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Sergi Mingote: "Yo reclamé el Estatut pero también vibro con las goles de la Roja"

El alcalde de Parets del Vallès reivindica la doble pertinencia nacional en el momento clave del Procés independentista

Sergi Mingote: "Ser deportista de elite me ayuda cada día en mi trabajo de alcalde"

JOAN SALICRÚ / POL ALFAGEME

Sergi Mingote: "Ser deportista de elite me ayuda cada día en mi trabajo de alcalde"

JOAN SALICRÚ / PARETS DEL VALLÈS

Lunes, 20 de marzo del 2017 - 18:30 CET

La situación política centra la segunda parte de la conversación de "ecuador de mandato" con Sergi Mingote, alcalde de Parets, el cual reclama cordura al gobierno español pero también al catalán. Y no los ve nada predispuestos para el acuerdo, aunque también advierte que más tarde que pronto tendrán que empezar a dialogar. Por otra parte, Mingote acaba de ser nombrado como coordinador de sectoriales del PSC, el partido en que ha militado toda su vida, y que cree que debe "reconnectar" con la sociedad.

Alcalde, cada vez parece más difícil dedicarse a la política, como mínimo en el ámbito general. En el ámbito municipal, ¿resulta aún gratificante?
--Este trabajo, si quieres hacerlo bien, ha derivado a mucho más exigente, pero también porque los estándares de exigencia han cambiado. Ha cambiado la manera de ver cómo hay que gestionar un municipio, ha cambiado la forma de ver cuáles son las necesidades básicas -antes eran unas y ahora son más- y vamos haciendo pasos adelante, con lo cual… esa exigencia yo no la veo como negativa. El tiempo que te dedicas a esta “cosa pública” tiene que ser un tiempo en que escuches mucho, en que te des cuenta de los cambios que experimenta la ciudadanía y… esto es lo que tenemos que hacer, ir cambiando nuestras políticas y adaptándolas a las necesidades reales de la ciudadanía. Vaya, que cuando a mí me dicen: “Ostras, debe de ser duro esto de la política, ¿no?”. A mí nadie me ha obligado a ser alcalde, lo hago porque quiero, entonces... ¡no sé si tengo derecho a quejarme! ¿Que el día a día es exigente y necesita un grado de exigencia muy alto? Sí, es cierto, pero lo hacemos porque queremos, los que nos dedicamos a esto. Y si alguien que lo hace no le gusta, que lo deje. Así de sencillo.

Pero no me negará que los políticos, en general, están bajo sospecha. Y eso debe cansar... Probablemente en la política local esto se puede mitigar por el contacto con la gente, pero…
--Sí, solo hay que ver los medios de comunicación. Y sí, desde el municipio, desde Parets, lo que nos preocupa es lo que pasa a nuestro alrededor… y esto es muy diferente de esta política de alta volada donde pasan otras cosas. Y donde lo único que parece es que haya es confrontación política, lo que a mí tanto me incomoda, porque yo soy una persona de consenso. Cuando ves que todo es confrontación, una lucha, pienso… ¡debe de ser difícil gobernar un pueblo así! Yo siempre miro de buscar soluciones, alianzas, consensos… Claramente: la política local es muy diferente de la política general. No sé quién tiene que amoldarse a quien, pero me parece que si practicáramos la política general como la hacemos en el ámbito municipal… todo iría bastante distinto.

"Si practicáramos la política general como la hacemos en el ámbito municipal… todo iría bastante distinto"

Lo que está segurísimo es que “hacer de alcalde” requiere de prácticamente todas las horas del día. ¿Qué sustenta toda la energía que hace falta para ello?
--Es mi modelo de vida. Desde muy joven me inculcaron que además de formarse, había que hacer deporte, porque esto me haría estar sano, me haría estar bien, abrir la mirada… soy una persona que me ha gustado siempre conocer otras latitudes y tener muchos puntos de vistos. Ahora hablando de esto recuerdo a Adolfo Pérez Esquivel, el premio Nobel de la Paz, que vino aquí a Parets, en una conferencia, y dijo: “Hablamos del Tercer Mundo… y tres mundos no hay, tenemos solo uno y mal repartido”. Pues poder ver mundo me ha ayudado mucho en mi trabajo, porque al final cuando eres alcalde intentas poner en el epicentro de la acción institucional todo aquello que es realmente importante.

Mira, mi día tipo está muy marcado: a les 6 me levanto, me voy a hacer deporte, me ducho, dejo a Júlia [su hija] en la escuela, vengo al Ayuntamiento, intento estar al mínimo en el despacho porque lo que hay que hacer es estar con la gente, en las tiendas, en las asociaciones, en las industrias, acercándote allá donde pasan las cosas. Evidentemente el día que no puedes hacer nada por la mañana, por la noche me pongo el frontal y ¡a correr! Esto me ayuda a reflexionar y es que el deporte, además de práctico, es barato y cercano. Con la hora que estás corriendo, te da para reflexionar de lo que has hecho durante el día. Así consigo la energía necesaria; estas endorfinas que me genera la actividad frenética junto a mi actitud, que entiendo que siempre es una actitud positiva con los nuevos retos... es lo que creo que hace que me sienta a gusto con el trabajo que hago, que es hacer de alcalde de mi pueblo.

