Medicanes, los huracanes del Mediterráneo ¿una gran amenaza?

La devastadora tormenta Daniel refleja el riesgo de ciclones con características tropicales que nos afectarían directamente

Daños materiales por las inundaciones en la ciudad de Derna, en el este de Libia, a causa del paso de la tormenta Daniel

Daños materiales por las inundaciones en la ciudad de Derna, en el este de Libia, a causa del paso de la tormenta Daniel

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Alejandro Sacristán y Héctor Sacristán.

La devastadora tormenta Daniel, que ha asolado primero Grecia y después Libia, era originalmente una DANA que se transformó en un medicán o ciclón con características tropicales. El Mediterráneo, que se calienta un 20% más rápido que la media mundial de los mares, es un hervidero de fenómenos meteorológicos adversos que aumenta los riesgos de catástrofes, especialmente entre septiembre y octubre. 

La devastadora tormenta Daniel ha dejado miles de muertos en Libia, tras inundar un valle seco de agua y lodo con la rotura de dos presas, y formar un buen número de lagos en el desierto.

Anteriormente Daniel había dejado cantidades extremas de agua. Preliminarmente, muchos expertos han clasificado a Daniel como un medicán antes de tocar tierra en Libia.

Pero ¿qué es un medicán exactamente? Un medicán es un ciclón con características tropicales, como los huracanes y tormentas tropicales que ocurren en el Golfo de México y otras zonas tropicales del planea.

Características únicas

Sin embargo, los medicanes también poseen características únicas que los diferencian de ciclones tropicales habituales. Los medicanes son propios del Mediterráneo y de media su ocurrencia es baja, poco más de una vez por año.

Además, el contexto es el calentamiento global. El Mediterráneo es el mar que más rápido se calienta del mundo, sufre un proceso de ‘tropicalización’ en marcha. El Mediterráneo se calienta un 20% más rápido que la media mundial de los mares. Veremos qué impacto puede tener esto a corto y medio plazo.

Los medicanes son tormentas simétricas con bandas de precipitación en espiral que se enrollan entorno a su seno, en el centro se puede formar un “ojo”, una zona circular libre de nubes parecida al ojo de un huracán.

El núcleo de los medicanes en altura contiene aire caliente, como los ciclones tropicales, y es diferente de un núcleo frío de una borrasca. Es importante esta diferencia: los vientos sostenidos pueden alcanzar fuerzas huracanadas, y las copiosas precipitaciones pueden dar lugar a graves inundaciones. Sin embargo, aquí acaban las similitudes. Los procesos que dan lugar a los medicanes son algo distintos.

En el caso de Daniel, el medicane se formó a partir de una borrasca y DANA. Daniel era originalmente un embolsamiento de aire frío en altura, una DANA. Al desplazarse el aire frío sobre el Mediterraneo provoca la formación de tormentas.

Cálido verano

El agua del Mediterráneo se encuentra a elevadas temperaturas tras el cálido verano, por evaporación forma aire húmedo y caliente que se puede elevar, debido a su menor densidad, hasta el aire frío de la DANA que se desplaza por encima.

El aire asciende, se enfría y el agua que contiene se condensa formando lluvia y liberando energía. El resultado son tormentas.

Daniel también era una borrasca, pues el ascenso de aire caliente generó un núcleo de bajas presiones. La borrasca quedó estática en la misma zona, bloqueada por anticiclones circundantes.

Esto llevó a generar tormentas estáticas y acumulaciones extremas de hasta 754 l/m2 en apenas 18 horas en puntos de Grecia. Seguidamente Daniel avanzó sobre el Mediterraneo, las bajas presiones succionaron aire de su entorno, atrayendo un flujo de aire húmedo y caliente que continuaba alimentando las tormentas.

Libia ha sufrido los efectos de un 'medicane' /

Agencias

Medicán en Libia

De este modo Daniel se continuó fortaleciendo, y fue aquí, cerca de las costas de Libia, donde pasó a ser un ciclón con características tropicales, un medicán.

La gran tragedia humana que ha sobrevenido no se ha debido solo a la naturaleza, sino a que Libia se ha convertido en un Estado fallido, un país en colapso desde que Occidente provocó la caída de Gadafi, el dictador que gobernaba el Estado libio.

Un país en colapso no mantiene sus infraestructuras, sus presas, por ejemplo. Ya se habían publicado informes que alertaban sobre el riesgo de desbordamientos si no se acometían las obras necesarias en las presas. Además, las autoridades no ordenaron ninguna evacuación, sino que establecieron un toque de queda. Desgraciadamente cerca de 20.000 personas habrían muerto por ello.

