El Periódico

fantasía romántica

'Crepúsculo: Eclipse' Vuelven Bella y sus bestias

N. S.

Viernes, 2 de julio del 2010

Como su título sugiere, esta película se sitúa en el lado más oscuro del universo Crepúsculo, uno en el que los personajes hablan de peligros inminentes, siempre y cuando no estén ocupados haciendo pucheros. También hay una guerra vampírica a punto de estallar, pero en realidad no parece preocupar mucho a nadie. Aun así, convierte esta tercera entrega en la más cargada de acción hasta el momento: durante casi 20 minutos de sus dos horas de metraje, los personajes hacen algo distinto a mostrarse melancólicos y declararse su amor eterno. Esencialmente, luchan y matan.

Tanto ajetreo, sin embargo, no impide que el dilema romántico central, aunque ya convertido en triángulo amoroso en toda regla, siga siendo ridículamente inerte. Como decimos, la estrategia narrativa de la saga ha sido siempre hacer que sus personajes hablen y hablen sin decir gran cosa, transmitiendo sus emociones en letras mayúsculas y en negrita a través de diálogos atormentados y desgarradores, que suenan estúpidos saliendo de bocas de personajes que apenas tienen edad para comprar tabaco.

Pese a ello, resulta casi conmovedor contemplar a Edward reduciendo su expresión al encogimiento de hombros y el arqueo de cejas mientras Jacob declama sus líneas como si en lugar de un hombre-lobo fuera Hamlet. Tratan voluntariosamente de anular los impulsos innatos a su naturaleza monstruosa ¿que simbolizan los peligros fatales que la sexualidad masculina encarna para la mujer¿ en nombre de su amor por Bella, una diva pasivo-agresiva, inmadura, inestable y en general desagradable que los manipula sin piedad. Hacia el final de Eclipse, uno desea que ambos encuentren nuevas novias y la dejen plantada.