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LA BIOGRAFÍA DE UN TIRANO DEL DESCONTROL

'Ostentóreo' Gil y Gil

Iván Castelló repasa la historia de un personaje 'salvaje' como presidente, alcalde y empresario

Carlos F. Marcote

Portada del libro de Iván Castelló sobre Jesús Gil y Gil

Portada del libro de Iván Castelló sobre Jesús Gil y Gil. / periodico

“El mayor prestidigitador populista de la democracia”. “Antes que Donald Trump estuvo él”. “Un conseguidor nato que pasó por encima de todo y de todo el mundo con tal de conseguir sus objetivos”. “Alguien que ejerció la tiranía del descontrol”. “Un personaje torturado consigo mismo, cuya arrolladora personalidad a quien primero arrollaba era a él mismo”. Son algunas de las frases a las que recurre el periodista Iván Castelló para reflejar la personalidad de Jesús Gil y Gil, el que fuera presidente del Atlético de Madrid durante 16 años probablemente irrepetibles en lo convulso y arquitecto del pelotazo marbellí desde la alcaldía de la localidad malagueña después de haber sido condenado, encarcelado e indultado por la tragedia de Los Ángeles de San Rafael en 1969, en la que murieron 58 personas al hundirse fatalmente una ampliación sin permisos urbanísticos del comedor de las instalaciones principales en una convención.

Una vida de película de terror, tragicómica, con ramalazos mafiosos y ecos de una forma de actuar a la vez paternalista y caciquil que Castelló, director digital de Eurosport tras pasar por la agencia Efe, AsEl País y Prisa Digital, y tertuliano fundador del programa Fiebre Maldini, trata de reflejar en su libro Salvaje, la imperiosa historia de Jesús Gil y Gil (Contraediciones). Una biografía novelada de "un altavoz andante, de todo un personajazo que acabó convertido en uno de los personajes capitales de la historia española de finales del siglo XX y principios del XXI".

Carpetazo al 'Gilismo'

Alguien que no deja de resucitar cada dos por tres, pese a estar bien muerto y enterrado desde el 2004, un año después de haber dejado la presidencia del Atlético por motivos de salud pero todo atado y bien atado en manos de su hijo Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, que no tardaron en dar un enérgico volantazo a la gestión del club para dar carpetazo al Gilismo y ante todo enterrar sus formas. Pero Jesús Gil y Gil no deja de volver a la vida de cuando en cuando en el imaginario de aficionados y menos aficionados que recuerdan que nadie le vio de cuerpo presente.

Jesús Gil y Jordi Pujol, en Marbella en 1995 / BEGOÑA LOMBARDÍA 

Otro personaje polémico, Ángel María Villar, el presidente inhabilitado de la RFEF, dio pábulo a las habladurías sobre un posible exilio dorado en el Caribe o más allá de Moby Gil o directamente El Gordo, como sus muchos enemigos se referían a él. "¿Qué tal tu padre?", preguntó en la tarde del 26 de febrero de 2015 el exdirigente federativo a Miguel Ángel Gil Marín. "Bien", contestó sin inmutarse el hijo mediano de Jesús Gil. La surrealista conversación se puede ver en YouTube y echó más leña al fuego de la superchería popular, según recoge quien para cerrar el lúgubre debate da cuenta del testimonio del taxista jubilado Antolín Pereira, que ingresó en la Clínica Cemtro el mismo día del fallecimiento de Gil para una intervención en el nervio ciático.

Apropiación indebida

“Yo no sabía que él estaba allí. Iba a lo mío. Tras despedirme de mi familia y antes de la anestesia general, yo iba en la camilla camino del quirófano y, de repente, en un rellano, vi a Jesús Gil muerto en otra al lado mío. La mía se paró y la de él salía. Estaba tapado con una sábana, pero no toda la cara. Y me sorprendió mucho que el periodista José María García, con el que se supone que se llevaba fatal, estaba al lado de él llrando junto a la mujer de Gil y un hijo, creo que el del Atleti, Miguel Ángel”, es el relato de Pereira.

Jesús Gil, a la espera de declarar en la Audiencia Provincial de Málaga en el 2003 / M. POZO

Así que en el 2004 acabaron las andanzas del hombre más indultado de España: por Franco en 1972 y con un gobierno socialista en 1994. "Cayó justo cuando amenazó a los dos grandes –PP y PSOE—y su partidismo conceptual con la expansión a Ceuta y Melilla de su invento sociopolítico llamado G.I.L.. En el fútbol le pasó algo similar cuando puso en un brete al Madrid y al Barça. Que al Poder, con la pe mayúscula, se le combate pero no se le gana", sostiene en el preámbulo de la obra el autor, quien no deja de reseñar la habilidad fraudulenta de Jesús Gil para hacerse con el control y la propiedad del Atlético en el proceso de transformación del club en sociedad anónima anónima deportiva.

Once años después fue condenado por la Audiencia Nacional, junto con Enrique Cerezo, a dos años de cárcel por un delito de apropiación indebida por adueñarse del club rojiblanco mediante "la confusión entre su patrimonio y el club", pero el Tribunal Supremo les absolvió en julio del 2004, con Jesús Gil ya fallecido, porque el delito había prescrito.

Azote de técnicos y jugadores

"Entre sus estrategias contaba con una dilación de diez años en los procesos judiciales, asesorado por una corte de grandes abogados", explica a EL PERIÓDICO Castelló, que también hace un repaso minucioso del mayor azote de entrenadores y jugadores de la historia del fútbol español. “Mi error ha sido tratar a los futbolistas como a personas”, repetía Jesús Gil. Alemao, Julio Alberto, Losada, Donato, el Tren Valencia, Shuster, Torres, Kiko, Pirri, Maguy, Setién, Vieri, entre otros muchos, tendrán algo que decir al respecto. También Futre, "el único galáctico del Gilismo", que le hizo ganar las elecciones  en 1987 con el club al borde de la quiebra.

Jesús Gil y Luis Aragonés tras firmar la continuidad en el banquillo del técnico después de devolver al Atlético a Primera en el 2002 / J. L. PINO (EFE)

Con Gil ya desaparecido, el jugador portugués reveló en el diario Récord el arreglo de un partido en Sarriá ante el Espanyol en la última jornada de la Liga 1990-91, en la que el Atleti no se jugaba nada y el conjunto blanquiazul jugaba para evitar la promoción. "Cuando estábamos en el hotel, en Barcelona, el presidente Jesús Gil viene hacia mí y me dice: ‘No podemos ganar hoy. Dile a tus compañeros que no corran’. Fue la única vez que me pasó algo así". El acuerdo entre presidentes (Gil y Julio Pardo) incluía no solo el resultado a favor de los locales, sino el traspaso de un jugador. Futre dijo haberse negado en redondo y no se sentó ni en el banco de suplentes. “Gil entró en el vestuario y dijo al equipo que no podía ganar. Mis compañeros no se atrevieron a criticarle. Él era quien nos pagaba los salarios y amenazó a todos con despedirlos si no estaban de acuerdo”. El partido acabó 3-1 para el Espanyol y la promoción la jugó el Zaragoza.

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