Ciclones tropicales en el Mediterráneo

Los ciclones tropicales dependen de mares calientes que puedan generar aire inestable y cargado de humedad, generalmente necesitan de agua a más de 26 grados.

Sin embargo, en el Mediterráneo, ciclones con características tropicales se pueden dar con aguas mucho más frías. La distribución de los medicanes a lo largo del año es interesante.

Existen unos 89 medicanes registrados entre 1947 y 2021. Se pueden producir en cualquier momento del año, pero la temporada más activa de medicanes es entre septiembre y enero, cuando el número de medicanes registrados es de 10 o superior, cada mes, en este periodo de 74 años.

La temporada baja es de febrero a agosto, cuando hay 5 o menos medicanes registrados por mes. Los meses más activos son septiembre y octubre con 19 y 18 medicanes respectivamente. Y los menos activos Junio y Julio, con 1 medicán cada mes.

Impactos regionales

Pero ¿por qué tiene agosto tan pocos medicanes si es cuando el agua del Mediterráneo está más caliente, o por qué julio es el punto más bajo si es cuando el verano está en su punto álgido?

Hay que tener en cuenta un factor. El mar se enfría o calienta más despacio que otras zonas. En Madrid, por ejemplo, el mes más caluroso es julio, mientras que en el Mediterráneo el agua superficial alcanza su mayor temperatura en agosto. Y siendo enero el mes más frio en Madrid, para el Mediterráneo lo son febrero y marzo.

Adicionalmente, la variación de temperatura entre verano e invierno es más suave que en zonas continentales. El Mediterráneo va con “retraso”, esto probablemente favorece que la temporada óptima sea de septiembre a enero, cuando la tierra se enfría rapidamente, pero el mar conserva su temperatura mejor.

Peor septiembre y octubre

El contraste de aire frío alrededor y aire caliente en el Mediterráneo favorece la generación de medicanes en este periodo. El mayor número de esas tormentas en septiembre y octubre es posible que sea porque la temperatura del mar es mayor, ya que, aunque se puedan producir en cualquier mes, siguen siendo ciclones de caracteristicas tropicales que se alimentan de aguas calientes.

Entre enero y julio el número de medicanes continúa bajando de forma continuada, periodo en el cual la Tierra se va calentando hasta alcanzar su pico en julio, cuando menos medicanes se producen.

Entre Baleares y Cerdeña

Esto contrasta con la temporada de huracanes en el Atlántico Norte, que tradicionalmente dura entre junio y noviembre, y donde agosto es el segundo mes más activo detrás de septiembre. Se observa pues que en el Mediterráneo los ciclones con carasterísticas tropicales están más relacionados con borrascas e intrusiones de aire frío que los más habituales ciclones tropicales del Atlántico Norte.

Los medicanes son además más comunes en las zonas más al norte del Mediterráneo, teniendo su máxima concentración en la zona entre las Islas Baleares y Cerdeña, la zona más septentrional del mar, y su mínima concentración en la zona al sur de Turquía, la zona más meridional.

Esto no muestra una correlación con la temperatura del agua, pero sí una correlación con el clima, siendo mucho más seco en la mitad sur del Mediterráneo que en la mitad norte. Y es que las lluvias en esta zona suelen ser traidas por los ciclones extratropicales, de núcleo frío, que en España por ejemplo entran habitualmente por Galicia.

Climatología inusual

El Mediterráneo queda en el margen sur de la zona susceptible a ciclones extratropicales, entre la zona climática subtropical y la zona climática templada. La situación del Mediterráneo, un mar atrapado entre regiones continentales, lo sufientemente al norte para ser afectado por ciclones extratropicales, de núcleo frío, da al Mediterráneo una climatología inusual.

Ya sea en forma de DANAS, medicanes, u otros eventos, el Mediterráneo es un hervidero de fenómenos meteorológicos adversos. Y el cambio climático con su impacto lo va a complicar mucho más.

Un estudio reciente ayuda a comprender, en parte, cómo cambiarán los medicanes con el calentamiento global, sin embargo, todavía entender esto sigue siendo un desafío. Una cosa es clara, mayor energía en la atmósfera, más temperatura superficial en el mar, mayor vapor de agua aumentará, de media, la intensidad de los medicanes y sus efectos.

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