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El corazón turístico de Estambul se queda vacío

Un día después del atentado, la presencia de extranjeros en la zona más visitada de la ciudad es mínima

Numerosos policías, de uniforme y de paisano, pululan por la zona, donde este lunes murieron 10 turistas alemanes

El corazón turístico de Estambul se queda vacío

EFE / TOLGA BOZOGLU

Un operario limpia el escenario del atentado suicida de ayer junto a uno de los obeliscos que se alzan en la explanada de Sultanahmet.

Miércoles, 13 de enero del 2016 - 22:06 CET

Se abalanza sobre el primer turista que avista avecinándose a la entrada del museo de Santa Sofía. Es un guía ofreciendo sus servicios para un (no hay duda) fabuloso tour por el interior del recinto. Se desanima al saber que se trata de un periodista en horario laboral. Y vuelve al corrillo con sus demás compañeros de trabajo que hoy, un día después del atentado suicida que dejó al menos 10 muertos en el turístico distrito de Sultanahmet, charlan y fuman de brazos cruzados junto a la fila. O bueno, al lugar donde habitualmente hay una fila kilométrica, pero en la que no hay nadie.

En el interior, la escena es sorprendente: la nave central, que normalmente regala escenas más propias de una discoteca en sábado noche que de una iglesia-mezquita-museo centenario, apenas está ocupada por una treintena de personas. A Li y Yun, turistas de Corea del Sur y Singapur, respectivamente, los sobresaltos les persiguen. Llegaron a Estambul hace dos días, después de unas vacaciones en Tel-Aviv con situaciones de seguridad complicadas. El martes estaban en su hotel cuando oyeron el estallido. Cuando un turco les contó que se trataba de un atentado, las dos debieron poner tal cara de pánico que su interlocutor se apresuró a asegurarles que les había gastado una broma. “Luego ya lo supimos y nos fuimos calmando”, relata Li, quien asegura estar más asustada hoy que ayer. No por ello va a dejar de aprovechar su visita a Estambul.

SOLO UN CLIENTE EN LA CAFETERÍA

En la cafetería del lugar, solo hay un cliente de rasgos achinados en un bosque de sillas a la espera de posaderas. Tezcan, uno de los camareros, confirma que no es lo normal para un mediodía, y espera que “en tres o cuatro días la situación vuelva a la normalidad”.

La plaza de Sultanahmet sigue tomada por periodistas, ahora más cerca del lugar del ataque. Como el perímetro policial se ha reducido, las cámaras ya captan a lo lejos el punto exacto donde se produjo la inmolación: en la base del obelisco de Teodosio. La presencia de los uniformados sigue siendo abundante, y más si se suman los agentes de policía de paisano, a los que les delata el ser varones fornidos... y el 'walkie-talkie' a la cintura.

El panorama en la Mezquita Azul es similar al de Santa Sofía. No hay colas ni apenas turistas. La francesa Emilie, residente en Barcelona desde hace 13 años, se entretiene merodeando por los lugares en los que la prensa está apostada. “Llegué hoy de Tailandia y mañana vuelvo a España. El ambiente me parece bastante normal, excepto en esta zona”, cuenta la turista, que ya ha estado tres veces más en Estambul. “Aunque antes había visitado el Gran Bazar y me ha parecido que tomaban más medidas de seguridad de las que recordaba”. Emilie viaja habitualmente y no quiere ser presa del miedo: “Si te pones a darle vueltas a todo esto, al final no sales de tu casa”. En lo que a ella respecta, el atentado no la ha desanimado a salir, pasear y conocer.

AVALANCHA DE VEHÍCULOS BLINDADOS

Poco después, entra una avalancha de vehículos de seguridad al recinto cercado: han llegado el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, y el ministro alemán de Interior, Thomas de Maiziere, para realizar una ofrenda de flores en la base del obelisco. Antes habían visitado a los 11 de los 15 heridos que aún permanecen hospitalizados, dos de ellos en estado grave. Los 10 muertos tenían nacionalidad alemana, así como nueve de los 11 hospitalizados. El suicida –identificado por el Gobierno turco como Nabil Fadli, nacido en 1988, de nacionalidad saudí, orígenes sirios y perteneciente al Estado Islámico– se había registrado como solicitante de asilo en una oficina de inmigración de Estambul el pasado día 5.

Es cierto que teníamos sus huellas y que había constancia de él. Pero no estaba en la lista de individuos buscados. Ni tampoco en la lista de objetivos enviada por otros países”, ha afirmado en una rueda de prensa conjunta con De Maiziere el ministro turco del Interior, Efkan Ala.

Asimismo, Ala ha indicado que el martes por la noche ya se había detenido a un individuo, sospechoso de tener conexión con el atentado, aunque no aportó más detalles. A primera hora de la mañana del miércoles, ya habían sido detenidas otras 15 personas, entre ellas tres rusos, por su presunta pertenencia al mismo grupo terrorista que Fadli.

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