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Nuria Navarro

Núria Navarro

Periodista

Luis Miguel Marín: «En la mili se hacían amistades para toda la vida»

Agitador de nostalgias. Este teniente en la reserva preside a los veteranos del Paní, la base aérea de Roses.

Jueves, 14 de julio del 2011

En la cima del monte Pení, en el Cap de Creus, está situado el Escuadrón de Vigilancia Aérea número 4 del Ejército del Aire. Durante más de 50 años, cientos de reclutas se curtieron ante la visión más deslumbrante del Mediterráneo. El teniente Luis Miguel Marín (Zaragoza, 1953) -ahora en la reserva- preside la Asociación de Amigos y Veteranos del Paní, un reducto de nostálgicos.

-La nostalgia de los tiempos de la mili es un síndrome frecuente.

-Con el paso del tiempo, lo que en la mili eran putadas se convierten en anécdotas entrañables. Los malos ratos se olvidan.

-Algunos de esos «malos ratos» los infligió usted, fijo.

-A mí me llamaban el Seis Pesetas, porque era más que duro...

-¿Tan duro era usted?

-Lo exigía el guión. Yo tenía que meter mano y luego el capitán era el que perdonaba. Pero dejé de jugar ese papel de malo cuando ascendí a suboficial mayor. Entonces me contaban a mí todos los problemas para que los suavizara ante el jefe. Tenía mucha mano, y me pusieron el apodo de El Papi. Cuarenta años dan mucho de sí.

-Ya lo creo. Cuénteme una pincelada de la historia del Paní.

-El 23 de septiembre de 1953, para romper el hielo con Europa, Franco firmó un convenio con EEUU. A los norteamericanos les interesaba el enclave porque era una de las dos puertas del Mediterráneo y garantizaba que su flota no fuera sorprendida por un submarino soviético. España, además, era un país tercermundista. Piense que un soldado americano ganaba los mismo que el teniente coronel jefe de escuadrón.

-Ellos tenían un enclave estratégico y el dictador, tecnología punta.

-Aquí la gente no sabía qué era un radar. Los americanos los montaban, enseñaban cómo manejarlos y luego se iban. Se marcharon en 1964.

-¿Tiene memoria de esa época?

-Yo subí al Paní cuando tenía 9 años, porque mi padre, también militar, fue destinado allí en 1962. Por Navidad, los norteamericanos, que vivían en chalets dentro de la colonia militar de Figueres, hacían un regalo a todos los niños. A mí me tocó un formidable coche rojo con mando.

-Luego ya subió usted como militar.

-Mi vida ha estado vinculada a ese monte. Empecé de soldado en 1971, con 17 años, y acabé mi vida militar en el 2010 en la misma unidad como teniente del Ejército del Aire.

-¿Qué tiene esa montaña que tanto fascina?

-Está considerada una unidad de clima extremo. Hemos tenido rachas de viento de 180 kilómetros por hora que nos ha retorcido antenas de hierro. Y en alguna ocasión, como en 1986, la nieve llegó a impedir el acceso a la base durante una semana.

-¿Allí dormían los reclutas?

-Al principio dormían en barracones de uralita, y luego se construyó el hotelito en el asentamiento, separado de la zona técnica, que es donde se ubica el radar. Con la modernización de la base, desaparecieron las emblemáticas bolas -radome- que protegían las antenas del radar.

-¿Aún hay enemigos a controlar?

-Tenemos unos vecinos en el sur bastante zumbados.

-Una vez el enemigo estuvo en casa. Robaron armas en 1977.

-Yo estaba en Motril. Fueron soldados que pertenecían al Grapo. El polvorín estaba separado y les resultó fácil robar pistolas y munición. Durante unas prácticas de tiro, al desprecintar las cajas, encontraron ladrillos.

-Volvamos a la nostalgia...

-En ese año que aparentemente truncaba los planes de estudio y trabajo, los reclutas ganaban valores y adquirían disciplina. Su primera salida no era hasta al cabo de 15 días, cuando ya sabían saludar. Para sorpresa de sus madres, el 80% llegaban a casa y se hacían la cama. Además, se trababan amistades para toda la vida.

-¿De ahí el éxito de ponerlos en contacto, con la ayudita de Facebook?

-Sí. El teniente coronel jefe Roberto Pla abrió la página Panical.org. A partir de ahí se creó un grupo cerrado. La gente colgó fotos y fue haciendo preguntas, y yo, que tengo archivo y memoria, he ido respondiendo. Incluso me llaman Wikipaní. ¿Puedo mencionar el correo de contacto?

-Naturalmente.

-Tome nota: panical.eu5.org@gmail.com. Una vez al año celebraremos una reunión. En la de este año hemos entregado una placa al más antiguo de los asociados: Jordi Edo, que fue chófer permanente del jefe de cocina y se licenció en 1962.

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