Antiguo Egipto

Una momia embarazada y su hijo han resistido juntos durante 2000 años

El feto vivió un proceso parecido al encurtido de los alimentos que conservó al útero herméticamente cerrado

Una momia embarazada y su hijo han resistido juntos durante 2000 años
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Eduardo Martínez de la Fe

El feto de una momia del Antiguo Egipto que estaba embarazada se ha conservado hasta nuestros días por un proceso parecido al encurtido de los alimentos que sucedió de forma natural. Ha resistido el paso al tiempo durante 2000 años.

Los científicos que trabajan en la primera momia embarazada conocida del mundo han descubierto que el feto embalsamado logró conservarse durante 2.000 años hasta la actualidad mediante un proceso parecido al encurtido.

El encurtido es una técnica que permite conservar alimentos durante meses: se sumergen en una solución salina que les permite prolongar su duración. Algo parecido ocurrió con la momia del Antiguo Egipto embarazada, que fue dada a conocer en abril de 2021.

En un principio se pensó que la momia correspondía a los restos del sacerdote Hor-Jehuti, hasta que en 2016 se descubrió que era una mujer embalsamada.

Un examen más detallado utilizando imágenes tomográficas reveló entonces que la mujer tenía entre 20 y 30 años cuando murió y que estaba en la semana 26 a 30 de su embarazo.

Cómo se conservó

Una nueva investigación observó de cerca al feto y descubrió cómo se conservó hasta nuestros días. Los investigadores explican que el feto fue "encurtido" en un ambiente ácido en un proceso similar a como se conservan los cuerpos antiguos en los pantanos.

Cuando la mujer murió, el feto todavía se encontraba en el útero y comenzó a encurtirse en un ambiente ácido, producido por el cambio del PH en el interior del cadáver. El proceso de descomposición no llegó a afectar al feto porque la madre había sido momificada con natrón y la sequedad consiguiente preservó también al feto.

El resultado final fue un útero casi herméticamente sellado que contuvo al feto. El cambio de un ambiente alcalino a ácido condujo también a la descomposición parcial de los huesos fetales, que pasaron a secarse y mineralizarse.

Este proceso explica por qué se tardó en localizar al feto, ya que carecía de huesos visibles, según se explica en el blog del proyecto La Momia de Varsovia.

Dos momias en una

En el caso de la momia de Varsovia, hubo en realidad dos procesos de momificación. El feto estaba en un ambiente ácido, parecido al de un pantano, que luego se secó durante el embalsamamiento de la madre. Entonces, sucedió otro proceso de momificación, la mineralización del feto.

Durante el secado, los minerales de los huesos, que se disolvieron en las aguas fetales, se depositaron en los tejidos blandos del feto y el útero. Como efecto, el feto y el útero resultaron altamente mineralizados.

Los investigadores destacan que, cuando los radiólogos examinan momias en busca de posibles fetos, por lo general buscan huesos. Esta investigación muestra que es más importante estudiar la forma de los tejidos blandos en el área pélvica.

Añaden que existe una probabilidad muy alta de que pueda haber más momias de mujeres embarazadas en otras colecciones momificadas.

Considerando estos hallazgos, es solo cuestión de tiempo que se descubra a la próxima mujer embarazada momificada, sentencian los investigadores.

Tragedia humana

También destacan que la momia de Varsovia aún guarda muchos secretos: todavía no saben por qué se dejó el feto en el útero mientras se extirparon otros órganos internos.

Añaden que, aunque la momia embarazada se ha hecho famosa, y que desde el punto de vista científico toda su investigación es fascinante, no se debe olvidar que estamos ante una tragedia humana que debemos respetar.

"La Dama Misteriosa murió junto con el niño por nacer, y al examinarla, les devolvemos la memoria. Recordamos que era una persona longeva que tenía sus sueños, probablemente amaba y era amada. Ahora nos revela los secretos que se llevó a la tumba", sentencian los investigadores.

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ReferenciasFurther evidence to confirm the ‘pregnant mummy’: A reply to Saleem (2021). Wojciech Ejsmond et al. Journal of Archaeological Science, Volume 137, January 2022, 105504. DOI:https://doi.org/10.1016/j.jas.2021.105504

A pregnant ancient egyptian mummy from the 1st century BC. Wojciech Ejsmond et al. Journal of Archaeological Science, Volume 132, August 2021, 105371. DOI:https://doi.org/10.1016/j.jas.2021.105371