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20 AÑOS DE UNA PLATAFORMA

Jaume Clupés: "La infancia es la gran olvidada por los políticos y por la sociedad"

Entrevista con el vicepresidente de la Fedaia, plataforma que agrupa a entidades que atienden a niños, adolescentes, jóvenes y familias

Rosa Mari Sanz

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Jaume Clupés, vicepresidente de la Fedaia, en un parque del distrito barcelonés de Les Corts. / JOAN PUIG

Fedaia es una plataforma que agrupa y representa al 90% de las entidades de iniciativa social del tercer sector de Catalunya que atienden a 100.000 niños, adolescentes y jóvenes en situación de riesgo de exclusión o desamparo y a 35.000 familias desde diversos servicios y equipamientos. Constituida como tal el 25 de noviembre de 1996, hace ahora dos décadas, busca desde su creación avanzar en los derechos de la infancia, tanto a nivel personal y social como político. Y lo hace mediante un modelo de actuación que mejore la calidad de vida de la infancia  y de las familias más vulnerables de Catalunya, el colectivo más castigado desde hace años por la crisis.

-La pobreza tiene rostro de niño. Los últimos datos hablan de que en Catalunya 480.000 menores son pobres. ¿Qué se ha hecho o se está haciendo mal? No invertimos bastante en infancia. Mientras la media de países de la UE es del 2,2% de su producto interior bruto (PIB) en políticas de infancia y familia, en España la inversión es del 1,4% y en Catalunya, del 0,9%. Hay un tema que se ha de poner sobre la mesa y es la responsabilidad directa de nuestros políticos. Somos la comunidad que menos invierte. No es una novedad que en cada nuevas elecciones y nuevo Govern la Fedaia sea lo primero que ponga sobre la mesa. Se han de garantizar todas las necesidades, no solo los recursos básicos, también la vivienda, la salud, la enseñanza,  el ocio.

-O sea,  los derechos de los niños. Efectivamente. Que no se respetan. No somos un país del norte, no somos ricos, pero no olvidemos que los niños solo tienen una oportunidad para crecer y desarrollarse. Son un capital humano de futuro que no podemos dilapidar.

"Las situaciones traumáticas de niños pueden tener graves consecuencias de adultos"

-Hay una ley de la infancia del 2010 que debería garantizar esa prevención y esa protección. El despliegue de la ley es muy lento y más centrado en la puesta en marcha de la norma jurídica que en la propia ley. Sin un presupuesto que permita su aplicación sigue sin ser una herramienta que sirva. Han pasado seis años y no se ha dotado de los recursos para desplegarla. Invertir en infancia es una cuestión de justicia y equidad. Los niños no pueden cambiar su situación, es nuestra responsabilidad protegerlos.

-¿Qué es lo más urgente? Seguimos con cifras terribles, uno de cada cuatro niños vive en la pobreza. Afrontar ya esa pobreza infantil. Las políticas preventivas pasan por que la Administración asuma propuestas como la prestación económica universal para crianza que propone la Fedaia (PEUC), una aportación económica mínima para atender a familias con dificultades [de 2.500 euros anuales por cada hijo, con los que se cubriría la mitad de los 5.037 euros que se estima cuesta su crianza en Catalunya]. Necesitamos repensar el actual modelo económico y aprovechar el esfuerzo que se está haciendo para salir de la crisis para impulsar un nuevo modelo que garantice la sostenibilidad de las políticas sociales de infancia y familias. 

-¿Ve daños irreparables en parte de la infancia? Una parte importante de este colectivo será muy dependiente de nuestras ayudas sociales, de nuestros servicios, es una reproducción de una situación de precariedad donde la sociedad ha de hacer crecer permanentemente los recursos. La salud mental es un aspecto muy importante, no solo la infancia la padece, algunos de adultos vivirán situaciones muy conflictivas con la sociedad. Las situaciones traumáticas de pequeños pueden tener graves consecuencias de adulto.

