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una vecina llamada... Lita Claver, 'La Maña'

«El Paral·lel ha sido un gran suvenir de esta ciudad»

CARME ESCALES
BARCELONA

El Paral·lel fue durante muchos años un importante reclamo turístico de la ciudad. Los teatros Arnau, Apolo, Tívoli, El Molino tenían una intensa actividad escénica. Aquella energía surgía de artistas como Lita Claver, La Maña.

«Chinos e italianos fotografiaban el espectáculo y al cabo de unos años me traían las fotos», rememora La Maña, que dejó su Zaragoza natal en los años 60 para venir a iluminar con su acento y su vigor maños los escenarios del Paral·lel. «Teatros, cines y restaurantes, todo estaba a tope. Venían autocares de todas partes. Durante años seguidos, se agotaban las entradas de tarde y noche. El Paral·lel ha sido un gran suvenir de esta ciudad», destaca la vedete aragonesa, hija menor de una familia de 16 hermanos. «Mi padre era feriante y viajaba mucho. Cada vez que venía a casa le hacía un hijo a mi madre», dice Emilia Jiménez, nombre de bautismo de la artista.

La luz del Raval

La Maña sigue hoy, a los muy bien llevados 68 años, afincada en ese entorno del Paral·lel en el que solidificó su nombre de artista. Con los pies bien instalados en el presente, las calles del Raval siguen, no obstante, conectándola con aquella Barcelona que la acogió tan joven.

Hoy, disfruta del barrio a plena luz del día. «Yo no conocía el sol», precisa. «En el teatro trabajábamos como en la funeraria. Durante años, mi vida fue teatro, comer y dormir», explica. «Ahora, me levanto pronto y llevo a mi nieta al colegio, voy a pasear por las calles, me encanta mirar a la gente, hablar con los vecinos. El teléfono no me gusta, prefiero mirar a la cara, a los ojos de la gente. Soy de la vieja guardia, me gusta el tú a tú», confiesa.

La Maña se interesa especialmente por el declive económico de los pequeños negocios del barrio y también por las estrecheces que pasan algunos vecinos. «Aquí en Barcelona siempre se ha sabido tirar adelante, pero hablando con los vecinos ves realidades muy amargas. A ver si los políticos se ponen de acuerdo para que salgamos adelante, de verdad», declara la artista, que durante años no se cansó de solicitar a las diferentes administraciones municipales que pusieran mucha más luz en el Paral·lel.

«Nunca pedí dinero para el teatro, solamente luz para esta avenida que siempre fue tan divertidísima y canalla, que visitaban políticos y actores de todo el mundo», afirma la vedete. «La historia del Paral·lel no la podemos dejar morir. Es que no podrá morir nunca, porque hay demasiada historia», añade. «Y había dado muchos puestos de trabajo a mucha gente. Pasqual Maragall lo quería mucho», puntualiza.

Por eso, Lita Claver sueña con volver a ver el teatro Arnau abierto. «Mis mayores éxitos los recuerdo allí. En él dejé mucha juventud. Hoy me da mucha pena pasar por delante de él», confiesa.

Retorno a sus orígenes

En la actualidad, La Maña prepara un disco con los patriarcas de la rumba catalana, Sicus, Carbonell, Chacho, Tio Toni y Maruja Garrido (la musa de Dalí). «Es un disco con temas de raíz y mestizaje de flamenco y de la rumba catalana y gitana más auténtica, en el que yo también rapeo la rumba», explica. «Serán una docena de temas versionados, un repertorio de canciones conocidas y alguna poesía en catalán y en castellano y con la colaboración de otros artistas», avanza sobre el trabajo que actualmente está todavía en fase de preproducción.

«Con este disco, que me apetece mucho grabar, vuelvo a mis raíces», afirma La Maña. «Yo, que he sido tan rompedora a lo largo de mi vida, pues vengo de una etnia que ahora es mucho más abierta pero en mi época, aceptar a una gitana de 15 años haciendo revista, fumando y enseñando las piernas me costó lo mío. Tuve que verme arriba en el escenario, escuchando a mi madre que, desde las primeras filas, gritaba: 'No la aplaudan, que es una marrana, con lo bien que baila flamenco'», recuerda años después.

«Y luego me casé con un payo, con el que ya llevamos 45 años de matrimonio... Hacía todo lo contrario a lo que se esperaba de mí. Pero he sido muy luchadora, una curranta del teatro. No sé hacer otra cosa. Y nunca me sentí menos que nadie ni menos honrada haciendo revista», expresa Lita Claver, orgullosa de haber acudido a la fuente de Canaletas a beber de ese agua de la que dicen que asegura el retorno a la ciudad a todos los que la ingieren. Una ciudad a la que llegó La Maña. Y ya no la abandonó.

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