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'Eufòria' (TV-3): las claves de la gran adicción de la chavalería

Scorpio, durante una actuación del ’talent’ de TV-3 ’Eufòria’

Scorpio, durante una actuación del ’talent’ de TV-3 ’Eufòria’ / Pau Senabre

  • El éxito del ‘talent show’ musical de TV-3, fenómeno entre el público infantil y juvenil, trasciende a lo televisivo. Es también una plataforma para crear referentes (en catalán) y una herramienta para normalizar la diversidad.

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Ignasi Fortuny
Ignasi Fortuny

Periodista. Principalmente, escribo sobre música.

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Pasadas las dos de la madrugada, docenas de niños hacen guardia en las puertas de TV-3. Es viernes, pero –repetimos– son niños y el reloj marca más allá de las dos. La escena se repite cada semana en Sant Joan Despí frente a las instalaciones de la televisión pública catalana. Los niños esperan a unos ídolos a los que hace apenas tres meses no conocían de nada. Son los ídolos, los concursantes de 'Eufòria', el 'talent show' musical que se ha convertido en un fenómeno que va más allá de lo televisivo

Su dimensión se mide cada semana en los datos de audiencia del sábado: más de 300.000 espectadores de media y cuotas de pantalla que rozan el 20% (el récord lo tiene el último programa: 20,8% de 'share' y 326.000 espectadores de media). Se mide con lo que pasa a la hora de la emisión del programa (el viernes en el 'prime time' nocturno) en un número incontrolable de hogares: familias reunidas viendo la tele –escenas inéditas en algunos hogares, reconocen–. Pero también se percibe los lunes en las escuelas catalanas, en las que se debate sobre las actuaciones, las valoraciones del jurado... Y hasta se imita a los nuevos ídolos. Y pronto, el próximo 16 de julio, se podrá comprobar cómo el fenómeno televisivo es también social con un indicador asombroso: los concursantes de 'Eufòria' llenarán el Palau Sant Jordi (17.000 entradas vendidas). Un concierto que, evidentemente, no estaba previsto y que el impactante éxito ha hecho programar a toda prisa. Es más, este viernes se ha anunciado un segundo bolo el 17 de julio.

'Eufòria' nació en la cabeza de Tono Hernàndez, su director, convencido de que TV-3 necesitaba un 'talent show' musical «del más grande formato posible». Este último adjetivo viene a cuento: el programa se hace con un presupuesto mucho más bajo que otros parecidos que se realizan en cadenas estatales. 'Eufòria' es una coproducción de TV-3 con Veranda, productora a quien la televisión pública catalana compró la idea. El encargo a la empresa audiovisual tenía poco más de un millón de euros de presupuesto. A este dinero se le debe sumar todos los recursos (difícilmente cuantificables) que aporta TV-3, tanto técnicos como humanos, y los 860.000 euros que se han invertido hasta el momento (en alquiler de material, principalmente). La falta de presupuesto se suple –dice orgulloso Hernàndez– con «el talento del equipo, dedicación y horas».  

El triunfo de la tele amable

El reto del director era hacer un 'talent' con otro «talante». Eso es: huir de la competitividad y la agresividad que a veces protagonizan programas de este estilo. «Teníamos claro que queríamos tener unos valores positivos, un 'casting' muy fiel a la sociedad en la que estamos y, dentro de los objetivos, estaba cazar a un público joven, familiar, que los niños volvieran a ver la tele», especifica Hernàndez. La jugada le ha salido redonda. «La tele agresiva está pasada de moda, creo que la tele del buen humor, de la fraternidad, es la que el espectador quiere ver», añade. 

Hernàndez asegura que han logrado generar un buen rollo contagioso ya que «no es un 'talent' de solistas, es un 'talent' de cantantes que cantan en equipo». Más allá de esto, las claves del éxito –enumera su director– pasan por un lenguaje juvenil (con ingredientes que conectan con esa idea como son el cantante y copresentador Miki Nuñez y el rapero y parte del jurado de 'Eufòria' Lildami), una escenografía «desacomplejada» y un elenco de concursantes que tienen «todos los físicos, las procedencias, orientaciones sexuales...». «No hemos intentado coger estereotipos marcados, sinó la gente que nos enamoró», afirma.

Así, el 'casting' del programa muestra la diversidad en su sentido más amplio. Hace poco Llum, concursanta eliminada del programa, decía en una entrevista: «Que TV-3 haya puesto a personas no binarias, personas ‘queer’, personas LGTB en las plantallas no es de aplaudir, es un deber». Y eso es algo que tenía muy claro Hernàndez cuando cocinaba esta primera edición de 'Eufòria' (pueden dar por hecho que, a su debido tiempo, habrá una segunda). «Teníamos que respresentar la sociedad y enseñar cómo se relacionan entre ellos, sin las fronteras de otras generaciones. Lo que hay entre nuestros concursantes es una normalización de la diferencia», zanja. 

El concursante Edu, durante una actuación de 'Eufòria'

/ Pau Senabre

Un ‘star system’ catalán

«Es súper importante que los chavales vean esta diversidad porque es lo que se encontrarán el día de mañana». Lo dice Lildami, que tampoco cumple los estereotipos de rapero (es parte del jurado del programa junto a Elena Gadel y Marc Clotet), y quien también nota el fenómeno en sus carnes y carrera. «Ha ayudado a que mis canciones lleguen a otros targets para los que a lo mejor mi música era una barrera o había ciertos prejuicios con mi imagen. Muestro la parte más humana de mí y como soy en realidad», expone el de Terrassa.

"Lo que hay entre nuestros concursantes es una normalización de la diferencia", comenta el director de ‘Eufòria’

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Lildami hace años que trata de dinamizar la escena urbana en catalán –ha impulsado, por ejemplo, el festival Maleducats–. ¿Trasladará Eufòria su éxito televisivo al panorama musical? Es algo imposible de responder. «La persona que gane tendrá un impulso que ya nos hubiera gustado a todos tener al inicio o a su edad. Pero ya se verá, tienen talento para hacerlo», opina Lildami. En lo que 'Eufòria' sí que puede ayudar de manera inminente –si no lo ha hecho ya– es en crear referentes para los jóvenes catalanes, y en catalán. «La parte más complicada que tenemos como reto lingüístico es hacer atractivo el catalán para que un chaval que empiece a hacer música y dude en qué idioma hacerlo lo haga en catalán, si es como le nace», apunta el rapero. 

Profundiza en eso la comunicadora Laura Grau, que sigue y comenta el talent en el programa de radio 'Matina, Codina' (RAC 105). «Había una necesidad tan extrema de un 'star system' en Catalunya, y de tener por fin un producto atractivo para un 'target' joven que era relativamente fácil que fuese exitoso», comenta. Grau considera que es muy impontante para la lengua que por fin exista un programa «tan potente» capaz de generar personajes públicos que ayuden a visualizar tanto el catalán como la diversidad. «Nuestra lengua está tocada de muerte y cuantos menos referentes tengamos , peor nos irá la cosa. Es necesario que haya un star system catalán y se reivindique como tal», zanja la comunicadora.