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El clásico de la Copa

'Polseres blaugranes'

Los protagonistas de la exitosa serie de TV-3 mostraron su pasión por el Barça después del visionado del capítulo del pasado lunes

Todos, menos uno, apuestan por el triunfo culé

OLGA LERÍN
BARCELONA

Intensament vius. La frase con la que se publicita la serie de TV-3 Polseres vermelles retrata a la perfección a esos seis chavales que en el hospital ríen, lloran, se enamoran y, sobre todo, viven la vida intensamente. Pero estos seis superhéroes -medio millón de seguidores se solidarizan cada lunes con ellos- no disimulan que son también intensament blaugranes. Dos fenómenos -el televisivo y el deportivo-, fundidos en un solo grito: «Polseres amunt!». Hoy, «Barça amunt!».La fotografía que ilustra esta información fue tomada el pasado lunes. Y el encuentro no fue casual.Los Polseres son algo más que colegas; «una gran familia», dicen. Por ello, hasta en tres ocasiones durante la emisión de la primera temporada de la serie -estas vacaciones también se puede seguir en la sobremesa de TV-3-, los Polseres, sus familiares más próximos, amigos, y algún que otro miembro del equipo se han reunido para ver juntos, con atención, más de una lágrima y, sobre todo, mucha emoción, el capítulo que toca.

No es el camarote de los Marx, pero casi. Sillas, cojines por aquí, zapatos por allá... (los críos quieren estar cómodos) llenan el salón de la familia Balaguer (Marc, el listo, es el anfitrión). Roger (Marcel Borràs), el chaval que le tira los tejos a Lleó (Àlex Monner), le suelta en la pantalla: «Tocas fatal la guitarra... Y yo la toco alto para que no se te oiga a ti, ¡pimpin!» Las carcajadas en el comedor son generalizadas. Àlex es el objetivo de esos dardos envenenados. «¡Qué guapu estás cuando te enfadas!», prosigue Roger. El cachondeo se desata por toda la estancia.

Emoción al máximo

Se acerca el momento culminante de la noche. Quedan solo 42 minutos, como dice el escritor Albert Espinosa (creador de la serie) en su blog, para que Polseres vermelles toque a su fin, el próximo 2 de mayo. Las miradas no se desvían ni un milímetro del televisor. Empieza a sonar Sense tu, en la voz de Cristina (Joana Vilapuig), canción convertida ya en el himno de los Polseres. Sense tu / / Jo no puc / / Sense tu / / Si no hi ets / / Sense tu / / Jo no sóc ningú... Demasiados mensajes implícitos en tan pocas palabras. Los nudos en la garganta se adueñan de la parroquia. «¡Uhhh, grande, grande, nin!, lanza un Polsera. Y estalla un gran aplauso.

«Aceptar que esto se acababa les ha costado mucho», cuenta Laia Ricart, actriz que durante el rodaje de la producción, el pasado verano, se convirtió en el alma inseparable de los chicos, en un coach, el equivalente artístico de Pep Guardiola. Ella les facilitaba todas las herramientas que un actor necesita a la hora de construir su personaje. «La virtud que tienen es que son niños y, para ellos, todo es posible», comenta.

Precisamente su condición de chaval es lo que reivindica Monner, que trabaja en la tercera entrega de la película Rec. Y recuerda lo sucedido hace unas semanas en Barcelona, durante la presentación del tercer libro de Espinosa, Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven. El acto se suspendió ante la avalancha de público, adolescentes en su mayoría, que se agolpan allá donde los Polseres van. «Me asusté. Solo somos seis chicos que salen en la tele, pero al fin y al cabo somos chavales como ellos», confiesa el joven actor. Reflexiona, además, sobre la fama: «Con este subidón estamos en una nube, pero todos tenemos ya ganas de hacer una vida normal. Nos irá bien». Impresiona su madurez. Tanto como la actitud de los fans. Ahí va una muestra, facilitada a este diario por un comercio: en un solo día puede llegar a vender un centenar de brazaletes rojos.

Hacerse la cama

Susanna Millet, madre de Igor Szpakowski, coincide también en el carácter efímero de la popularidad: «Igor no es famoso como persona, y él lo ve así. En casa no ha cambiado nada: sigue haciéndose la cama y sacando la basura».Cinco Polseres defienden el éxito del Barça en la Copa. Solo Monner apuesta por un empate y el triunfo blanco en los penaltis «para poner un poco de emoción». Respecto al pasado clásico del Bernabéu, se enciende: «Es una vergüenza que el Madrid, con el presupuesto y el montaje mediático que tiene, dejase la hierba alta para jugarle de tú a tú al Barça. Póngalo, por favor». A un líder hay que hacerle caso...

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