"Me perforé el pezón en 1992 y escribí el primer artículo para el mercado japonés sobre 'piercing'. Después me hice un tatuaje en Los Ángeles en 1995 y escribí el primer artículo sobre tatuajes". El fotográfo y comunicador japonés Ryoichi 'Keroppy' Maeda explicaba el año pasado en la revista 'Vice' cómo se había convertido en un referente de la modificación corporal en su país. Su último invento extremo para el 'body', los 'bagelheads', protagonizan un documental que emitirá el próximo día 18 el National Geographic. Es la moda de llevar un donut infiltrado de carne y hueso en mitad de la frente, que hace furor en Japón y que, como todo lo que llega de acullá, es muy probable que acabe meses después acá. Ya se verá.
Las rosquillas de suero fisiológico en la frente solo duran unas horas. YOUTUBE
La moda causa furor. Pero pavor también. La técnica, como se puede ver en el avance del vídeo del National, consiste en la inyección --durante dos horas-- de una solución salina bajo la dermis, en la frente, que es donde más gusta. Al rato, la testa se infla y los vasos se dilatan, dándole un aspecto jugoso. El bulto en cuestión es moldeable a gusto del personal. En el imperio del sol naciente lo que más se lleva es presionar el centro, con lo que se le da a la deformidad un aspecto de rosca, rosquilla, donut o 'bagel'.
Lo bueno de esta experiencia es que si no gusta el resultado no es para siempre. Solo dura unas 16 horas, máxime 24, que es lo que tarda el cuerpo en reabsorver la solución salina.
Quien quiera conocer más sobre la técnica, tiene a su disposición la web del propio Keroppy --con una galería no apta para estómagos sensibles--, múltiples tutoriales en Youtube y el próximo documental del National. A ver quién se apunta.