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Los negociadores del 'brexit' entran de lleno en materia en la segunda ronda de conversaciones

Bruselas y Londres empiezan a debatir sobre cuestiones relacionadas con los derechos de los ciudadanos, la factura del divorcio, Irlanda y del papel del Tribunal de Justicia

Silvia Martínez

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El secretario britanico para la salida de la UE, David Davis (izquierda), y el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, este lunes en Bruselas. / EFE / STEPHANIE LECOCQ

“Es el momento de empezar a trabajar y a hacer que estas negociaciones sean un éxito”. El negociador británico para el 'brexit', David Davis, afronta la negociación con la UE dispuesto por fin a meterse en faena. Por delante le esperan cuatro días de trabajo y una segunda ronda de conversaciones que debe empezar a dar frutos. El tiempo apremia, la presión es máxima y su homólogo europeo, Michel Barnier, lo ha dejado claro desde el saludo protocolario. “Entramos en el corazón de la cuestión. Necesitamos examinar y comparar nuestras respectivas posiciones para lograr buenos pogresos”, ha avisado tras darle la mano.

La primera toma de contacto entre Bruselas y Londres tuvo lugar el pasado 19 de junio, once días después del batacazo electoral sufrido por la primera ministra británica, Theresa May, en las elecciones convocadas el 8 de junio para fortalecer su postura negociadora frente a la UE. Aquel encuentro, que se prolongó siete horas, sirvió para poner en evidencia la falta de preparación británica, que llegó a la mesa de negociación sin los deberes hechos y ninguna claridad sobre su postura en los asuntos clave, aunque la cita sí permitió acordar un calendario de trabajo y una secuencia negociadora.

Esa segunda gran prueba de fuego arranca con muchas sombras todavía y Londres está inmerso en una batalla política interna entre aquellos que siguen defendiendo una estrategia de negociación dura y quienes reclaman un acuerdo de transición de varios años, que permita amortiguar el impacto económico que tendrá el divorcio. Este es el caso del ministro de Finanzas, Philip Hammond, que este fin de semana ponía nombres y apellidos a los dirigentes del equipo de Gobierno de May que están poniendo palos en las ruedas: Boris Johnson y Michael Gove.

“Parte del ruido está siendo generado por gente que no está contenta con la agenda que he tratado de avanzar estas últimas semanas, protegiendo nuestros empleos y haciendo que siga subiendo nuestro estándar de vida”, explicaba en la BBC. “Los únicos que se están riendo con esto están en Berlín y París”, respondía el euroescéptico ministro de Comercio, Liam Fox. Pese a esta división de opiniones, en Bruselas tienen claro que el reloj avanza y que es urgente empezar a definir el terreno que pisan unos y otros.

CUATRO DÍAS DE NEGOCIACIONES TÉCNICAS

“Para nosotros es increíblemente importante lograr buenos avances. Identificar las diferencias para poder resolverlas y las similitudes para reforzarlas. Es hora de empezar a trabajar y lograr una negociación exitosa”, ha apuntado durante un breve encuentro ante la prensa a su llegada a la sede de la Comisión Europea, el escenario en el que tienen lugar las conversaciones. Según la agenda prevista los grupos de trabajo celebrarán encuentros técnicos diarios de aquí al jueves en torno a las dos grandes cuestiones: derechos de los ciudadanos y la factura de salida, además de otras cuestiones relacionadas con la separación. Además, están previstas reuniones de alto nivel entre los coordinarios de ambos equipos sobre Irlanda y sobre gobernanza.

La segunda ronda concluirá el jueves a media tarde. Nadie espera para entonces grandes avances aunque solo están previstas otras tres rondas negociadoras antes de que los líderes de la UE tengan que determinar, en una cumbre a finales de octubre, si ha habido “suficientes progresos” en el divorcio como para abrir las negociaciones sobre el futuro acuerdo comercial.

LAS PRIORIDADES

DERECHOS DE LOS CIUDADANOS

Es el único ámbito en el que tanto Bruselas como Londres han definido su postura. La UE considera insuficiente la oferta británica para los 3,2 millones de euros que viven en Reino Unido porque considera que no garantiza los mismos derechos y que convertiría a los europeos en ciudadanos de segunda. El gobierno británico la defiende. “Es una oferta seria y equilibrada que espero sea analizada con el espíritu que se merece”, ha dicho este lunes el titular de exteriores británicos, Boris Johnson.

FACTURA DE SALIDA

Para la UE es vital que Londres asuma y se responsabilice de los compromisos que ha asumido en el marco presupuestario 2014-2020, aunque la salida se produzca el 29 de marzo de 2019, antes de que expire. Los cálculos extraoficiales realizados por Bruselas cifran entre los 60.000 y los 100.000 millones la factura algo que algunos miembros del gobierno británico ven como “exorbitante”. Bruselas sigue a la espera de que May presente su oferta.

FRONTERA DE IRLANDA

Es el tercer elemento prioritario para la UE porque afecta de lleno a los acuerdos de paz de viernes Santo. El objetivo es buscar una solución tan imaginativa como sea posible para evitar el regreso de una “frontera dura” entre la República de Irlanda e Irlanda del norte, dada la estrecha relación entre ambas comunidades, aunque si Londres abandona finalmente la unión aduanera y el mercado interior será complicado mantener el grado de apertura actual.

CORTE DE JUSTICIA EUROPEA

Londres quiere librarse de la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE y los 27 garantías de que el alto tribunal seguirá velando por los derechos de ciudadanos y empresas. Lograr un acuerdo sobre este elemento tan sensible será otro de los asuntos más espinosos ya que el gobierno británico sigue negándole ningún papel a la corte europea.

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