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Trump insufla su nacionalismo populista en el movimiento conservador

"A partir de ahora, el Partido Republicano será también el partido de los trabajadores", proclama el presidente de EEUU

El mandatario promete llevar a cabo una de las mayores expansiones militares de la historia del país

Ricardo Mir de Francia

Donald Trump, durante su intervencion en la Conferencia anual de Accion Politica Conservadora (CPAC), en Washington

Donald Trump, durante su intervencion en la Conferencia anual de Accion Politica Conservadora  (CPAC), en Washington  / EFE / SHAWN THEW

Hace tan solo un año, Donald Trump canceló a última hora su discurso ante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el gran foro anual de la derecha estadounidense. El magnate prefirió dedicar el día a hacer campaña en Kansas y Florida, pero la interpretación que se dio entonces es que se había achicado ante la presumible hostilidad que le esperaba de un público generalmente apegado a las esencias del conservadurismo, al catecismo más ortodoxo del partido de Reagan. “Igual alguien le dijo que iba a estar Megan Kelly. O peor aún, que iba a haber conservadores”, tuiteó entonces sarcásticamente Ted Cruz, su rival en las primarias.

Un año después, todo es radicalmente diferente. En ese mismo foro, Trump ha sido recibido como el líder supremo de “un movimiento sin precedentes en la historia”, según sus propias palabras, y con un discurso que ha sido un refrito de su parloteo cotidiano, ha dejado claro que está moldeando a su medida el credo republicano. No ha hablado del aborto ni ha mencionado la Biblia. Ha pasado de puntillas sobre los recortes de impuestos, el tamaño del Gobierno y el derecho a portar armas. En su lugar ha tejido el nuevo sayo que viste el ideario de la Casa Blanca: nacionalismo, xenofobia y populismo proletario: “Desde este momento, el Partido Republicano es también el partido de los trabajadores”.

MÁS GASTO, MENOS IMPUESTOS

En la retórica conservadora, la lucha contra el 'despilfarro' de los fondos públicos es una constante, pero Trump ha puesto de manifiesto que van a pasar unos años de enorme estrés. Porque las cuentas no salen. El mandatario ha prometido llevar a cabo “una de las mayores expansiones militares de la historia”, construir el muro con México “antes de lo previsto” y un plan masivo de infraestructuras. Nadie tiene ni idea de cómo piensa pagarlo porque al mismo tiempo pretende rebajar los impuestos significativamente con una reforma fiscal que tendrá que aprobar el Congreso.

Trump ha vuelto a dedicar parte de la alocución a dos de sus obsesiones, las encuestas y la prensa, a la que ha vuelto a definir como “el enemigo del pueblo”, concretamente a los medios “que publican noticias falsas” y “se inventan las fuentes”. Solo un día antes, el más vehemente de sus ideólogos, Steven Bannon, afirmó que van a luchar contra la prensa y los ‘globalistas’ con todas las fuerzas a su alcance. “Si pensáis que os van a devolver vuestro país sin presentar batalla, estáis tristemente equivocados. Cada día va a ser una lucha”, le dijo al público del CPAC.

"MALA GENTE"

Una vez más, Trump ha criminalizado a los inmigrantes sin papeles (“estamos expulsando a la mala gente, a los narcos y los criminales, esos serán los primeros”) y también a los refugiados y los musulmanes (“los terroristas extranjeros no podrán golpearnos si no pueden entrar aquí”). Ha insinuado que en los próximos días presentará una nueva redacción del veto que les prohibía la entrada y que tumbaron los tribunales. Y también ha dicho que se está preparando un plan para “aniquilar al Estado Islámico”.

Trump no ha cambiado un ápice. Pretende transformar EEUU y también el mundo, como dijo Bannon la víspera, al afirmar que la Casa Blanca está inmersa en una interminable batalla para “deconstruir el Estado administrativo”. Todo dependerá en gran medida de lo que le deje hacer su partido, que tiene el control del Congreso. Está por ver todavía si el Grand Old Party está dispuesto o no a bailar la canción del trumpismo, pero según se ha visto en este CPAC, la transformación del movimiento conservador está en marcha. "Yo no represento al globo, os represento a vosotros", dijo Trump antes de que la platea se rindiera a su líder visionario con gritos de "USA, USA". 

El FBI, la última diana del trumpismo

El presidente de Estados Unidos ha arremetido en una serie de tuits contra el FBI, al que ha acusado de “ser incapaz” de detener las filtraciones que están saliendo desde su seno y que están sacando a la luz algunas de las vergüenzas de la Casa Blanca. Trump respondía así a una noticia de la CNN según la cual la Administración pidió a la Agencia Federal de Investigaciones que desmintiera las informaciones sobre los contactos entre el entorno de Trump y Rusia, un ruego que el FBI rechazó. “Información clasificada que podría tener un impacto devastador para EEUU se está dando a los medios”, se ha quejado Trump en un tuit. “Encuéntrenlos ya”, ha dicho refiriéndose a los responsables de las filtraciones. 


 

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