"El deporte me ha ayuda mucho en mi tarea de alcalde: sacrificio, esfuerzo, constancia... y afrontar cada día como un reto"

No quiero parecer dramático, pero ¿el perfil de deportistas de alto riesgo… ayuda en estos momentos, a hacer política? ¿Son los únicos que pueden aguantarlo?
Sí, yo creo que todo es bagaje. Mira, cuando vienen los niños de visita aquí al despacho, opté al final ya para colgar la foto del Everest, un póster que llevé de Katmandú [capital del Nepal]. Los niños siempre preguntan por esto… Y claro, sí, planificar un proyecto como este, o atravesar el Polo Norte… o hacer 2.200 kilómetros dando la vuelta a Mongolia y llegando al desierto de Gobi… Todo esto necesita de planificación, de liderazgo, de toma de decisiones, de valores…sacrificio, esfuerzo, constancia… al final esto es lo que te marca en tu actividad profesional. Y esto pienso que todo alcalde tiene que tenerlo. Por lo tanto sí, dedicarme al deporte de elite me ayudado muchísimo: conocer mundo, plantearse retos… y creer que no hay limitaciones, que siendo constante y tenaz, puedes conseguir lo que te propones. Y afrontar cada día como un reto.

Usted hasta ahora no parecía que quisiera jugar al ámbito político catalán pero acaba de ser escogido coordinador de sectoriales del PSC. ¿Empieza su ascenso a la política nacional?
--Sí, mira, y dije que sí por dos razones. La primera es porque los compañeros de la ejecutiva nacional me lo han pedido. Y, como decía mi abuelo, “es de bien nacido ser agradecido”; siempre gusta que a alguien le reconozcan el trabajo hecho. Y en segundo lugar porque muchas veces pienso que no hay que sumarse a los proyectos –del tipo que sea- cuando las cosas son fáciles. Y nuestro partido está pasando momentos difíciles, complicados. Por mantener la coherencia de nuestro discurso, hemos diluido o no hemos sabido conectar del todo con la realidad de la calle. Tenemos que volver a reconectar. Y el proyecto de reconexión desde lo que es nuestra base, las personas que forman parte de las 30 sectoriales que tienen el partido… me gusta. Me anima.

¿Y sobre su futuro político?
--A mí me gusta tener la mirada de largo alcance pero combinarla con el día a día, en dar soluciones del día a día. Creo en lo de “pensar globalmente y actuar localmente”. Yo, como persona que nací, crecí y quiero morir aquí, me veo como alcalde de mi pueblo, sí. Pero también soy un soldado más para tirar adelante el proyecto socialista: soy una persona progresista que cree que los valores y las necesidades de las personas están por encima de las cosas y que cree que el PSC tiene que tener un camino claro, que sea ser un partido útil para la gente, que responde a las necesidades de los ciudadanos, que son distintas de lo que eran años atrás. Soy de los que pienso que, si volvemos a conectar con la gente -que lo haremos-, tendrá un gran papel el mundo municipal. Desde aquí se puede sumar y avanzar como país. Si yo creo en esto y se me da la confianza, como se ha hecho, me tendrán allí, porque evidentemente soy de los que me gustan los retos. Y afrontarlos.

A alguien le sorprenderá que un alcalde del PSC no tenga la bandera española –también- colgada en el balcón del Ayuntamiento. Y alguien lo conectará sin dudad con la ‘estelada’ que usted llevó hasta la cumbre del Everest, en homenaje a su madre. Usted dice que no es un hombre “de banderas”, pero el momento sí lo es y todo gesto tiene su connotación…
--Yo soy de estas personas –que hay muchas así- a las que le molesta mucho que se nos catalogue de más o menos catalanes porque tengamos una ideología u otra. Yo me he sentido siempre catalán y catalanista. Siempre. Lo que pasa es que ahora, el ‘postureo’, hace que se genere un clima… Cuando no había esta utilización de las banderas como un elemento de confrontación, había muchas personas que nos sentíamos muy cómodas con muchas cosas que representaban cada una de las banderas. Pues ahora resulta que tienes que ser de una cosa y etiquetarte. Pues hay muchas personas que somos de pensamiento abierto y que creemos que con las banderas no hay que hacer guerra. Este pueblo, por ejemplo, tiene una historia. Yo estuve reivindicando el Estatut años atrás y quejándome de una actitud absolutamente censurable del gobierno central hacia Catalunya, pero el día siguiente estaba cantando el gol de Iniesta con la selección española, ¿eh? Ahora esto no se puede hacer. O como mínimo no se ve bien. Pues yo no tengo ningún problema de banderas y no tengo ningún complejo en decir lo que pienso en cada momento. Yo creo que esta mirada es compartida por mucha gente, que son muchas cosas; gente que tiene el corazón partido, que viene de “allá” pero se siente de “aquí”. Y que quiere seguir sintiéndose catalana como la que más, sin perder las raíces. Yo soy charnego a mucha honra. Todo depende de cómo se use la acepción, positiva o negativamente.

