Descubren cómo el cerebro pinta la belleza del mundo

Descubren cómo el cerebro pinta la belleza del mundo
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Investigadores del Instituto Max Planck de Estética Empírica han descubierto cómo nuestro cerebro es capaz de hacernos experimentar la emoción estética que produce la belleza. Identificaron señales en el sistema visual que activan un proceso a través del cual pasamos, de registrar la belleza de un paisaje, a sentirla como una experiencia concreta y palpable.

El descubrimiento no sirve solo para ampliar nuestra comprensión sobre cómo el cerebro reconoce la belleza, sino que también puede ayudar a aclarar la forma en la cual las interacciones con el entorno natural pueden afectar a nuestra sensación de bienestar y nuestras emociones.

La eterna discusión sobre la belleza

Si pudiera consensuarse un podio de los temas más subjetivos que la humanidad ha venido discutiendo por siglos, la belleza sin duda estaría incluida en ese podio. Aunque se habla de la existencia de ciertos patrones universales de belleza, quizás se trata en realidad de convenciones culturales afincadas por el peso de la tradición, que incluso cambian con el paso del tiempo. Pero en el fondo, en el sustrato, la belleza es claramente subjetiva y personal.

Teniendo en cuenta esta fuerte subjetividad, vale la pena preguntarse si es posible determinar mecanismos cerebrales comunes ligados a la experiencia de la belleza: si cada persona la entiende y la vive de modo diferente, esa multiplicidad de sensaciones también debería verse reflejada, de alguna forma, en los procesos que tienen lugar en el cerebro humano.

En otras palabras: ¿se puede explicar solamente a través de procesos neurofisiológicos y materiales una cuestión tan «invisible» y etérea como las emociones ligadas a la belleza? Ahora, el nuevo estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience parece haber encontrado una solución a esta aparente contradicción.

Tema relacionado: El cerebro tiene dos centros de belleza.

Señales visuales: la «sorpresa» de la belleza

De acuerdo a una nota de prensa, los investigadores invitaron a un grupo de 24 voluntarios a apreciar una serie de vídeos que presentaban diferentes paisajes artísticos. Mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), analizaron la actividad cerebral de los participantes mientras observaban y calificaban cada una de las imágenes.

Los científicos esperaban que las reacciones frente a las señales estéticas se circunscribieran a los sistemas de recompensa del cerebro, o sea a aquellas áreas en el sistema nervioso central que obedecen a estímulos específicos y naturales que generan placer.

Sin embargo, descubrieron algo diferente: aunque estas regiones se activaban con las experiencias estéticas, también lo hacían previamente otros sectores en las áreas visuales del cerebro. Según explicaron los especialistas, se trata de señales generadas en el sistema visual que responden a cuestiones que se aprecian como superadoras de nuestras expectativas previas: son experiencias visuales que nos sorprenden, precisamente por su belleza.

Calidad de vida

Cuando todas estas señales se acoplan, experimentamos la sensación de placer relacionada con la belleza. Aunque cada sensación sea personal y subjetiva, los científicos creen que estas señales detectadas pueden ser útiles también para comprender cómo determinados entornos o estímulos pueden influir en nuestra calidad de vida.

Al mismo tiempo, servirían para entender los vínculos que se establecen entre la percepción y la emoción, que pueden condicionar  diferentes actividades en las cuales las relaciones humanas son especialmente trascendentes, como por ejemplo los servicios de atención médica clínica o la gestión de recursos humanos en empresas. La pregunta, sin embargo, sigue abierta: ¿es posible modelar una experiencia tan subjetiva como la belleza?

Referencia

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From Visual Perception to Aesthetic Appeal: Brain Responses to Aesthetically Appealing Natural Landscape Movies. Isik, A.I. and Vessel, E.A. Frontiers in Human Neuroscience (2021).DOI:https://doi.org/10.3389/fnhum.2021.676032

Foto: los investigadores lograron explicar cómo nuestros cerebros evolucionan de simplemente apreciar un paisaje a sentir su impacto estético. Crédito: MPI for Empirical Aesthetics.