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CRISIS DE LA DEUDA PÚBLICA EN LA ZONA EURO

Trichet llama a España a potenciar la reforma laboral y la de pensiones

Zapatero compara la crisis con una carretera de montaña y confía en estar ya en «la última curva»

El BCE dice que es el turno de las instituciones y los gobiernos para actuar contra la especulación

ROSA MARÍA SÁNCHEZ
MADRID

Sábado, 11 de diciembre del 2010

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, (derecha), con el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, ayer en Madrid.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, juzgó ayer «extremadamente importante» que España profundice en las reformas del mercado laboral y en la pensiones. «Son dos áreas esenciales para esta economía (la española) y para todas», afirmó Trichet en Madrid, en una rueda de prensa posterior a la clausura del Quinto Seminario de Alto Nivel del Eurosistema y los Bancos Centrales de América Latina.

Trichet valoró que el Gobierno español ya «ha decidido» abordar en un corto plazo la reforma de las pensiones y juzgó «apropiadas» las medidas anunciadas por el Ejecutivo para garantizar la reducción del déficit público en el 2010 y el 2011. A partir de ahora, lo importante, según Trichet, es que todos los gobiernos «demuestren que están haciendo lo que deben» para gozar de «la máxima credibilidad».

El guante fue recogido inmediatamente por el presidente Zapatero, quien subrayó el compromiso «firme y definitivo» del Gobierno con la consolidación fiscal y las reformas estructurales. En la entrega del Premio Nueva Economía Fórum al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en Madrid, Zapatero se mostró confiado en estar ya en «la última curva» de la crisis.

ANESTESIA AGOTADA / Según Trichet, el BCE ha hecho todo lo que está en su mano para contribuir a tranquilizar los mercados y ahora es el turno de los gobiernos e instituciones europeas. En su última reunión del consejo de gobierno, el jueves pasado, el BCE decidió mantener la barra libre de liquidez para las entidades financieras al menos hasta el primer trimestre del 2011 e intensificar la compra de bonos de los países con dificultades. «El mercado lo supo apreciar», ponderó ayer Trichet. De manera casi automática, el coste de la deuda pública de los países más castigados por la especulación se relajó tras esos anuncios del BCE.

Pero esta anestesia ofrece síntomas de agotamiento. El diferencial entre el tipo de interés del bono español y el alemán se ensanchó ayer al entorno de los 250 puntos. El tipo de interés del bono español se situó en el 5,43% frente al 2,95% del alemán. Y volvieron a encarecerse ligeramente los bonos de Grecia, Portugal y Bélgica.

Las especulaciones sobre posibles rescates de Portugal y de España no han desaparecido. Brasil ha ofrecido ayuda a Portugal, su antigua metrópoli, mediante la compra de deuda pública. La agencia de calificación Moody's ha puesto «bajo vigilancia y con vistas a una posible degradación» a una decena de bancos portugueses, tres de los cuales están participados por La Caixa, Santander y Banc Sabadell. A causa de ello, el Santander lideró las pérdidas de la bolsa española (-2,28%) y Banc Sabadell perdió el 1,99%.

Trichet dijo que los inversores «necesitan su tiempo» antes de darse cuenta de que hay nuevos elementos «que han aparecido en escena», que van a arruinar las ganancias de los especuladores. «Estamos en compás de espera», dijo. Y en este momento -añadió- toca que los gobiernos y las instituciones europeas transmitan firmeza y credibilidad en el cumplimiento de sus objetivos de reducción del déficit y de ejecución de reformas que permitan aumentar el potencial de crecimiento.

Poco ayuda, desde este punto de vista, la nueva polémica en la que se han enzarzado el presidente del eurogrupo, Jean Claude Juncker, y el ministro italiano de Economía, Giulio Tremonti, por una parte, y la cancillera alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, por otra. Los primeros defienden la emisión de eurobonos y la ampliación del fondo de rescate; los segundos lo rechazan. Los primeros han acusado a Merkel y Sarkozy de «antieuropeísmo» y de «egoísmo». Y estos se defienden: «Estamos a favor de ahondar en la responsabilización de los estados en lugar de desresponsabilizarlos», afirmó ayer Sarkozy tras reunirse con Merkel en Friburgo (Alemania) para acordar un frente común de cara a la importante cumbre que la Unión Europea celebrará los días 16 y 17.

Esta cumbre debe aprobar el nuevo mecanismo permanente de rescate para los países de la zona euro a partir del 2013 (tras el actual mecanismo provisional), así como el envío de un mensaje de firmeza de las instituciones europeas contra el acoso de los mercados.

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