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SEGURIDAD VIAL

LA DGT planea extender el límite de 30 km/h a todas las calles de un solo carril de España

La mayoría de las grandes ciudades han enviado cartas a Pere Navarro solicitando la medida

"Los accidentes a esa velocidad son de chapa, no hay fallecidos", reflexiona el director general

Manuel Vilaseró

Una calle señalizada como zona 30 en el barrio de Sant Andreu. 

Una calle señalizada como zona 30 en el barrio de Sant Andreu. 

"Que haya un límite de 50 km/h en una calle de un carril es una burrada, te sale un niño o un anciano y te lo llevas por delante. A 30 km/h, en cambio, sólo hay accidentes de chapa. Puedes tener heridos, pero no muertos". Con este argumento, que parece incontestable, el director general de Trafico, Pere Navarro,  ha empezado a reactivar la vieja idea de la límitar a esta velocidad más moderada todas la vías urbanas españolas de un solo carril o de doble sentido con dos carriles en toda España, tras recibir varias peticiones de los ayuntamientos de las principales ciudades españoles, como Bilbao, Málaga, Valencia, Madrid y L’Hospitalet, remitidas por carta.

La velocidad máxima en esas calles sería de 30 km/h, aunque los ayuntamientos podrían hacer las excepciones que consideraran necesarias. El Ayuntamiento de Málaga, advierte en su misiva, por ejemplo, que exceptuaría las calles clasificadas como Red Arterial Urbana y las que conectan diferentes barrios. También se podrían mantener a 50 km/h laterales de las vías rápidas o calles de opolígonos deshabitados.

La lógica de la medida

Navarro considera que la bajada del límite equivaldría a "convertir en legal lo que ya es real". Al fin y al cabo, "a muy pocos se les ocurre" transitar al actual límite, 50 km/h, por este tipo de vías. "Y los pocos que lo hacen por imprudencia" podrán ser sancionados.

El año pasado fallecieron en las ciudades 509 personas, el 82% de las cuáles están dentro de la categoría de vulnerables (248 motoristas.  131, peatones y 29 ciclistas). Tráfico cree que esta siniestra cifra, que se resiste a bajar desde hace años, podría reducirse de modo importante. "Un estudio publicado por el Ayuntamiento de Barcelona cifró en un 40% la reducción del número de accidentes de moto experimentada en las calles donde se había establecido la nueva numeración", rememora Navarro.

Como razonan varios de los municipios que le escriben, la generalización de las calles 30 permitirá que las bicicletas puedan circular por muchas más calles conviviendo con los coches sin necesidad de tener que construir carriles específicos.

A medio plazo

 Los plazos en los que entraría en vigor el nuevo límite no están claros. Navarro ha decidido no incorporarlo al primer paquete de medidas que entrarán en vigor en la primera mitad del año próximo y que incluyen la reducción de la velocidad de 100 a 90 km/h en las carreteras convencionales y el aumento a 6 de los puntos perdidos por manejar el móvil mientras se conduce. 

El director general ha querido abordar primero los temas que afectan a la carretera y pasar después a los más urbanos. “Preferimos no mezclar temas para no perder capacidad de comunicación”, advierte. Su idea es que la reducción a 30 km/h vaya junto a la nueva regulación de los patinetes eléctricos que se calcula puede estar lista antes del próximo verano. Y luego habrá que dar un tiempo, que podría ser de seis o doce meses, para que los ayuntamientos cambien las señalización.

“En España el tráfico se divide por la ley estadística 80/20. La que dice que el 20% de las calles aguanta el 80% del tráfico y  el 80% de las calles llevan el 20% del tráfico. Son estas las que deben ser a 30 km/h para que puedan convivir el peatón, la bicicleta, la motocicleta y los coches”, razona el director general.

Unanimidad

Navarro no cree que la propuesta encuentre oposición. No en vano los ayuntamientos que lo han solicitado están presididos por diversas fuerzas políticas. Málaga, por el PP, Bilbao por PNV, L’Hospitalet por el PSC y Valencia y Madrid por coaliciones apoyadas por Podemos.

Todas son grandes urbes que ya han cursado la solicitud han tomado medidas que van en el mismo sentido, con un balance muy positivo, pero que necesitan “cobertura” jurídica con una normativa general, como apunta Enrique Urquijo, director del Área de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, en la carta remitida a Tráfico. 

Otro argumento contundente abona la necesidad de llevar a cabo la reforma: los automovilistas que viajan fuera de su ciudad no tienen porque saber que normativa rige en todas ellas. Al no existir una limitación genérica, los ayuntamientos deberían señalizar la nueva limitación en cada esquina de las calles afectadas. “Un auténtico bosque de señales”, según Navarro, inabordable en grandes ciudades como, por ejemplo, Madrid. En la capital de España desde el pasado 1 de diciembre ya rige este límite pero no se ha desplagado apenas señalización.

Si se aprueba la nueva normativa, todo será mucho más sencillo. Bastará con que se instalen señales de prohibido a circular a más de 50 km/h en las vías donde los ayuntamientos decidan hacer una excepción a la norma.

Retraso de siete años

El cambio normativo no sería ninguna improvisación. Ya figuraba en el borrador de nuevo reglamento de Circulación que Pere Navarro tenía listo a finales del 2011, pero no pudo aprobarse debido al adelanto electoral. Durante los seis años del Gobierno del PP, hubo algunos intentos de los responsables de Tráfico de reactivarlo pero todos chocaron con las resistencias del Ejecutivo de Mariano Rajoy, partidario de no tomar ninguna medida que pudiera incomodar.