"Los alcaldes sabemos que es que no te quieran entender: por eso tanto tiempo a mediar, solucionar, ceder, proponer…"

Todo el mundo habla de "choque de trenes" entre las administraciones española y catalana. ¿Como cree usted que terminará el conflicto?
--Este tiene que ser un momento de mirada abierta, aunque estamos condicionados por la mirada del presente, la del ‘Procés’. Pero vaya, lleguemos a donde lleguemos, será imposible sin consenso. Se me dirá: “No, es que no nos quieren entender”. Ya, ya, los alcaldes esto lo sabemos perfectamente: y por eso dedicamos tanto tiempo a mediar, solucionar, ceder, proponer… Tiene que haber un cambio de modelo, sí, yo soy partidario. La Constitución –que algunos ahora rechazan- yo creo que fue un instrumento muy útil durante muchos años y probablemente fue el mejor que se generó en aquel momento. Pero ahora hay que reformarla. Y si no es desde el consenso, desde la posibilidad de llegar a acuerdos… no llegaremos a ningún lugar. Pero por ejemplo, repetir un 9-N creo que no tiene ningún sentido, ni para los independentistas ni para los que queremos una España auténticamente federal. Tenemos que buscar instrumentos útiles que solo podrán nacer de sentarse a hablar, del acuerdo y del consenso. Ahora, lo que tenemos es que los que tienen que tomar decisiones, están de espaldas. No hay relación, no hay comunicación. Difícilmente buscando el choque de trenes llegaremos a ninguna parte. Sin acuerdo y consenso, lo que se decidiera no tendrá validez. Hay quien dice: no, no, esto no hace falta. Declaración Unilateral de Independencia. Pues no, no serviría de nada. Tenemos que encontrar el punto de entender y respetar la diferencia y buscar vías de solución. Después escuchar la ciudadanía e implementarlo. A mí me da la sensación que, de un lado y otro, a algunos ya les va bien esta situación. Ya les interesa vivir en una confrontación constante. Algunos no nos encontramos nada cómodos, en todo esto. También te digo: a mí, como alcalde, esto me afecta muy poco.

De momento no le ha afectado, pero si se convoca el referéndum por parte de la Generalitat, de forma unilateral, los alcaldes sí tendrán que decidir si prestan las escuelas para que funcionen como colegios electorales.
--Que no transporten a los municipios un problema que han generado otros. Quien haya generado el problema, que lo solvente. A nosotros que nos dejen con el día a día. Si esto sucediera, no nos iremos a los extremos. Eso sí, seguiríamos estrictamente lo que nos digan los que tendrían que firmar. Igual que este alcalde nunca ha tomado ninguna decisión con un informe negativo, porque creo que hay que respetar la legalidad y que por eso hay el secretario y el interventor… pues haríamos lo mismo. Sin ningún tipo de valoración más allá de la legalista. Desde aquí nosotros no haremos política con el Procés. Quien tenga que tomar las decisiones, que las tome.

"Si la Generalitat decide poner las urnas unilateralmente, aquí haríamos lo que nos indicara el secretario y el interventor”

Usted se ha mojado a favor de la candidatura de Pedro Sánchez; es uno de los pocos alcaldes socialistas que lo ha hecho.
--Sí, me he pronunciado porque el hecho de no mojarse… no es siempre lo mejor. Si que es una práctica habitual pero yo creo que hay que mojarse. Es bueno ser claro con la gente. Yo aposté por Pedro por dos razones; primero porque hay que ser coherente y él ya ha mostrado su coherencia. La segunda porque si yo pienso que en Parets quien tiene que decidir las cosas son los habitantes de Parets, no creo que en un partido sea bueno que tomen las decisiones el ‘establishment’. Hay que tomarlas desde las bases, estas decisiones. Yo creo que Pedro Sánchez tendrá en Catalunya un apoyo mayoritario.

¿Prevé repetir un tercer mandato como alcalde?
Sí, si tengo el apoyo de mis compañeros y compañeras, tengo la voluntad de continuar. No hago un planteamiento de salida ni de “lo que tenía que dar ya se terminó”. Desde el lugar que se me quiera dar, ahí estaré. Mi predisposición es absoluta.

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