De 'El Cid' a una cárcel

Lucía Díez: "En 'La noche más larga' de Netflix estuvimos arropados por psiquiatras"

La actriz es una de las internas de la cárcel neuropsiquiátrica en la que se ambienta la nueva serie española de la plataforma

La actriz Lucía Díez.

La actriz Lucía Díez. / Jorge Crisenti

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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A sus 26 años, a Lucía Díez (Madrid, 1996) la hemos visto en títulos como El Cid, La otra mirada, La catedral del mar, Velvet colección y Centro médico. Puede que les suene su cara pero les cueste reconocerla en La noche más larga, ya que para su papel en la nueva serie española de Netflix tuvo que raparse el pelo. Interpreta a Nuria, una sociópata recluida en la prisión neuropsiquiátrica en la que se ambienta este thriller

Nuria, por su inestabilidad, no sería un personaje fácil. 

No, porque es todo un mundo meterte en la cabeza de un personaje, en lo que siente. Pero estuvimos muy arropados y tuvimos un equipo de psiquiatras que era la bomba. Nos dieron muchísima información para adaptar el personaje que querían contar los creadores a la realidad de una sociopatía.

¿Qué ha aprendido de un personaje tan diferente como este? 

Un montón de cosas. Como a parar, a pensar, a analizar... Yo soy superanalítica, pero voy muy rápida en todo, la cabeza me va a mil. Nuria es más pausada, analiza desde otro ritmo. Ha sido muy interesante cambiar esa dinámica interna. 

Nuria es más pausada, pero nunca sabes por dónde saldrá.

Puede salir por cualquier lado. Es impulsiva, y eso también mola trabajarlo, porque te permite jugar con una cosa más teatral, de estudiarte la secuencia y llegar al plató y rodarla con lo que te dan tus compañeros.

¿Gracias al personaje ha aprendido de temas de salud mental? 

Sí, hacer un personaje así te acerca mucho a tener conciencia de todos los problemas de salud mental. Entiendes de dónde pueden venir, los síntomas y lo difícil que es controlarlo. Estaría bien que se conociese un poco más de ese mundo, porque entonces lo verías con otros ojos y te darías cuenta de lo difícil que es para esas personas sufrir ese tipo de condición.

La serie tiene algunos personajes femeninos, ¿pero no cree que destila demasiada testosterona?

Sí, porque toda la trama del secuestro es más habitual verla en personajes masculinos. Pero la clave está en que hay personajes femeninos que, aunque sean más pequeños, aportan muchísimo y son claves y potentes. Como el que hace Laia Manzanares, una chica superpoderosa en medio de toda la familia de los asaltantes, o los de Sabela Arán y Cecilia Freire.

Para interpretar a Nuria tuvo que raparse el pelo. ¿Le costó? 

Me lo dijeron antes de hacer el último casting y no lo pensé demasiado porque me apetecía mucho participar en este proyecto. Total, el pelo crece y es un look que también mola. Todo el mundo fantasea alguna vez con raparse el pelo.

Aparte de actuar, estaba estudiando Derecho y Política. 

Terminé la universidad justo cuando estaba en Baruca, la cárcel en la que se ambienta esta serie.

"No me pensé demasiado lo de raparme el pelo"

A los jóvenes se les acusa muchas veces de que no les interesa la política, y usted en cambio se decantó por esa carrera.

Pues lo estudié un poco por eso. Quería ver de dónde venía la política para entenderla y ver por qué es necesaria y tener un criterio. El teatro es muy emocional y también me venía bien tener otro tipo de conocimientos que no tuvieran nada que ver, cosas más teóricas para ponerme un poco los pies en la tierra.

Usted mantiene una relación peculiar con Gran Bretaña, porque descubrió que quería ser actriz en ese país.

Sí, allí se despertó mi amor por el teatro. Tengo una cosa muy pasional con Gran Bretaña. Mi sueño sería hacer teatro en Londres. Lo que me pasa es que después de haber estado allí necesito estar un tiempo sin volver, tengo una especie de amor-odio con Inglaterra. Me afecta el clima, a su gastronomía no acabo de encontrarle el punto, pero tengo un amor absoluto por su cultura y su gente.

Estudió también allí.

Sí, en un internado, con 12 años y luego con 16. Mis padres viajan mucho porque trabajan en la aviación y nos mandaron a mi hermana y a mí para estudiar inglés y para aprender a vivir un poco a nuestra bola y relacionarnos con otra cultura. Fue precioso, toda una aventura. 

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¿Cómo fue esa educación en un internado británico?

Estábamos en medio del campo aprendiendo teatro, cocina, hípica, hacíamos clases de bádminton... Es otro sistema educativo en el que le dan importancia a cosas muy diferentes a las de aquí. Pero a mí me encantó.

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