El Periódico

Modificaciones en la urbanización del cajón del tren

El delta del Llobregat se 'acercará' al centro de BCN por las vías de Sants

Se plantará la misma vegetación que a orillas del río para crear un corredor verde hasta el Eixample

Hábitat Urbano suprime los taludes que preveía el plan de Hereu y copia el neoyorquino 'High Line'

XABIER BARRENA
BARCELONA

Miércoles, 25 de abril del 2012

justo cuando, desde el Govern, se está poniendo toda la carne en el asador para conseguir que Sheldon Adelson instale su Eurovegas en los terrenos del parque agrario que tan bucólica imagen da al río Llobregat, en el otro lado de la plaza de Sant Jaume, donde también gobierna CiU, se intenta traer un poco de ese hábitat del delta al centro de Barcelona. Dentro del esquema de corredores verdes que el ayuntamiento ha diseñado, como parte de su nuevo modelo de ciudad, se incluye uno que nace a orillas del río y penetra hasta el Eixample a través de la cobertura de las vías en su entrada a Sants-Estació y, posteriormente, la avenida de Roma. El ayuntamiento presentó el pasado jueves a los vecinos su rediseño del proyecto de ajardinamiento de la cobertura de las vías, del llamado paseo de Sants. El proyecto original, pergeñado aun en la etapa socialista, fue frenado en agosto y ahora se exhiben los resultados. El coste de la actuación, que está prevista finalizar a finales del 2013, es de poco más de seis millones de euros.

En lo meramente arquitectónico, lo primer que asalta la mente en la simple consulta de la documentación es que Hábitat Urbano, finalmente, ha hallado el lugar para ubicar un remedo del High Line del Meatpacking District de Nueva York. Imposible ubicarlo en las Glòries, a menos que los vecinos accedieran a no derruir el tambor viario, la cobertura de las vías de Sants se ajusta como un guante a las necesidades del proyecto. Básicamente porque, al ser un eje lineal, cumple las funciones de todo paseo, que es comunicar dos puntos distantes entre sí, y no dar vueltas en círculo.

PAISAJE SOBRE VÍAS / Como en el caso neoyorquino, allá con unas antiguas vías elevadas fuera de uso y aquí en el techo del cajón que cubre unas en servicio, el paseo no busca la integración total con el entorno, sino que prefiere mantener las distancias. El proyecto de la etapa Hereu preveía, por ejemplo, el acceso en algunos puntos mediante taludes que permitiera salvar el desnivel sin demasiados sobresaltos. El nuevo diseño elimina esos taludes y solo permite el acceso al paseo mediante torres de comunicación (escaleras y ascensores), con lo que se acentúa el efecto balcón.

Además, según Hábitat Urbano, la solución de los accesos agrupados permite ganar espacio público abierto a lado y lado del paseo, favoreciendo la iluminación natural de las fachadas vecinas y liberando un espacio «esencial» en un entorno muy denso y compacto.

La sección tipo del futuro paseo es de 37 metros. De ellos, 15 se destinan a un llamado ámbito agrícola, con arbolado, 4 a una lámina de agua, 12 a un paseo y los 6 metros finales a la vegetación más propiamente del delta.

Según la exigua memoria adjunta a la documentación facilitada a los vecinos, el proyecto de «renaturalización» del paseo de Sants, además de establecer un corredor biológico, «restablecerá» la continuidad entre la parte norte y la sur del barrio de Sants. Gracias a esa voluntad de «estirar el paisaje del delta del Llobregat al centro de la ciudad» se proyecta el paseo con criterios de mínimo mantenimiento de la vegetación, por su adaptación al clima. Algo no solo mucho más sostenible sino, sobre todo, más barato.

Entre las novedades cabe contar también con la ejecución de la calle de Antoni Capmany como una vía «integrada a la trama de Sants», eso sí, con los «estándares del siglo XXI», que en el lenguaje de Hábitat Urbano se refiere a aquel mantra de la ciudad lenta y habitable. En la misma línea cabe situar el mismo paseo sobre las vías. Según la memoria se concibe como «un espacio pedagógico», con espacios para el «deporte, con huertos urbanos y áreas de descanso, de picnic y familiares».

MENOS RUIDO / Uno de los objetivos planteados ya desde el inicio, hace un par de años, es la reducción del nivel de ruido que soportan los vecinos. Se prevé que cuando las obras estén finalizadas el ruido diurno de la zona baje de los 73 decibelios actuales a los 63. Y el nocturno, de los 63 a los 53. Es decir 10 veces menos ruido que ahora.

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