La voracidad de una campeona

Serena Williams lucha contra el tiempo

La exnúmero 1 supera el récord de victorias con 102 partidos ganados en el Abierto de EEUU, donde aspira a su 24 Grand Slam

Serena Williams, tras su triunfo en primera ronda del US Open.

Serena Williams, tras su triunfo en primera ronda del US Open.

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Jaume Pujol-Galceran

Era el primer partido, la primera victoria de un camino de siete para poder conquistar ese Grand Slam que se le resiste desde que ganó el último en Australia en el 2017. Desde entonces Serena Williams ha dejado escapar cuatro finales (dos en Nueva York y otras dos en Wimbledon). A dos semanas de cumplir los 39 años (26 de septiembre) la exnúmero 1 no solo está luchando con sus rivales en la pista si no también contra el tiempo para ganar el Abierto de Estados Unidos, el séptimo de su carrera, que la igualaría al récord de los 24 Grand Slams de la australiana Margareth Court.

Desde que debutó en Flushing Meadows con 16 años, bastante más delgada que ahora, con rastas en su melena, un tenis eléctrico y potente, para ganar su primer partido a la australiana Nicole Pratt ya han pasado 22 años y Serena Williams sigue sumando récords desafiando al tiempo. La victoria por 7-5 y 6-3 ante su compatriota Kristie Ahn (28 años y 92 mundial) la ha convertido con 102 partidos ganados en la tenista con más partidos ganados en el Abierto de Estados Unidos superando el récord de su compatriota Chris Evert.

"Apenas recuerdo nada de mi primer partido aquí, ni el nombre de la rival, pero si me acuerdo que perdí en tercera ronda con Spirlea [Irina]. No recuerdo más partidos, lo siento", dijo sonriendo Serena en la videoconferencia con la prensa. Solo tardaría un año en tener un mejor recuerdo al conquistar el título, su primer Grand Slam, en 1999 ante la suiza Martina Hingis, en una época donde ella era la recién llegada en un circuito de estrellas por el que circulaban su hermana Venus WilliamsMonica Seles y Steffi Graff, entre otras.

El ejemplo de Venus

Su hermana Venus, también ha logrado un récord convirtiéndose en la tenista con más participaciones en Nueva York (22) aunque lo celebró con una derrota pero, a sus 40 años, la mayor de las Williams aunque no piensa ya en grandes retos como su hermana, se siente orgullosa y feliz de estar aún en la pista. "Amo este deporte. Me siento bien y mientras esté motivada seguiré aquí. No mucha gente puede decir lo mismo. Realmente soy una afortunada", valoraba la también exnúmero 1 mundial.

Serena Williams, en el primer partido de la edición 2020 del Abierto de EEUU. / AFP

Serena Williams posiblemente piense como su hermana pero ella aún juega para las grandes conquistas y la alegría de conseguirlo con su hija Olympia, de tres años, en las gradas.entra a la pista con otros retos. La temporada 2020 no ha ayudado a Serena en sus retos al suspenderse Wimbledon, posiblemente el torneo en el que tenía más opciones. Por eso no quería perderse la oportunidad de jugar en el Abierto de Estados Unidos y apoyó a la USTA para que se disputara el torneo.

En juego estaba puede estar su récord  aunque ella destaca que quería que volviera el tenis después de tantos meses parado. "Ha sido uno de los deportes más castigados", decía.  "Apoyé tanto el torneo porque sentí que era un buen momento para volver y para que los tenistas hiciéramos lo que mejor sabemos hacer. El deporte ayuda en un momento en el que la moral del mundo está muy baja cono todo lo que está sucediendo".

Admiradora de Murray

Serena admitió la pasada semana tras perder el primer partido en el Premier 5 de Cincinnati jugado en las mismas pista de Flushing Meadows que sentía que había perdido su "instinto ganador" y ese era su principal objetivo para recuperar de cara al Abierto de Estados Unidos.

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En Nueva York quiere imponer el Serena focus. "Conseguir estar concentrada desde el primer punto hasta el último, sin importar lo que pasara en el partido", lo definía. Algo necesario para luchar por el título. "En demasiadas ocasiones se me han escapado partidos que tenía igualados que podían haber cambiado muchas cosas".

Su ejemplo es el escocés Andy Murray al que admira y que superó la primera ronda remontando cinco sets y tras 4 horas y 30 minutos. "Me recuerda mucho a mi misma. Soy una gran admiradora suya. Se lo que es estar ahí abajo en la pista, se lo que es estar lesionado y se lo que es estar descartado", destacaba. "Vi su partido y me sentí muy feliz cuando ganó". Serena físicamente se siente fuerte, tenísticamente a punto y asegura que "dispuesta a luchar hasta el final. Y así seguiré hasta que me jubile".