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LITERATURA / GALARDÓN

Haruki Murakami: "Los japoneses estamos perdidos y sin orientación"

El autor lamenta que el final del «sueño de riqueza y paz» tras Fukushima

Se define como «una esponja» de la literatura cultura y la cultura popular

ERNEST ALÓS
BARCELONA

Jueves, 9 de junio del 2011

Haruki Murakami, en Barcelona.

Haruki Murakami se define como «un escritor que escribe historias y que no sabe hacer mucho más». Que se guarda para sí sus valores e ideas políticas. Pero el desastre que acaba de sufrir su país es demasiado profundo para quedarse callado. Y ayer (locuaz, paciente e incluso risueño) habló de este trauma en un encuentro previo a la entrega, hoy en el Palau de la Generalitat, del Premi Internacional Catalunya, dotado con 80.000 euros y una escultura de Tàpies. «Los japoneses -dijo- estamos sufriendo. Estamos habituados a sufrir desastres, terremotos y tsunamis. Pero con este último, y la crisis nuclear que vivimos, nos hemos quedado en estado de shock, No sabemos qué pasará ahora. Nos preguntamos qué dirección hemos de seguir. Estamos perdidos y sin orientación».

Su país se levantó tras una guerra y un holocausto atómico mucho peor. Pero ahora todo es diferente: «Después de la guerra seguimos un camino recto que nos condujo a la riqueza y a la paz. Soñamos en un país rico y pacífico y este sueño se ha acabado. Abrazamos el poder de la técnica y ahora lo tememos». Esta desorientación tan posmoderna tampoco quiere decir que el autor de Tokio blues sea de un pesimismo apocalíptico. «Creo que nos recuperaremos. Que los escritores podemos encontrar un nuevo camino, y que podemos escribir historias que animen a la gente. No sé cómo se puede dar coraje a un pueblo, pero ese es ahora mi trabajo».

DE DOSTOIEVSKY A STEPHEN KING / Murakami ha sabido conjugar Oriente y Occidente. La literatura y la cultura pop. El éxito popular y la alabanza crítica. Pero, esta última, no precisamente en su país. «No soy muy popular -reconoció- entre los críticos japoneses, aunque los lectores siempre me han apoyado. Creo que no les gusto mucho precisamente porque integro diferentes elementos. Stephen King, Dostoievski y Los Soprano. Todo lo absorbo, soy como una esponja, la literatura culta y la cultura popular. A mí me gusta todo. Kafka y Stephen King. La música pop y las series de televisión. ¡Me gusta Lost, me encanta! Me encanta la televisión. He escrito pensando en Twin Peaks. Me gusta Radiohead y la musica sinfónica. Yo soy así».

El jurado del premio ha valorado la capacidad de Murakami de hacer de puente entre dos culturas. Pero más bien opina que las referencias culturales ya están mezcladas de forma inseparable en una batidora identitaria. «Nací en Japón, crecí en Japón, hablo japonés, como comida japonesa, tofu, sushi, este tipo de cosas japonesas. Pero también me gusta el jazz, y la literatura occidental. Está todo mezclado. Cuando un joven japonés bebe Coca-Cola es algo integrado ya en su vida cotidiana. No es fácil definir qué es Oriente y qué Occidente. Y lo mismo podemos decir de mi obra creativa».

Los seguidores de Murakami deberán esperar hasta leer una nueva obra, una vez se haya publicado en otoño en catalán y castellano la tercera parte de 1Q84. Un libro en que se trasladó a un mundo alternativo, con dos lunas y unos inquietantes seres menudos en el que hizo un homenaje a Orwell. «Aunque 1984 era futurista y el mío quiere cambiar el pasado, no el futuro». La experiencia de vivir en otro mundo fue «excitante» pero le dejo «agotado» y «vacío».

Pese a su fobia a las fotos y las multitudes, Murakami ha exhibido estos días una amabilidad exquisita. Y eso incluye las atenciones al país anfitrión que le ha concedido el premio: un recuerdo a la «magnífica» fachada marítima de Barcelona, que le permitió correr junto al mar en su visita del 2009; otro a la literatura catalana -«he leído a escritores catalanes de narrativa breve que han sido traducidos. Lo que sucede es que olvido los nombres de los autores, pero son historias que tienen fantasía y un punto especial»; y respuestas diplomáticas a las reflexiones del presidente del jurado, Xavier Rubert de Ventós sobre la relación entre su narrativa y las técnicas zen de tiro con arco. «Hmm. Uo. Hombre. A ver. Sinceramente, no reflexiono mucho sobre mis historias».

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