Vilallonga del Camp (Baix Camp) y que cada día ha de desplazarse hasta Reus para ir a clase. Con todo, Vallvè ha pagado casi 3.000 euros por los 63 créditos que cursará este año. «Estoy repitiendo alguna asignatura, pero esta ha sido la primera vez en mucho tiempo que he tenido que pedir dinero a mis padres. Hasta ahora, con mi trabajo como monitor deportivo, los estudios me los habían pagado siempre yo», asegura. Vallvè, de 22 años, llegó a la universidad el año pasado, después de haber completado un ciclo superior de formación profesional en Actividades Deportivas que también costeó con su propio

dinero.

En Catalunya, el 70% de los estudiantes universitarios han tenido que asumir este año incrementos de entre el 16,7% y el 66,7% de las tasas de matrícula, aunque han pagado en función de sus ingresos (según siete umbrales distintos de valoración fijados por la Generalitat). Fuentes universitarias aseguran, no obstante, que el aumento de precios no ha implicado una disminución en el número de matriculados en los primeros cursos. Sí se ha notado, en cambio, en las asignaturas que se repiten, que pueden encarecerse hasta en un 100% si se llega a la última convocatoria.

Un cuarto de siglo después de que las comunidades autónomas empezaran a decidir por sí mismas los precios públicos de sus universidades, dentro de una horquilla que marcaba el Gobierno español, la diferencia entre una comunidad y otra podía llegar a ser, el año pasado, del 100%. «Pero de un curso para otro, se ha pasado a unas distancias que llegan al 136% en los grados más caros y hasta el 173% en algunos másteres», asegura Francesc Imbernón, profesor de Didáctica en la Universitat de Barcelona. Y pone un ejemplo: «El máster de formación del profesorado, obligatorio para los que quieran ejercer como docentes en secundaria, cuesta 879 euros en el País Vasco y 2.400 en Catalunya». «En esta última comunidad -agrega Imbernón- los estudiantes pagan por primera vez según su renta familiar, pero si comparamos el precio máximo para Medicina en Catalunya, 2.371 euros, con los 750 euros de Andalucía, la distancia se dispara hasta el 216%».

Becas más exigentes

A todo eso se ha sumado el endurecimiento de las condiciones que el Ministerio de Educación ha impuesto a quienes aspiren a ser beneficiarios de sus becas: los que no aprueben este año al menos el 50% de las asignaturas de las que se han matriculado tendrán que retornar el importe adelantado por el Gobierno.

En Catalunya, pese al sistema de becas de equidad (o descuentos en el precio final de la matrícula) que ha creado la Generalitat, las familias que tienen unos ingresos mensuales brutos de entre 1.300 y 1.400 euros por miembro no se librarán de pagar hasta 900 euros más por la matrícula universitaria. Esas becas de compensación cuentan con un fondo de 35 millones de euros, procedente del dinero que van a pagar de más los universitarios.

Y para quienes se quedan fuera de las ayudas, la secretaría general de Universitats ha previsto un programa de préstamos blandos, por importes máximos de 6.000 euros y con un plazo de amortización de 10 años. «Lo que no entiende la Generalitat es que no queremos empezar a endeudarnos a los 22 años», objeta Ricard Vallvè. «Hablé con mis padres y me animaron a seguir estudiando. Prefiero deberles el dinero a ellos que a los bancos», agrega.

Mientras tanto, los profesores universitarios han visto cómo se les rebajaba el sueldo (el 7% y eliminación de pagas) y aumentaban las horas lectivas, con más carga docente para los no investigadores. «Esto ha permitido eliminar al profesorado asociado», denuncian los sindicatos.

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