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EL MEJOR MAESTRO DEL MUNDO

Márquez: "No hay nada como volver a ser niño"

El tetracampeón de MotoGP se pasa tres días entrenando a niños y niñas, de 10 a 13 años, en la pista de Rufea (Lleida)

"No sé lo que hubiese dado, de niño, por poder entrenarme con los que eran mis ídolos", explica el 'nen de Cervera'

Emilio Pérez de Rozas

Marc Márquez comparte charla con los niños en Rufea (Lleida)

Marc Márquez ha compartido hoy entrenamiento en la pista de Rufea (Lleida), con un grupo de niños. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

El III Allianz Juniormotorcamp de Marc Márquez, el de cada año, aquel que convierte en príncipes, en reyes, a 20 niños de cinco países (España, Holanda, República Checa, Alemania e Israel), de todas las edades, 17 chicos y tres chicas, está presidido, cómo no, por una foto del codo del tetracampeón más joven de la historia de MotoGP. Con la leyenda: “El codo de Marc no es un codo cualquiera. Al apoyarlo contra la pista, alcanza un ángulo de inclinación de 68 grados, que le permite descolgarse de la moto como nadie. Es una decisión valiente, reservada solo para los más atrevidos. Igual que haces tú cuando piensas en cambiar de coche, montar tu propio negocio o ir a por tu segundo hijo. Tú también puedes ser Atrevido. Sólo necesitas un buen apoyo”.

Todo empezó en la infancia

Y, sí, el apoyo de estos chavalitos, de entre 10 y 13 años, se llama Marc Márquez. Y Àlex Márquez. Y Jose Luis Martínez, el sparring de los dos campeonísimos de Cervera (Lleida). Y, claro, en cuanto llegó el primer día de clase, de entrenamiento, de disfrute, de test, de convivencia, lo primero que hicieron los niños fue preguntar al campeonísimo ¿por qué te caes tanto? “Los niños son lo mejor que tenemos –explica Márquez—y para mi estar con ellos es, no solo un placer, una fiesta, un descanso, aunque no paran de machacarme en la pista, sino es una vuelta a donde siempre quiere volver: a mi infancia. Como muy bien dijo un día Àlex, nosotros, él y yo, estábamos en el vientre de nuestra madre cuando ya veníamos aquí, pues mamá ayudaba a los del Motoclub Segre en la taquilla, papá haciendo de comisario…y, claro, cuando venimos aquí nos acordamos de todo eso. Y de lo que hubiésemos dado, no sé si pagado, pues dinero no había mucho, por disfrutar de una cita así con los campeones de aquel tiempo, con nuestros ídolos”.

Márquez, rodeado de chavales en Rufea. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Y, luego de protestar porque se cae mucho, le primero que le piden los enanos es “¿podemos aprender a hacer salvadas? Y lo dicen con el mayor descaro del mundo, cómo debe ser, con naturalidad. Y yo les digo que ¡ni hablar! Aquí venimos a aprender, pero a pilotar seguro, a ser conscientes de lo que hacemos, no a probar cosas que son, simplemente, a menudo fruto de la suerte”. Y todos se rien. Bueno, se parten de risa. Los niños disfrutan tanto como disfrutó Marc haciendo la selección. “Me pase casi todo el fin de semana de Malasia viendo videos en el hotel y, la verdad, fue muy complicado pues todos son muy buenos, tienen mucha ilusión y coraje”.

La sorpresa de Andorra

Y, mira, cuando el domingo llegó a Andorra, a la gala de la Federación Internacional de Motociclismo, vio como el británico Eddye Jay Wade, de 10 años, subía al escenario y recogía su medalla como campeón del mundo de 85cc. “Y cuando vi quien era, pensé ‘este chavalito me suena’. Y, de pronto, me viene el tío y me dice ‘yo aprendí de ti en el campus de Rufea del pasado año’. ¡Vaya!, bueno, no podemos hacer campeones en tres días, en diez entrenamientos, pero sí conseguir que aprendan buenas costumbres y comportamientos, dentro y fuera de la pista”.

Márquez, y Àlex, y su inseparable Jose Luis, creen, comparten la idea, de que “no hay mejor disciplina que el motocross para ser un buen piloto”. El cross, para Marc, es la especialidad que tiene de todo. “Si tú eres un buen piloto de cross, seguro que irás rápido en cualquier moto y, por supuesto, en velocidad fijo que te defiendes como pocos”. Lo más importante para los campeones es que los niños sepan que han de prepararse y, también, también, vestirse y protegerse para practicar este deporte.

"Los niños son inocentes y te dicen las cosas a la cara. ¿Por qué te caes tanto? ¿podemos aprender a hacer una 'salvada' de las tuyas? Es muy, muy divertido"

Marc Márquez

Tetracampeón del mundo de MotoGP

“Lo que más aprendes de estar con los niños es a revivir la inocencia y las ganas de correr. Y, también, también, a mantener la ilusión de cuando eras niños. Estamos aquí, todos, para ganar, para ser campeones, o intentarlo, pero esto solo nos durará mientras lo pasemos bien y los niños, estos días, nos ayudan a recordar que todo irá bien mientras sigamos con la misma ilusión que teníamos cuando contábamos con su edad”, explica el mayor de los Márquez, que reconoce que uno “ha de intentar no crecer, no tener edad, ser joven y tener ilusión siempre. No hay nada como volver a ser un niño”.

Temas: Marc Márquez

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