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La situación blanquiazul

Baena solo debe pagar 30.000 euros al Barça

El Tribunal Supremo declara nulo el precontrato de trabajo de un menor

JUAN TERRATS / Barcelona

Jueves, 7 de febrero del 2013 - 22:03 CET

Baena y Xavi, en un derbi en Cornellà.

Raúl Baena, el jugador del Espanyol, solo deberá pagar al Barcelona 30.000 euros en concepto de indemnización por una extinción anticipada del contrato de jugador no profesional, cantidad que el futbolista ya tiene consignada ante notario, según la sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo, que declara nulo el precontrato de trabajo firmado por los padres en el 2002 cuando el jugador solo tenía 13 años. Ese contrato tenía una duración de diez años.

JURISPRUDENCIA

Esta sentencia crea jurisprudencia y obligará a muchos clubs a cambiar algunas cláusulas de los contratos de los futbolistas menores de 16 años. Baena no tendrá que indemnizar al Barça con 3.489.000 euros, tal como le había condenado la Audiencia Provincial de Barcelona en una sentencia dictada el 6 de abril del 2010. El jugador andaluz abandonó el Barça a finales de la temporada 2007-2008 para fichar por el Espanyol.

Superior interés del menor

La Sala considera que este tipo de contratación de menores "debe ser objeto de especial protección por el ordenamiento jurídico, en garantía del principio constitucional y supranacional del superior interés del menor". Este tipo de contrato atenta contra el principio de libertad de contratación que asiste al menor. Los jueces consideran contrarios a derecho los precontratros firmados por menores de 16 años, estiman fuera de lugar la larga duración de los mismos y anulan la abusiva claúsula penal dispuesta en el caso de que el jugador quiera cambiar de club. En este sentido, se recalca que los actos realizados bajo la representación de los padres no pueden hipotecar el futuro del menor con responsabilidades patrimoniales. La sentencia también deja claro que el menor no puede ceder al club futuros derechos de imagen para cuando sea profesional.

No le asusta tener que ganarse la titularidad, pero tampoco quiere aburrirse en el banquillo