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La crítica de Monegal: ERC ya controla TV-3, la sumisión a Waterloo declina

Pancarta contra TV-3 mostrada en el ‘TN’.

Pancarta contra TV-3 mostrada en el ‘TN’.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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En esta celebración del quinto aniversario del 1-O, la cobertura de TV-3 ya no ha sido de devotos ‘cheerleaders’. Ha sido informativamente mucho más ajustada. En lugar de fervorosa, ha sido descriptiva. O sea que nos vamos acercando al relato periodístico, y no a la religiosidad del monaguillo. Lo celebro muchísimo.

En el cálculo de asistentes, por ejemplo, en el ‘TN’ rotulaban: "Han reunido 11.000 personas según la Guardia Urbana". Ni rastro por escrito de los 60.000 que los organizadores intentaban divulgar. El resumen final también fue significativo. La crónica a pie de manifestación advertía: "No se han cumplido las expectativas". Y tampoco nos han escatimado primeros planos de airadas pancartas contra la propia TV-3, señalada como ‘Manipuladora’, y con las letras ER (Esquerra Republicana) seguidas de la ‘Ñ’ de ‘ñordos’, insulto que el ‘processisme’ radical usa para denigrar al ‘unionismo’. Que añadieran además el lema ‘Ja no és la nostra’ demuestra que el sector más rabioso de Junts reniega de TV-3 porque considera que ya no está al servicio de Waterloo. ¡Ah! Es evidente: ERC ya se ha instituido en la fuerza principal que mueve TV-3, no obstante en los ‘Telenotícies’ la primera imagen, la apertura, la han dedicado a Puigdemont, dándole prioridad informativa por encima de la alocución del president Aragonés. O sea que en Sant Joan Despí aún queda un rescoldo de feligresía al servicio de Junts x Waterloo, que se resiste.

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Pero es evidente que ahora donde campan a sus anchas es en las porciones de ‘pizza al taglio’ (‘El pentàgon’ y ‘Fax’ ) que han adquirido en 8TV. Allí, con Laura Borràs como invitada estelar, impulsaban todavía el espejismo: "¡El independentismo en Catalunya es mayoritario!". A esa misma hora en TV-3 nos daban datos reales de lo que ocurre, y nos ofrecían el último gráfico del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya) en el que se señala que el independentismo está en un 37,5% ahora mismo.

Lo más potente, televisivamente hablando, de este 1-O ha sido volver a ver en bucle, otra vez, la imágenes de las palizas. Si Rajoy y los suyos no hubieran sido tan cafres, y tan inútiles, ordenando la represión y los porrazos contra la ciudadanía, hoy, del 1-O, en la tele quedaría solamente el recuerdo de una votación alegre y festiva, pero folclórica y anecdótica, dado que no obtuvo reconocimiento internacional alguno.