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CIUDAD LIBRE DE HERBICIDAS

Salud pública y ecología van de la mano en BCN

Para minimizar los riesgos de los productos químicos, el Ayuntamiento apuesta por la naturalización de los espacios públicos

Salud pública y ecología van de la mano en BCN

RICARD CUGAT

Un grupo de amigos, en el parque de la Ciutadella.

LUIS BENAVIDES / BARCELONA

Jueves, 20 de abril del 2017 - 20:00 CEST

La contaminación atmosférica es uno de los principales desafíos para las grandes ciudades. Este tipo de polución se hace visible en determinadas ocasiones cuando se crea una especie de neblina. Pero existe otro tipo de contaminación, algo más desconocida e invisible, igualmente dañina para el medioambiente y la salud de las personas. Se trata de la contaminación provocada por ciertos productos químicos, como los plaguicidas que se usan en los cultivos o los herbicidas que se utilizan en el mantenimiento del verde de los jardines y parques.

Para minimizar los riesgos para la salud de los productos químicos, el Ayuntamiento de Barcelona apuesta por la naturalización de los espacios públicos. Esto significa, entre otras cosas, apostar por la lucha biológica y minimizar el uso de tratamientos fitosanitarios, que deben ser el último recurso.

NATURALIZACIÓN

Así, herbicidas como el glifosato, usado en la ciudad durante más de tres décadas para eliminar las llamadas ‘malas hierbas’ de la base de los árboles, pasó a la historia en la ciudad de Barcelona desde principios del 2017. El punto de inflexión: la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) incluía el glifosato en una lista de sustancias «probablemente carcinógenas para humanos». Fue entonces cuando la Comissió d’Ecologia Urbana i Mobilitat del Ayuntamiento de Barcelona, siguiendo los pasos de otras ciudades como Vilanova i la Geltrú, aprobó por unanimidad la erradicación del herbicida.

«El incremento de las hierbas espontáneas en el espacio público es una consecuencia de la política de respeto al medioambiente de la ciudad de Barcelona y su apuesta por la reducción del uso de los tratamientos químicos», explican fuentes municipales, quienes destacan los beneficios para la biodiversidad y para la salud y la calidad de vida de la ciudadanía de la naturalización de la ciudad.          

Con la erradicación del glifosato no solo mejoran las condiciones de trabajo del personal encargado de mantener la jardinería urbana, que estaban en contacto directo con este producto químico, sino que también se protege la salud de las personas más vulnerables: niños, mujeres embarazadas y personas mayores. De esta manera, se responde a una demanda histórica de las personas con sensibilidad química. Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris (CAPS), por ejemplo, es una de las asociaciones no gubernamentales que lleva años promoviendo un cambio de modelo, mucho más natural, para garantizar la calidad de vida de toda la ciudadanía.

BIODIVERSIDAD

Al margen de los claros beneficios para el bienestar de las personas, la naturalización de los parques y jardines de la ciudad permite enriquecer la biodiversidad. Esta naturalización permitirá ofrecer «un hábitat de calidad para la flora y la fauna y para hacer más ecológica su gestión, con un cambio hacia un modelo a favor de los procesos naturales y de ecosistemas más equilibrados y resilientes», subrayan fuentes de Ecologia Urbana del ayuntamiento.

Más allá de la erradicación de ciertos productos químicos, algunas acciones emprendidas por Barcelona para naturalizar los espacios de la ciudad son la sustitución del césped por el herbazal –donde se desarrollan una gran cantidad de invertebrados que permiten alimentar diferentes grupos faunísticos como los pájaros–, la creación de tanquetas vegetales mixtas de interés para la biodiversidad y la eliminación de plantas invasoras para restaurar especies autóctonas y propias del clima mediterráneo.

Pirámides de madera

Desde finales del pasado mes de marzo, la calle del Polvorí, en el barrio del Poble Sec, cuenta con la primera pirámide de troncos situada en el espacio público de la ciudad de Barcelona. La colocación de troncos de diferentes medidas procedentes de la poda del arbolado de la ciudad crea una especie de ‘hotel de cinco estrellas’ para insectos xilófagos. Estos invertebrados juegan un papel fundamental en el ecosistema, pues al alimentarse participan en los procesos de descomposición de la materia orgánica. Además. estos insectos forman parte de la base alimentaria de muchos grupos faunísticos como los pájaros y se alimentan de las plagas habituales de jardines. En otras palabras, colaboran en el control de plagas de cochinillas, pulgones y moscas blancas.

 

La construcción de esta singular estructura de troncos de madera muerta es solo una de las actuaciones previstas por el Ayuntamiento de Barcelona para naturalizar los espacios públicos. En este caso, la pirámide de madera se complementó con la siembra de un prado de flores a favor de la biodiversidad. Y es que es importante que la pirámide se encuentre cerca de hierbas o arbustos y del agua para que estos insectos puedan alimentarse sin tener que moverse en exceso.

Páginas de información de la ciudad realizadas con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.

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