-¿Cuáles son las carencias de un niño pobre en Catalunya? Es un problema de desigualdad . De entrada un niño que no puede participar en la vida social desde el ocio, que no puede tener una cierta paz para crecer, con una familia con precariedad económica y en consecuencia con tensión, es un niño que está atrapado en angustias, con dificultades para el aprendizaje. Tienen un crecimiento condicionado y viven en grave peligro y con una amenazada permanente de prolongar esos problemas.

"Un país no debería necesitar ni campañas ni maratones, sino políticas garantistas"

-¿Cómo ha cambiado la atención a la infancia en las últimas décadas por parte de las entidades? Ha cambiado en que hay más organizaciones y tenemos más datos. Hace una década no se hablaba del impacto de una crisis en la salud mental. Ahora sí. Hay más profesionales que detectan cosas que antes no se detectaban. Los profesionales de la infancia han de poner un deseo concreto en su trabajo, sino no son útiles. Hemos de mejorar esta calidad profesional.  Uno de los objetivos de Fedaia ha sido también esto, intentar cambiar el modelo que había de beneficencia con un perfil a veces muy religioso por un modelo totalmente profesional, universitario, con capacidad para actuar. Y nos hemos centrado en los derechos de la infancia.

-Ahora hay más recursos que antes. Sí. Lo que no ha cambiado en 30 años es el modelo de desarrollo de los niños. Todos los niños deberían tener un crecimiento en un entorno tranquilo, en unas condiciones de igualdad. Si se rompe esta cadena se ha de intervenir.  Ahora tenemos aspectos derivados de la pobreza ante los que hemos de intervenir aunque sea de urgencia, pero no se trata de hacerlo ni con una campaña ni en una maratón. Un país en condiciones no necesita ni campañas ni maratones, necesita políticas garantistas que atiendan a los niños.

-¿Cuál es el colectivo que más les preocupa? El tramo en el que falta más inversión es el de los 0 a los 3 años. Las guarderías públicas no están garantizadas y muchos niños llegan a P3 con muchas deficiencias. No olvidemos que intervenir en las primeras etapas es una estrategia eficiente para corregir la desigualdad y evitar las consecuencias de la pobreza en términos de costes futuros para la sociedad. Invertir en infancia no es un gasto, genera rendimientos elevados en la sociedad. Pero la infancia es la gran olvidada. 

-¿Por los  políticos? Por los políticos y por la sociedad en general.  En ninguna encuesta referente a las principales problemáticas de los ciudadanos se menciona la infancia. Nadie se queja de que tengamos mucha pobreza infantil. Representa un 25% y no se nombra entre las preocupaciones.

"La gente puede asumir los dramas, pero no sostenerlos durante mucho tiempo"

-¿La sociedad esconde la cabeza? Es complicado ir más allá desde un punto de vista social, que la gente tenga una visión más concreta del malestar de un niño por una situación de pobreza. Pensamos que si hay mas becas resolvemos el tema, así la gente se tranquiliza. Es más difícil y complicado entrar a visibilizar el sufrimiento de ese niño y pensar en sus consecuencias. A la sociedad en general no le pongas una residencia de niños al lado porque de entrada lo verán como una cosa paranoica. La gente puede asumir los dramas pero no sostenerlos durante mucho tiempo. 

-Las entidades que tratan con colectivos en riesgo de exclusión están desbordadas desde hace años. ¿Cuáles son las principales urgencias de las que trabajan con la infancia? Es muy importante invertir en prevención y reforzar el sistema de protección, la acogida residencial. Por una parte, tenemos un problema de sobreocupación en algunos centros de acogida, pero también hay listas de espera para que los niños menores de seis años puedan ser derivados a una familia de acogida y no a un centro residencial. Hay que reforzar la cifra de profesionales trabajando para evitar que los niños tengan que abandonar a su familia biológica. Y también se debe invertir en reforzar los distintos tipos de acogimiento. Aunque lo que está claro es que hay que buscar la respuesta más adecuada para cada caso. Cada niño necesita un recurso distinto y es lo que debe primar. 

Temas: Niños Pobreza

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