El Periódico

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La clave

Enric Hernàndez

Director

El 'reset' que necesita el PSC

@Enric_Hernandez

Domingo, 27 de enero del 2013

La mala salud (hasta ahora de hierro) del matrimonio de conveniencia entre Convergència i Unió dará mucho de que hablar en esta tormentosa legislatura. Mas las hostilidades entre ambos cónyuges aún no han dado pie a ninguna infidelidad flagrante, entendida esta como la ruptura de la unidad de voto. Ya es más de lo que puede decir el PSC, federación entre el catalanismo de izquierdas y el socialismo de obediencia española que durante 35 años ha sido clave para que la ambición nacional de Catalunya progrese sin fracturar la cohesión social.

El rosario de derrotas electorales (cuatro en poco más de dos años) y el desafío de cinco diputados díscolos ante el mandato de la cúpula del PSC, que el miércoles optó por el no ante la proclama soberanista del Parlament, amenazan con condenar a la irrelevancia al socialismo catalán, que no hace tanto controlaba las principales instituciones catalanes e influía (menos de lo que hubiera debido, bien es cierto) en el Gobierno del PSOE. Malas noticias para la izquierda, pésimas para el país.

Sacudido por la eclosión del soberanismo que afloró en la Diada, el Nou PSC de Pere Navarro se ha revelado incapaz de preservar la unidad de acción entre sus distintas corrientes internas que tan fuerte hizo al viejo PSC. Tras incorporar al programa electoral del 25-N el «derecho a decidir» de los catalanes en un «referendo o consulta acordados en el marco de la legalidad» -reivindicación jamás aprobada en un congreso del PSC, tampoco en el del 2011-, la dirección niega ahora que, como pretenden parte de las bases, el ejercicio de tal privilegio implique reconocer la «soberanía» del pueblo catalán. Discrepancia doctrinal que, ante el proceso abierto por CiU y ERC, atenaza al PSC y le priva del papel transversal en la política catalana que siempre fue su razón de ser.

Síntesis o ruptura

Si quiere conjurar el riesgo de ruptura y recobrar la centralidad, a Navarro no le queda otra que hacer un reset sincero, no un enjuague cocido en los despachos. El reto del partido es reforzar sus liderazgos y hallar la síntesis de sus distintas sensibilidades nacionales, sin excluir, si es menester, la celebración de un congreso extraordinario.

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