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Conflicto en el aeropuerto

La puerta secreta del aeropuerto de Barcelona

Miles de personas se han agolpado en el control de salidas con sus diez pasillos colapsados mientras en la planta inferior otro acceso permanecia vacio

Óscar Hernández / El Prat

La información lo es todo. Especialmente en momentos de crisis. Por eso cuando un pasajero que intentaba volar esta tarde de lunes con su familia a Eivissa le dijo angustiado a un vigilante que les quedaban 50 minutos para coger el avión, mientras se encontraba al final de una marea humana de dos horas de espera en el hall principal de salidas de la T-1, el empleado le dio la solución: "Baje a la planta inferior, la de llegadas, pase junto a la cafetería y diríjase al parking A y al final verá varias puertas de embarque con la indicación Salidas Vuelos Regionales (dentro de España). Seguro que no hay nadie". Dicho y hecho.

La misteriosa puerta secreta, en la que hay tres filtros de seguridad con detector de metales y escáner para los bultos de mano, está en un extremo del aeropuerto. A la misma hora que en la planta superior, la de salidas, miles de pasajeros hacían cola, curiosamente la de abajo (planta de Llegadas) estaba vacía y los seis vigilantes parecían aburridos. En unos 10 minutos, sobre las 17.30 horas, este diario comprobó que solo pasaron un par de personas.

LAS COMPAÑÍAS NO INFORMAN

Por este acceso desconocido a las zonas de embarque, que nada tiene que ver con otros habilitados para las tripulaciones, los discapacitados o los viajeros preferentes, no pueden pasar los pasajeros con destino a otros países, pero sí todos aquellos que vuelan a un destino nacional. "Mira que a las compañías no les costaría nada decir a la gente que bajen al piso de abajo y más en un día así, pero pasan de todo", añade el vigilante que intenta dar una salida y nunca mejor dicho a los pasajeros más agobiados.

La falta de información parece cebarse con las vias de embarque, lógicamente las más utilizadas en una terminal de salidas. Ya que algo parecido pasa con la llamada Fast Track o vía rápida. Un paso especial, sin colas, para los pasajeros de Primera clase o Business o aquellos con tarjeta oro o platino de algunas compañias aéreas. El único cartel que avisa al pasajero cuando se coloca delante de las 10 vías del control de seguridad de dónde está el Fast Track está equivocado, apunta a una salida normal, la misma en la que ayer se amontonaban hasta más de 4.000 pasajeros cada hora.

CAMBIO SIN CARTEL

"Hace dos meses que cambiaron la puerta, pero el cartel sigue mal colocado", ha explicado una empleada que se desvivía informando a los viajeros por si alguno era preferente y podia evitar la monumental cola. "Dónde podría pagar un suplemento para ir por la Fast Track", llegó a preguntarle otro viajero agobiado. Aun así, de haber tenido ese acceso autorizado le hubiera costado mucho encontrarlo. "Mira que sería fácil cambiar la flecha del panel superior para que la gente vea dónde está la verdadera entrada", apuntaba un viajero.

Esa entrada VIP está a unos 30 metros a la izquierda de la principal y solo está marcada por un cartel provisional puesto en el suelo. Menos mal que los llamados viajeros frecuentes , esos que ganan millas y bonus con sus numerosos vuelos de trabajo ejecutivo, ya saben dónde está esa segunda puerta misteriosa. Aunque ayer, en pleno caos, hasta esos detectores de metales con escáner preferentes sufrian colas. No eran miles de peresonas, no. Tal vez solo unas 200. Muchas, sin duda, para los siempre ajetreados viajeros de primera clase. 

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