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Ferran Monegal

Crítico de televisión

Alemania: potencia sin Ejército

@MonegalFerran

Jueves, 16 de mayo del 2013

Estaba Miguel Ángel Revilla en El hormiguero (A-3 TV) hablando de su tema preferido, o sea, de Angela Merkel, y mientras le pegaba un meneo de los suyos de pronto exclamó Pablo Motos: «¡Pues que entre la señora Merkel!», y al ver Revilla al caricato que acababa de entrar, disfrazado de dama de hierro -un disfraz muy conseguido-, le lanzó el siguiente misil: «Ustedes los alemanes nos montaron dos pilulas importantes el pasado siglo XX. Dejaron Polonia, Italia y Grecia arrasadas. Europa nunca les ha cobrado esa deuda. Para evitar que tuvieran ustedes una nueva tentación les quitamos el Ejército. Y ahora resulta que España tiene más presupuesto militar que ustedes, un Ejército que tenemos que mandar a salvaguardar Afganistán, Mali, Líbano..., mientras ustedes se dedican al euro». ¡Ahh! La andanada fue letal. Quizá injusta para una dama que en la época del nazismo todavía no había nacido; pero una andanada que históricamente hablando es de gran exactitud. Se refería Revilla a que después de aquel simulacro de justicia que fueron los Juicios de Nuremberg, Alemania quedó oficialmente redimida. Y con la condición de no volver a tener un Ejército potente, fueron recompensados con la mejor parte del fabuloso Plan Marshall, es decir, les proporcionaron miles de millones, durante años, hasta conseguir la más colosal recuperación del país. Fue una maniobra perfecta que luego se bautizó oficialmente con el cínico nombre de el milagro alemán. O sea, que Revilla resumió bien la diacronía de lo ocurrido: a cambio de renunciar a un gran Ejército convencional, a Alemania se la ayudó e impulsó para que tuviera otro tipo de ejército mucho más sofisticado y efectivo: el control casi absoluto de de la economía europea. Plan que culminó y rizó el rizo en el año 2000, cuando a los alemanes les dieron un euro por 1,9 marcos, mientras los españoles tuvimos pagar, por cada euro, 166 pesetillas.

Lo que no ha contado Revilla en la tele, y es lo que le reprocho como admirador suyo, es por qué no hubo nunca un Plan Marshall en España. Habiendo sufrido también aquí a un dictador epígono del nazismo, tuvimos la macabra originalidad de no sacudírnoslo de encima, y de que ninguna gran potencia democrática moviera un dedo para ayudar a desalojarlo. Se quedó 40 años. Y dejó España como herencia a sus herederos políticos. Por eso no hubo nunca un Juicio de Nuremberg aquí. Porque los herederos siguieron. Y siguen.

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