España ha duplicado ya el número de ‘noches tropicales’ desde 1960

España ha duplicado ya el número de ‘noches tropicales’ desde 1960
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La temperatura media del aire en España ha subido 1º C en los últimos 60 años, pero el calentamiento del mar Mediterráneo es aún peor: 1,4º C en solo 40 años. En consecuencia, el número de noches tropicales (en que la temperatura no baja de 20º C) se ha duplicado en el país, aunque ha llegado a quintuplicarse en la mitad sur. Son algunos de los datos divulgados por la Asociación Española de Geografía en un informe sobre los efectos que se están registrando en nuestro país en el contexto del calentamiento climático global.

El 6º Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático presentado este verano no deja lugar a dudas sobre las alteraciones que está registrando el sistema climático mundial y que tiene en la región mediterránea, uno de sus ‘puntos calientes’ más destacados en la superficie terrestre.

En España, el proceso de cambio climático actual está manifestando ya evidencias en todos los aspectos del sistema climático. El ya constatado incremento de la temperatura media superior a 1º C en las últimas seis décadas se ha traducido en una mayor duración, frecuencia e intensidad de fenómenos atmosféricos extremos como las olas de calor.

La pérdida de confort térmico es manifiesta en algunas regiones del sur y este de España, donde las noches tropicales se han multiplicado por cinco desde 1980.

En el conjunto del país, el número de estas noches (en que la temperatura no baja de 20º en ningún momento) se ha duplicado desde 1960, según los datos de la asociación de geógrafos, al pasar de 5,1 anuales en el periodo 1960-1990 a 11,5 en el periodo 1991-2020.

La costa mediterránea se ha calentado 1,4º C en 40 años, más aún que el aire

El calentamiento climático ha provocado un incremento en la temperatura de los mares que rodean el territorio español, y muy especialmente en el litoral mediterráneo, que ha aumentado su temperatura en 1,4º C en las últimas cuatro décadas, es decir, más incluso que la subida de la temperatura del aire.

Esto está favoreciendo cambios en la dinámica atmosférica e incrementando el potencial para la generación de eventos de lluvia extremos.

“La enorme irregularidad pluviométrica de nuestro país también se ha visto afectada con un aumento en la severidad de las sequías con las ya evidentes consecuencias para la producción agrícola y la propagación y magnitud de los incendios forestales, por no mencionar las alteraciones en la distribución territorial de especies de vegetación y fauna, especialmente en las zonas de montaña”, según revela Roberto Serrano, presidente del Grupo de Cambio Climático de la Asociación.

Solo quedan 19 glaciares en España de los 52 que había

Además, el progresivo calentamiento ha propiciado un descenso progresivo en las precipitaciones de nieve y un retroceso muy preocupante de nuestros glaciares de montaña, notablemente en los Pirineos, para los que se prevé una reducción radical de su extensión o su extinción tal y como los conocemos en las próximas décadas.

Los glaciares de los Pirineos son el último resto de las masas de hielo que cubrían la cordillera durante la era glacial. Son los glaciares más meridionales de Europa y, aunque se encuentran distribuidos por las dos vertientes pirenaicas, son mayores en la vertiente sur.

En 1850 había 52 glaciares en los Pirineos. En 2021 solo quedan 19. Su desaparición se espera en apenas 30 años, aunque ello no supondrá una gran contribución a la subida del nivel del mar, pues desde hace tiempo ya acumulan poco hielo. Sí tendrá otras consecuencias ecológicas, pues su desaparición supone la modificación total de un hábitat del que dependen numerosas especies.

Todas las proyecciones para este siglo muestran escenarios de mantenimiento del proceso de calentamiento en España con efectos para la salud humana y el medio ambiente y, en definitiva, una mayor vulnerabilidad ante los fenómenos atmosféricos.

«La década actual debe ser la década de las actuaciones para la mitigación y adaptación ante el cambio climático. La geografía española va a seguir trabajando para ofrecer propuestas realistas y sostenibles para reducir los efectos del calentamiento global en nuestro país. Es el momento de la acción. Conocemos los efectos que puede tener el cambio climático en nuestro país a lo largo de este siglo», subraya Jorge Olcina, presidente de la Asociación Española de Geografía.

Para los geógrafos, el cambio climático debe ser el gran eje de políticas públicas y acciones privadas de los próximos años. “Es una oportunidad colectiva para hacer las cosas bien, para cambiar pautas económicas que se han demostrado perjudiciales para el medio ambiente, para adaptar los territorios a las consecuencias del cambio climático”, añade.

Más muertes por calor que por frío

El calor genera pérdida de confort térmico y efectos sobre la salud humana. Hace unos años una investigación de los geógrafos David Martín y Jorge Olcina demostró la estrecha relación existente entre el aumento de afecciones cerebrovasculares con ocasión de la llegada de aire sahariano a Alicante.

Ahora, un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona resalta la afección que los extremos térmicos van a tener en España. En concreto, el calor va a causar un gran número de víctimas mortales en las próximas décadas, de manera que la bajada de muertes por frío no podrá compensar la cifra anual de victimas por calor extremo en nuestro país. Es una consecuencia más de los efectos del calentamiento climático que ya se están manifestando de forma evidente en nuestro territorio desde 2000.

Desde que comenzó este siglo, las estadísticas de las muertes por extremos de temperatura han ido cambiando. Muere anualmente más gente por calor que por frío en el mundo. Así se puede comprobar en diferentes bases de datos de organismos científicos que compilan las muertes por peligros atmosféricos en el mundo.

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