El Periódico

REACCIÓN A LA PRIMERA MEDIDA sobre el paseo impulsada por el nuevo gobierno

Las estatuas de la Rambla se organizan contra el traslado

Los mimos proponen lugares alternativos como la plaza del Pi o la de Catalunya

Los artistas insisten en que moverlos a la degradada Santa Mònica supone su fin

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Sábado, 18 de febrero del 2012

El colectivo de estatuas humanas de la Rambla ha decidido organizar la resistencia. Tras el proceso de selección organizado por el anterior gobierno, que logró acabar con el desbarajuste que reinaba en el lugar -en temporada alta llegaban a juntarse decenas de estatuas de forma simultánea-, los artistas callejeros consideran que ese conflicto quedó resuelto. Ellos ya superaron un polémico proceso de selección, que dejó solo 15 licencias por turno, y dos turnos, aunque en la práctica jamás llegan a la decena (la propia selección eligió a artistas profesionales, que a la que pueden buscan un trabajo menos sacrificado).

El mediodía de ayer, un viernes en el que ni llovía ni hacía excesivo frío, solo cuatro estatuas humanas se trabajaban en el paseo. Es por eso que los artistas no entienden por qué les quieren llevar a Santa Mònica argumentando que en el lugar en el que están ahora, repartidos por todo el paseo, entorpecen el paso. «Si hay alguna estatua en concreto que genera corrillo, se pueden buscar lugares alternativos, pero la mayoría de estatuas no lo generan», argumenta Fabián López, portavoz del colectivo, quien considera que si lo que el ayuntamiento quiere es revitalizar el tramo final del paseo, lo que puede hacer es volver a aceptar a las marionetas y a los titiriteros que allí se ganaban la vida, y si daban vida al ahora deteriorado tramo.

A ojos de López -y de todos sus representados-, la amplitud de Santa Mònica la hace incompatible con su estática actividad. «Nosotros no llamamos al paseante. Si pasa lejos, ni siquiera nos verá», apunta el artista, quien asegura que varias de las estatuas a las que representa aseguran que, si el ayuntamiento no da marcha atrás y las obligan a mudarse a Santa Mònica, no optarán a la plaza, ya que es «un negocio ruinoso».

Las estatuas pretenden evitar la desde su óptica antesala del fin, que es Santa Mònica por todos los medios. Y si el municipio insiste en que el lugar en el que están ahora, repartidas por todo el paseo en puntos fijos, es inadecuado, proponen alternativas. Plantean ubicaciones concurridas como la plaza del Pi o la de Catalunya, lugares que sí cuentan con un gran flujo de paseantes

CUESTIÓN DE PRIORIDADES / En cuanto a los vecinos, que estos días andan liados organizando una consulta popular -recogen propuestas en el blog laramblademocratica.wordpress.com-, no consideran que la ubicación de las pocas estatuas que quedan en el lugar sea en absoluto un problema prioritario, ni confían en que colocar las estatuas en el tramo final del paseo solucione sus males ya que los principales problemas del lugar se viven por las noches -turistas gritones y muchas veces borrachos, lateros y prostitución-, y por las noches las estatuas humanas no trabajan. «Quizá deberían haber empezado por regular los pisos turísticos ilegales», apunta Eduard Elias, un representante vecinal.

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