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El profesor 'youtuber'

Los tutoriales educativos por internet se popularizan como complemento a la enseñanza reglada

Los expertos alertan de la necesidad de aplicar sentido crítico ante el 'boom' de la educación a distancia

MARIA IGLESIAS / MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

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David Calle, profesor de Unicoos, que ha popularizado los tutoriales educativos en España. / JOSÉ LUIS ROCA

La explosión de la educación a distancia, de las academias y universidades en línea y de los profesores que cuelgan clases tutoriales en Youtube -y que alcanzan la fama gracias a las miles de visualizaciones que reciben- es un fenómeno imparable. El éxito de la fórmula es fruto de la ‘feliz coincidencia’ que se ha producido entre un mercado laboral que exige cada vez más conocimientos y una mejor preparación y la popularización de las nuevas tecnologías, que han puesto estos conocimientos al alcance de todo el mundo.

“De hecho, los entornos presenciales, las aulas tradicionales, son ya cada vez más virtuales, cada vez hay más tecnología y se utilizan más materiales en línea para dar clases que años atrás eran clases magistrales”, observa Alejandra Bosco, profesora de Pedagogía Aplicada en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). La línea que separa la enseñanza que se imparte dentro de un aula -la formación formal- de los aprendizajes que se adquieren en la calle, en casa, en internet o mirando la televisión -la formación informal- es muy difusa, “cada vez se va desdibujando más”, asegura Bosco. “Para la gente, sobre todo para los jóvenes, estos videos que se suben ahora a internet o una clase de un curso universitario abierto a todos los públicos, los llamados MOOC, son productos más próximos, más asequibles”, indica la profesora de la UAB.

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El gallego Daniel Rosende, de 32 años, licenciado en Filosofía, con un máster en Formación del Profesorado y varios estudios de informática es un ejemplo de ello. Rosende combinó sus tres pasiones para crear el canal ‘Unboxing Philosophy’, que ronda los dos millones de visitas en poco más de un año. El ‘youtuber’ es consciente de las dificultades que la Filosofía puede suponer para muchos jóvenes. “Las obras de Hume, Foucault o Simone de Beauvoir producen auténtico pavor pero hablan sobre temas muy importantes como el poder, los límites del conocimiento o el género”, admite, y por eso, “es importante acercarlos a los jóvenes para que puedan ser más críticos”, considera.

Por ello, sus vídeos tienen una clara orientación académica, pero al mismo tiempo logran conectar esta materia a veces farragosa con la cotidianeidad. “Intento que mis vídeos sean siempre amenos pero sin renunciar al rigor académico”, explica.

Los profesores ‘youtubers’ explican que sus principales usuarios suelen ser estudiantes de bachillerato, seguidos por los universitarios, y, en tercera posición, por padres de alumnos de primaria o de ESO, que conectan con ellos para poder luego ayudar con los deberes a sus hijos. “La mitad de mis visitas llegan desde América Latina”, explica David Calle, otro popular maestro ‘on line’, en su caso especializado en materias de Matemáticas, Física y Química. “El 70% son universitarios que lo usan para repasar conceptos del bachillerato”, precisa Calle.

DISCERNIR ENTRE LO BUENO Y LO MALO

Los videos monográficos o tutoriales, de apenas unos minutos de duración en la mayoría de los casos, son cada vez más abundantes en internet. “Pero cuidado –avisa Albert Sangrà, profesor de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)-, porque el que un señor coja una cámara y se grabe mientras dice todo aquello que le parece, no significa que esté educando o formando”. Aprender, prosigue el docente (especialista en enseñanza a distancia), “es un proceso complejo, organizado, un proceso con acreditaciones de calidad y con verificaciones de agencias externas”, subraya. Que un ‘youtuber’ tenga muchas visualizaciones o muchos ‘likes’, tal vez solo quiere decir que se trata de un “personaje ameno u ocurrente, que tiene un buen márqueting tras de sí, pero no necesariamente ha de ser un buen profesor”, indica.

En todo caso, coinciden tanto Alejandra Bosco como Albert Sangrà, estos productos “son recursos que están en la web y que se pueden utilizar como un complemento, un apoyo o una forma de aprendizaje informal”. “Igual que antes, un alumno o los padres que ayudaban a sus hijos consultaban las dudas en una enciclopedia, ahora tenemos a nuestra disposición internet y todo el amplio espectro de informaciones que nos ofrece”, señala el profesor de la UOC.

“La misión de los docentes que damos clases formales es, en definitiva, capacitar a los estudiantes para que desarrollen habilidades que les permitan ser críticos y capaces de valorar lo que les es útil y lo que no”, indica, por su parte, la profesora de la UAB, que advierte, sin embargo, de "el nivel de deserción en estos contenidos es también altísimo". Entre otras razones, argumenta, "porque muchas veces es necesario que el usuario tenga ya unos conocimientos previos para poderlos seguir".

Que la educación virtual o a distancia es un fenómeno en alza lo evidencia también el hecho de que, solo en España, las universidades en línea se han convertido en una seria competencia para los campus tradicionales y han duplicado en los últimos cinco años su oferta de titulaciones.

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