CICLO FORMATIVO EN UNA ZONA EN EXPANSIÓN EDUCATIVA

Cantera de interioristas

La Escola d'Art i Superior de Disseny Deià funciona desde 1989 y es la única escuela pública de la especialidad

Los alumnos colaboran con el Distrito de Nou Barris en diferentes proyectos

Miércoles, 6 de febrero - 00:00h.

Nou Barris se postula poco a poco como un polo educativo de la ciudad. La apertura el pasado verano de la sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) sirvió para visualizar el trabajo que durante décadas han realizado centros como la Escola Superior de Conservació i Restauració de Béns de Catalunya y la Escola d'Art i Superior de Disseny Deià, la única escuela pública especializada en el diseño de interiores. «Es nuestro rasgo diferencial, siempre hemos estado especializados en interiorismo», explica Ricard Roura, director de la Escola d'Art i Superior de Disseny Deià, un centro que celebrará en el 2014 su 25º aniversario en el territorio.

«Muchas de las propuestas del centro formativo y las prácticas de los alumnos han estado relacionados con nuestro distrito», asegura el subdirector, Jordi Solé, quien puntualiza que la Escola Llotja (Ciutat de Balaguer, 17) también es una escuela pública de diseño «pero toca diferentes especialidades».

Generar ideas

Es un hecho que la gran mayoría de las escuelas de diseño son privadas y están ubicadas en distritos como Ciutat Vella, Gràcia y Sarrià-Sant Gervasi, en un entorno plagado de jóvenes emprendedores y con espacios idóneos para que puedan realizar todo tipo de exposiciones.

La escuela Deià ha encajado a la perfección en Nou Barris: «Nos gusta este distrito y creemos que se pueden hacer muchas cosas. Queremos acercarnos a la gente, romper con la idea de que el diseño es una cosa exclusiva de las grandes fortunas. Esta actividad está estigmatizada como algo relacionado con el lujo. En realidad, el objetivo del diseñador es generar ideas que finalmente permitan encontrar soluciones», aclara el subdirector de un centro con 300 estudiantes matriculados. «El número de alumnos ha ido creciendo hasta el pasado año, cuando la cifra se estabilizó», asegura Jordi Solé, quien señala, además, a la crisis económica y a la subida de las tasas de los ciclos formativos como posibles responsables.

El perfil del alumno ideal, continúa el subdirector, combina la creatividad y la técnica. «De nuestro centro salen muy preparados porque son muchos conocimientos y todos muy complejos», aclara. Deià, que fue premiada en el 2010 por Foment de les Arts i el Disseny (FAD) como mejor escuela, ha colaborado con el Ayuntamiento de Barcelona en numerosas ocasiones, aunque no tantas como querrían. «Es una muy buena manera de darnos a conocer fuera de las aulas y que nuestros alumnos aprendan, porque de esta manera deben enfrentarse a situaciones reales», destaca Solé, quien recuerda los galardones recibidos por los proyectos del emblemático e inacabado edificio de Torre Baró y encargos el de la plaza de los Titellaires.

«La mayoría de los estudiantes se sorprenden en estos talleres de las muchas cosas que se pueden hacer con muy pocos recursos. Mucho reciclaje y poco presupuesto», concluye Solé.