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EL FUTURO DE LA SEGURIDAD SOCIAL

Las nuevas pensiones se reducirán el 4% cada década

El Gobierno reconoce ante Bruselas que a partir del 2019 se recortarán las rentas de los jubilados, asegura UGT

Mercedes Jansa

Protesta de jubilados exigiendo el cobro de unas pensiones dignas.

Protesta de jubilados exigiendo el cobro de unas pensiones dignas. / ACN / BEGOÑA FUENTES

La entrada en vigor, el 1 de enero del 2019, del factor de sostenibilidad previsto en la reforma de pensiones del PP supondrá un recorte de las rentas de los jubilados del 4% cada 10 años que, además, será acumulativo. Este es el cálculo que ha realizado el sindicato UGT a partir de la última actualización del Programa de Estabilidad que el Gobierno aprobó a finales de abril y remitió a la Comisión Europea (CE).

No obstante, el de UGT es uno de los cálculos más prudentes ya que otros expertos apuntan a un recorte superior que ya no niegan ni los 'sabios' que formaron parte de la comisión a la que el Gobierno encargó la última reforma.   

En sus proyecciones económicas, el Ejecutivo analiza el impacto de los cambios introducidos en el 2013, como el factor de revalorización, que hasta ahora ha servido para subir las pensiones solo el mínimo previsto del 0,25%, y el de sostenibilidad que, mediante una fórmula matemática, determinará la cuantía de las futuras pensiones en función de los ingresos en el sistema de Seguridad Social.

Precisamente de este cálculo es del que extrae Mari Carmen Barrera, secretaria de Política Social y Empleo de la UGT, la conclusión de que el recorte de las rentas de los nuevos jubilados será del 4% cada 10 años, "independientemente de la demografía y de la esperanza de vida" de la población, subraya. "Una pensión de 1.000 euros mensuales no pasará de los 960", señala, y recuerda que la pensión media que reciben los más de ocho millones de pensionistas en España es de 918 euros.

INGRESOS

La reforma de pensiones del PP lo fía todo a la marcha de la economía y al volumen de ingresos en la Seguridad Social. El problema radica en el elevado déficit del sistema y en que los nuevos cotizantes tienen carreras laborales irregulares con cuotas no muy altas debido a trabajos precarios, temporales y con sueldos bajos.

Hasta los Presupuestos Generales del Estado del 2017 el Gobierno de Mariano Rajoy no había planteado inyectar recursos al sistema (algo más de 10.000 millones de euros se han presupuestado para este año para paliar el agotamiento del fondo de reserva) pese a que la previsión es que el gasto aumente en la próxima década ya que los nuevos jubilados tendrán carreras de cotización más largas y partirán de sueldos más elevados que los de sus padres.

En este sentido, UGT denuncia que en el Programa de Estabilidad 2017-2010 que el Ejecutivo ha enviado a Bruselas el gasto apenas varía, aunque aumentará el número de pensionistas, por lo que se utilizará el factor de sostenibilidad como freno. Hace cuatro años, cuando se hizo la reforma, el gasto en pensiones representaba el 11,8% del producto interior bruto (PIB), mientras que en el 2050 será el 12,3%. Desde ese momento, el gasto bajará porque apenas quedará nadie de la generación del ‘baby-boom’ que es la que en breve se jubilará masivamente.

Pese a que el Gobierno entiende que el gasto debe adecuarse a los ingresos por cotizaciones, estos se mantienen estables en torno al 11% del PIB desde que estalló la crisis, según UGT. Barrera, por ello, denuncia que el problema de las pensiones no es solo de gasto, sino de que las personas mayores puedan "vivir dignamente".

Aportaciones extraordinarias en otros países europeos

El informe sobre el futuro de la Seguridad Social elaborado por la UGT recuerda que en otros países europeos el Estado destina recursos extraordinarios para los jubilados. Por ejemplo, en Alemania y Francia los ingresos por cotizaciones sociales son mayores (del 14% y del 16,9%, respectivamente), y en ambos países las aportaciones del Estado al pago de las prestaciones de los jubilados representan más del 25% del total del gasto. Además, Italia, Francia o Austria dedican hasta tres puntos más de sus PIB que España a las rentas de los pensionistas sin que se ponga en cuestión el equilibrio presupuestario de sus finanzas públicas.

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