Las obras en la enorme zona donde se construye la macroestación del AVE de La Sagrera queman etapas sin cesar. La maquinaria pesada y las decenas de trabajadores que, sin problemas por ahora, levantan la gigantesca estructura de medio kilómetro de largo y sus complejos accesos en tren y coche se lo llevan todo por delante, con el debido control claro está.
Extracto de la entrevista con Luisa Martín Alba, una de las últimas desalojadas de los edificios donde vivían los ferroviarios de Renfe en la Sagrera. MÒNICA TUDELA
Lo mismo da que sean las piedras de una extensa villa romana, que una fosa neolítica con los huesos de cientos de cuerpos. O, ya en el mundo real de hoy mismo, los últimos vecinos de los dos históricos edificios para ferroviarios construidos en los años 20, cuando se creó la desaparecida estación de mercancías. La piqueta acaba de borrar ya completamente del mapa uno de estos vetustos inmuebles de la calle de la Baixada de La Sagrera.
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