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El amargo trago de Sharapova

PERFIL. La tenista rusa llegó a los 9 años a Estados Unidos con su padre y solo 700 dólares en el bolsillo en busca de un gran sueño

Jaume Pujol-Galceran

Sharapova, en una imgen publicitaria.

Sharapova, en una imgen publicitaria.

Hasta hace unas semanas Maria Sharapova había tenido un duro pero dulce camino desde que a los nueve años se marchó con su padre Yuri y 700 dólares en el bolsillo a Bradenton dispuesta a convertirse en tenista profesional. Soñaba entonces en ser como su compatriota Anna Kournikova, otra niña prodigio rusa, que deslumbraba en el circuito por su tenis (semifinalista y campeona de dobles de Wimbledon con 16 años) y su belleza pero que se retiró de las pistas a los 22 años para dedicarse a la publicidad y vivir bajo el glamur de Hollywood tras convertirse en la compañera sentimental del cantante Enrique Iglesias.

Sharapova, con un talento tenístico descubierto por Martina Navratilova en una exhibición que la excampeona hizo en Moscú, cuando la vio jugar entre un centenar de pequeñas 'kurnikovas', rubias como ella, se entregó al sistema militarizado de la academia de Nick Bolletieri en busca de un futuro mejor del que tenía en Socchi, donde vivía de niña con su familia, y del que tenía en la habitación de un apartamento alquilada por su padre, sin recursos entonces.

La aventura tuvo premio como en un cuento de hadas. Sharapova conquistó Wimbledon (2004) con poco más de 17 años, ganando en la final a otra estrella emergente como Serena Williams que, después, se convertiría en rival directa y azote para frustrar muchas victorias. En realidad, la actual número 1 mundial solo perdió esa final y otra en el Masters el mismo año contra Sharapova. Después la ha ganado siempre en las 18 ocasiones que se han vuelto a enfrentar. El palmarés deportivo de Sharapova, con 35 títulos y cinco Grand Slam (entre ellos Wimbledon, 2004; Abierto de EEUU, 2006; Abierto de Australia, 2008 y Roland Garros, 2012 y 2014) podría haber sido mucho mejor para la rusa, sin Serena.

LA DEPORTISTA MEJOR PAGADA DEL MUNDO

Pero si en la pista la pequeña Williams le arrebató mucha gloria, fuera de ella Sharapova no ha tenido rivales. Según la revista Forbes, la tenista rusa fue la deportista mejor pagada del mundo en el 2015 con unos ingresos de 29 millones de dólares, solo 7 de ellos ganados con los premios del circuito femenino.

 Su fortuna personal se estima en más de 200 millones de dólares. Su imagen dulce, rubia, su cuerpo atlético y estilizado (1,88 metros) le permitió heredar los contratos y la fama a la que renunció Kournikova. "La belleza hace vender. Se que mi imagen es una de las razones por las que la gente me quiere, me conviene y no la dejaré perder expresamente", decía en una reciente entrevista.

Su estilo, trabajado con una fórmula similar a la utilizada por el  futbolista David Beckham, le ha permitido lograr ingresos muy por encima de su gran rival Serena Williams, a pesar de tener muchos menos títulos que la estadounidense, que acumula 160 semanas de número 1 mundial y 22 Grand Slam en su palmarés.

REINA DE LOS NEGOCIOS

Sharapova es la imagen de Nike con la que tiene un contrato de 70 millones de dólares que la empresa estadounidense romperá, según anunció en un comunicado a las horas de conocerse su caso de dopaje.

Sharapova se ha convertido en en estos años en una máquina de hacer dinero por sus contratos publicitarios, además de Nike, con Avon, Porsche, TAG Heuer, Evian, Head y Supergoop!, además de crear Sugarpova, una empresa propia  de chocolates, dulces y caramelos. Ahora se ha tragado el caramelo más amargo tras el anuncio de su dopaje.

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