El Periódico

DE LA ORDEN FRANCISCANA

Dos monjas se casan tras colgar los hábitos

Isabel y Federica se conocieron durante unas misiones y se enamoraron, ahora celebran su enlace en un pequeño pueblo de Turín (Italia)

Dos monjas se casan tras colgar los hábitos

KIMBERLY WHITE / REUTERS

Dos mujeres contrayendo matrimonio en San Francisco

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Jueves, 29 de septiembre del 2016 - 11:26 CEST

Hoy Pinerolo, un pequeño pueblo de Turín, ha vivido dos primeras experiencias en una: ver un matrimonio entre personas del mismo sexo y que, además, habían sido monjas, algo que nunca antes se había producido en este territorio del noroeste de Italia.

La ceremonia civil ha sido oficiada por Luca Salvai, alcalde de Pinarolo y también miembro del 'Movimento 5 Stelle', grupo político italiano que se desmarca de los partidos tradicionales y se autodefine como una "libre asociación de ciudadanos". Por otro lado, el exsacerdote Franco Barbero se ocupará de dirigir la celebración religiosa.

Franco Barbero, el cura excomulgado por su postura a favor de los matrimonios homosexuales

Isabel y Federica habían dedicado toda su vida a darse a Dios y a los más desfavorecidos, dando vueltas por el mundo de misión en misión.

"UNA FE INTENSA"

Fue precisamente en uno de esos viajes al Tercer Mundo donde se conocieron y saltaron las chispas. Y, después de pensarlo y reunir la valentía necesaria, ambas mujeres de 44 años hicieron públicos sus sentimientos y decidieron iniciar los trámites en el Vaticano para poder abandonar los hábitos y contraer matrimonio.

"Se enamoraron como todas las personas del mundo: conociéndose y descubriendo que sentían algo profundo. Son dos personas maravillosas y con una fe muy intensa. Reflexionaron mucho para tomar esta decision, con coraje, sabiendo que no todo el mundo la compartiría", ha declarado Franco Barbero, un excura y activista italiano que fue excomulgado por su postura respecto a los matrimonios homosexuales.

Federica, de nacionalidad italiana y Isabel, nacida en Sudamérica, pidieron a los medios que mantuviesen su anonimato y declararon que abandonaban el convento, pero no abandonaban ni a la Iglesia ni a la fe. "No es por pudor, sino por miedo a los prejuicios, que no queremos que se sepa quiénes somos. Queremos vivir tranquilas y encontrar un trabajo".

Ambas mujeres eran monjas franciscanas, al igual que lo fue Laura Steegmann, entrevistada en EL PERIÓDICO, que abandonó los hábitos por su deseo irrefrenable de ser madre.