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ENCUESTA MUNICIPAL

Los barceloneses que creen que la ciudad está llegando al límite de capacidad turística ya son mayoría

Superan ligeramente a los partidarios de atraer a más visitantes, por la saturación en zonas calientes

El 86,7% de encuestados ven beneficioso el turismo, aunque un 18,1% cree que hay demasiado alojamiento en su barrio

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Turistas ante la Sagrada Familia, el Viernes Santo.

Turistas ante la Sagrada Familia, el Viernes Santo. / EFE / QUIQUE GARCIA

Que el fenómeno turístico ha ganado impopularidad en los dos últimos años es un hecho irrebatible. Que la saturación en algunos barrios está complicando la vida a los barceloneses y afectando tanto a la convivencia como a los precios y a la vivienda, también. Pero el último sondeo sobre la percepción del turismo en Barcelona correspondiente al 2016 evidencia también la división de opiniones. Por primera vez la voz de los que creen que la ciudad está llegando a su límite de capacidad es mayoritaria, aunque casi empatada con los que creen que hay que ganar más turistas.

Destaca también la mayoría silenciosa de ciudadanos que dan su bendición al controvertido sector económico. La ciudad vive dos realidades: rechazo en los puntos calientes y tolerancia tanto sobre un hipotético crecimiento como sobre la oferta de alojamiento en buena parte del territorio.

El informe municipal anual se basa en encuestas a unos 5.000 residentes, cuyas gráficas evolutivas son reveladoras. Así, un 86,7% de los sondeados creen que el turismo es beneficioso para Barcelona, aunque el porcentaje está 9,4 puntos por debajo que hace cuatro años. La cifra del 2016 se asemeja a la del 2007. Más allá del volumen de viajeros, en momentos de bonanza o recuperación, los barceloneses son más críticos con el asunto, mientras que en los picos de la crisis creció el favor popular hacia esa fuente de ingresos.

La opinión favorable se impone con holgura en todos los distritos y hasta en barrios masificados, aunque en estos (Gòtic, Barceloneta o Vila de Gràcia), los que creen que el turismo no beneficia a Barcelona están por encima del 11% de media de críticos.

POLÍTICA DE FUTURO

A la hora de plantear la plantear la pregunta del millón, con dos respuestas literales, si la capital catalana "debe continuar atrayendo más turistas" o si "se está llegando al límite de la capacidad", los que opinan que el vaso está lleno y a punto de rebosar han sido mayoría por primera vez en el 2016 (48,9% frente a 47,5%), en una serie que arranca en el 2007. También en esa fecha las dos posiciones eran muy cercanas, mientras que en el 2012, en cambio, los que defendían más turismo llegaron a triplicar a los que no.

La división de opiniones, tan igualada, parte del lugar de residencia. A más congestión más rechazo, como explica el concejal de Turismo, Agustí Colom. Mirando al detalle las valoraciones, en los barrios con más iconos turísticos (todos los de Ciutat Vella, parte del Eixample, el Poblenou, el Poble Sec...) la idea de estar llegando al límite está generalizada, sobre todo para más del 70% de vecinos del Gòtic. En Les Corts, el resto de Sants-Montjuïc, Horta-Guinardó, Nou Barris (en especial), Sant Andreu y el resto de Sant Martí, se impone la opinión de los que creen que aún se puede crecer.

Esa misma brecha se produce al ser interrogados sobre si en sus barrios hay demasiados hoteles, albergues o pisos turísticos. La cuestión del alojamiento turístico ha sumado casi dos años de debate antes de la reciente aprobación del PEUAT que frena la oferta en el centro del territorio y limita el crecimiento en la periferia. Pero sorprendentemente, el 78,6% de encuestados no piensa que sobren camas turísticas, frente al 18,1% que cree que sí. Solo en el Raval, Gòtic, el Born, la Barceloneta y Poblenou ganan por goleada los segundos. 

Las opiniones sobre el turismo son muy dispares si el encustado reside en Les Corts o en el barrio Gòtic, por ejemplo

El encarecimiento o no del coste de vida como consecuencia del desembarco turístico es otro de los puntos que se han puesto sobre la mesa. Y de nuevo la percepción varía según si el afectado vive en el meollo del barrio de la Sagrada Família o en el núcleo de Sant Andreu. En todos los barrios del centro, más el del templo de Gaudí, Sant Antoni, la Salut, la Vila de Gràcia, la Vila Olímpica creen que sus precios se ven afectados. 

Pese a a todo, la opinión más extendida es que la gestión municipal del turismo es positiva (43,9%), frente al 23,6% que piensa que es negativa. Los más críticos hablan sobre todo de una mala gestión con pocos efectivos (14,2%), mientras un 12,9% cree que el problema es ser demasiado permisivo con los viajeros (ocho puntos menos que hace un año) y un 10,9% opina que no se fomenta el turismo de calidad, mientras otro 9,4% sostiene que no se fomenta lo suficiente el turismo, y un 7,1% alude a un exceso de visitantes.

Con este dictamen, Colom sentencia que hay "una necesidad de disminuir el impacto que genera en la ciudad el turismo". Defiende que el plan estratégico hasta el 2020 va en esa dirección, con objeto de "que los beneficios del sector irradien mejor hacia la ciudad". El retorno irá de la mano de la parte de tasa turística que obtiene el ayuntamiento, así como otras acciones enfocadas en la descentralización, la promoción de focos de interés alternativo y el control de la evolución de las camas turísticas. Aspectos cuyos efectos áun tardarán en notarse a pie de calle.  

Los salarios de la hostelería siguen por debajo de la media

SUELDOS

Uno de los objetivos que plantea el ayuntamiento en su plan estratégico del turismo es mejorar las condiciones laborales del sector, una cuenta pendiente pese al crecimiento de la última década. Oficialmente, el salario medio de la hostelería es el 52% de la media de la ciudad, aunque dentro del ámbito hay mucha disparidad en función de las categorías y contratos. Con la crisis, la mayoría de sectores han perdido poder adquisitivo, pero aunque la media es del 6,5%, en la hostelería ha caído un 10,3% según el paquete de datos que se presentarán el próximo día 18 en la comisión de Economía y Hacienda.

Esas malas condiciones salariales contrastan con el hecho de que en tres años el sector ha crecido un 16,6% en afiliados a la Seguridad Social, en especial en los subsectores de alojamiento y agencias de viaje y operadores.

ALOJAMIENTO

La radiografía sectorial, ya analizada de cara a la elaboración del PEUAT, destaca que el 37,3% de plazas de alojamiento turístico -epicentro de los pisos turísticos legales- se concentran en el Eixample, seguido por Ciutat Vella (17,6%). Por contra, Nou Barris apenas tiene un 0,3% de cuota. Las plazas hoteleras de toda se han doblado con creces desde el año 2000. Los más de 410 hoteles del 2016 se acercaban a las 70.000 plazas (el 45,8% de la oferta local), mientras que los pisos de uso turístico (9.644) sumaban 58.951 camas, siendo un 39,5% del total, aunque a estas habría que añadir los miles de vivendas por días ilegales.

Los albergues contabilizaban más de 9.200 plazas, mientras que los 286 hostales y pensiones representan 6.315 camas. En total, 90.107 plazas para el viajero, que en distintos momentos del año alcanzan el lleno.

   

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