Agricultura

Apadrinar olivos, naranjos y almendros para salvar el campo y recibir productos de calidad

Cada vez más agricultores ponen en marcha este sistema para evitar intermediarios

Apadrinar olivos, naranjos y almendros para salvar el campo y recibir productos de calidad
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Redacción

Frente a la diferencia entre el precio que ganan los productores y el que terminan costando los alimentos, agricultores de todo el país han puesto en marcha el "apadrinamiento" de sus árboles para comerciar sus frutos sin intermediarios, acercar el proceso agrícola al mercado "urbanita" y luchar contra la despoblación.

La misma idea ha surgido en distintos puntos del país y ha llevado a olivos, naranjos y almendros a ser “apadrinados” mediante este novedoso sistema que trata de evitar el abuso de los intermediarios.

La iniciativa procede de familias agricultoras, de zonas rurales, conocen los problemas que ha sufrido el campo, a los que se enfrenta en la actualidad y prevén un futuro gris; ellos son los productores que han decidido ofrecer estos árboles para arrojar un rayo de luz en el porvenir del sector.

Hace ya algunos años surgieron los primeros proyectos, que lograron un importante éxito. Con el objetivo de "dar solución al problema de la despoblación" nació un proyecto de apadrinamiento ya en 2014 en Oliete (Teruel), que a día de hoy ya ha logrado salvar alrededor de 15.000 olivos.

Para el creador de Apadrina un Olivo, Alberto Alfonso Pordomingo, “sí es posible mantener la población" en zonas rurales y más cuando un proyecto como el suyo fomenta el trabajo agrícola y promueve la conexión del "urbanita" con el medio ambiente.

¿Cómo se puede apadrinar un árbol? A través de internet se puede escoger un olivo y, elegir si es para uno mismo o si es para regalar a otra persona: después, una vez realizado el proceso, el cliente podrá recibir en su casa el aceite obtenido con ese árbol cuando haya terminado la cosecha.

Un árbol apadrinado en Teruel / apadrinaunolivo

Para su creador, según explica en declaraciones a Efeagro, esta iniciativa consigue retener tanto a la población como los propios cultivos en estas zonas rurales y, además, colaboran con asociaciones de carácter social con el objetivo también de ayudar a colectivos en riesgo de exclusión social.

Almendras: del árbol a la casa

No es el único caso. En la Sierra de Irta (Castellón), a los pies del Mar Mediterráneo, entre los municipios de Peñíscola y Alcossebre, se encuentran los almendros de Eulogio Pascual, un agricultor que hace apenas unos años decidió que "había que mostrar la belleza" de su tierra y de sus almendros.

Así lo explica su familiar José Manuel Escuder, encargado de poner en marcha la web para adoptar los almendros.

Esta idea tiene como objetivo "implicar más" en el proceso de producción a los consumidores, para que conozcan los tiempos y la forma de recolectar y, también para fomentar el producto de proximidad: "La almendra va del árbol a tu casa", añade.

El producto que ofrecen estos agricultores es que los consumidores paguen el mantenimiento del árbol y, a cambio, recibirán los frutos una vez estén listos.

Naranjas valencianas que buscan padrino

Sin salir de la Comunitat Valenciana, se encuentra también otro proyecto familiar surgido hace un par de meses desde dos hermanos que han puesto en adopción a sus naranjas y mandarinas provenientes de dos zonas diferentes.

La primera es les Coves de Vinromà, donde producen las variedades de naranja Navel Fukumoto y Lane Late, y de mandarina Clemenules y Afourer y, la segunda se sitúa en Vinarós, donde cultivan las variedades de naranja como Washington y Navel, y de mandarina.

Los naranjos también pueden ser apadrinados en la Comunitat Valenciana / Efe

Apadrinar estos naranjos cuesta 70 euros al año y, con esta cantidad pueden supervisar y aprender a través de un calendario online los procesos del cultivo, según explica en declaraciones a Efeagro A. María Andreu Barro.

Además, si el árbol sufre cualquier percance durante el apadrinamiento, se ofrece al cliente su cosecha anual de cualquiera de los que estén disponibles hasta que el nuevo árbol plantado produzca, según explica.

Para Andreu, esta iniciativa es una forma de que los consumidores puedan "ver el trabajo hay detrás del alimento" y que puedan tener "productos frescos" de los que, asegura, notarán la diferencia con los que han pasado por más procesos en la cadena hasta llegar a tienda.

Unos consumidores que, bien sea a través de los olivos, naranjos o almendros, contribuyen a la supervivencia de la agricultura familiar y al fomento del tejido social.

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