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MAL COMPORTAMIENTO

Kyrgios, el chico malo consentido

"Estoy en libertad condicional y seguiré jugando al tenis que es divertido", responde el tenista tras la amenaza de suspensión de la ATP

Jaume Pujol-Galceran

Nick Kyrgios, en el All England Tennis Club de Wimbledon.

Nick Kyrgios, en el All England Tennis Club de Wimbledon. / AFP / GLYN KIRK

Su última 'boutade' la protagonizó en la Laver Cup en la rueda de prensa tras la derrota del equipo del Resto del Mundo ante Europa. Nick Kyrgios había acordado beberse una cerveza de un trago antes de responder a la primera pregunta. Dicho y hecho. Ante el gesto serio de John McEnroe y las risitas de fondo de sus compañeros de equipo, el australiano cumplió la promesa de bebérsela de golpe sin poder contener la risa antes de contestar a la pregunta del periodista

Días después, coincidiendo con que el tenista australiano anuncia el final de su temporada por unos problemas físicos en la clavícula, la ATP ha hecho pública una multa de 25.000 dólares y le amenaza de 16 semanas de suspensión si es reincidente en su conducta antideportiva durante los próximos seis meses dentro y fuera de la pista, además de exigirle la ayuda de un psicólogo. 

El castigo culmina una investigación que la ATP ha llevado a cabo por el comportamiento de Kyrgios en esta temporada. En la última gira americana ya fue multado con 113.000 dólares por su comportamiento en el Masters 1.000 de Cincinnati en el que abandonó la pista sin permiso en su partido con el ruso Karen Khachanov e insultó y escupió al árbitro, negándose a darle la mano tras su derrota. Meses antes también fue descalificado del Masters 1.000 de Roma por lanzar una silla en la pista y enfrentarse al árbitro y al público en su partido con el danés Kasper Ruud. La ATP le retiró el premio de 33.635 dólares, 45 puntos por llegar a la segunda ronda del torneo, además de imponerle una multa de 17.850 euros y obligarle a pagar los gastos de estancia durante sus días en Roma.

Enfrentado a Nadal

Meses antes, en el torneo de Acapulco, Kyrgios tuvo un enfrentamiento con Rafael Nadal durante la final del torneo en la que ganó al mallorquín y tuvo malos gestos. "No creo que sea mal chico, pero con su actitud le falta el respeto al público, al rival y así mismo", contestó entonces Nadal.

El actual número 2 mundial  fue más duro después de ganarle hace unos meses en Wimbledon en un partido en el que el australiano estuvo quejándose continuamente al juez de silla de los retrasos de Nadal con el saque y le dio un pelotazo al cuerpo, sin disculparse. "Si vamos hablando de él todo el día y si desde la ATP le hacen la promoción que le hacen, se le está ayudando a que haga más cosas raras o especiales", valoró Nadal.

La ATP se ha tapado los ojos ante ese chico malo. El tenis necesita jugadores especiales como Kyrgios y se le ha dado luz verde a su comportamiento. Dos ejemplos recientes y contrapuestos de muestra. En las semifinales del torneo de Washington que acabó ganando, en el punto de 'match ball' ante el griego Stefanos Tsitsipas, le consultó a un espectador donde quería que ejecutara el saque. Lo hizo y ganó el partido encendiendo las gradas. Por el contrario, en el Abierto de Estados Unidos, se secó todas las partes de su cuerpo con una toalla, antes de regalársela a un aficionado.

Kyrgios ha forzado la cuerda con la ATP a la que catalogó de "corrupta" tras ganar su partido de primera ronda en Nueva York. Después rectificaría sus declaraciones ante la amenaza de una sanción contundente. "No elegí bien las palabras correctas", dijo, y admitió poseer un carácter "controvertido" que le ha "dado problemas".

Genio y figura

Incluso su compatriota Patrick Rafter pidió un castigo. "No entiendo por qué no ha sido sancionado", dijo el doble campeón del US Open 1997 y 1998. "Probablemente porque en todos los sitios en los que juego, los estadios están repletos y el torneo gana dinero conmigo", contestó Kyrgios a su llegada a Ginebra para participar en la Laver Cup, en la que Roger Federer ha sido su principal valedor y donde incluso el tenista suizo intentó un acercamiento a Nadal. No se vio. Al contrario, Kyrgios se mofó de Federer después de que el suizo le remontara el partido con los consejos de Nadal. "Lo siento chicos, perdí la concentración. Vi a una chica realmente buena en la grada. Me casaría con ella ahora mismo", les dijo. 

Con parecida ironía se ha tomado la sanción de la ATP. "Chicos, todavía puedo jugar, solo estoy en libertad condicional, seguiré jugando y el tenis seguirá siendo divertido. Solo tengo que controlar mi comportamiento. Eso es todo", ha respondido en un tuit con dos fotografías suyas vestido con camisetas de la NBA. Genio y figura.