«Todavía no me han pasado la multa pero creo que me va a tocar pagarla». Así de directa respondió Shakira el jueves por la tarde en Nueva York cuando EL PERIÓDICO le preguntó en qué había quedado la amonestación que el ayuntamiento de Barcelona estaba estudiando imponer a la artista colombiana por la grabación, hace unas semanas en la Barceloneta, del primer videoclip que está a punto de estrenarse de su nuevo disco, Sale el sol. El día de autos, el pasado 18 de agosto, la colombiana se pasó la tarde grabando las escenas de Loca, el pegadizo primer sencillo de su último trabajo, patinando por el paseo Marítim y bañándose en las playas de la Barceloneta. Sin duda, una excelente publicidad para la capital catalana. Más tarde se encaramó a la fuente del Pla del Palau, donde bailó y chapoteó con decenas de curiosos bajo la atenta mirada de una multitud que no podía creerse la escena.
Shakira patina por el paseo Marítim de Barcelona durante el rodaje de su último videoclip el 18 de agosto. A la izquierda, circulando sin casco. JONATHAN GREVSEN
Shakira pasea en moto por la Barceloneta después de grabar su último videoclip. ANGELO ATTANASIO
Información publicada en la página 67 de la sección de Gente de la edición impresa del día 25 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
No fue el único acto de incivismo de la intérprete del Waka Waka. No contenta con liarla en una fuente pública se subió a lomos de una Harley-Davison y recorrió el paseo Joan de Borbó sin casco. Las autoridades municipales lamentaron sus actos y que no hubiese solicitado permiso para el rodaje, dirigido por el barcelonés Jaume de Laiguana.
«La verdad, sí tenía que haberme puesto casco», concedió Shakira tras presentar el disco que saldrá a la venta en España el 2 de noviembre. Aquel día se lo pensó dos veces antes de subirse a la moto. «¿Pelo o casco? La decisión era simple. O me veía guapa con el pelo suelto o me ponía el casco», dijo la colombiana, que reveló a este diario que la gracia podría costarle 400 euros. «No me han cobrado la multa, pero sí, la voy a pagar, a ver si así no molestan más».
No fue el único incidente de su última estancia en Barcelona, ciudad a la que le encanta ir siempre que puede. Durante aquellos días, la Guardia Urbana multó al conductor de su coche por no llevar un carnet válido en España. El vehículo había sido detenido por un agente por llevar los cristales tintados y, tras las comprobaciones pertinentes, fue inmovilizado hasta que llegó un chófer con un permiso en regla.
23/02/2012 Economía
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