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La crítica de Monegal: El negocio del fabricante de banderas

Jon Sistiaga, un año de Brexit (#0, M+).

Jon Sistiaga, un año de Brexit (#0, M+).

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Se va a cumplir ahora un año del Brexit. La madrugada siguiente a la Nochevieja del 2020 se materializó la salida efectiva, comercial, admnistrativa y política, del Reino Unido respecto de la Unión Europea. Y para ver cómo están las cosas, y reflexionar, el ‘routier’ Jon Sistiaga se ha desplazado a Inglaterra (‘Brexit, un año después’, #0, Movistar+). En líneas generales, la gente corriente y moliente ya no quiere hablar del tema. Lo dan por hecho, y punto. Hayan estado a favor o en contra, pasan página.

Algunos, no obstante, se han prestado al análisis. Como el exparlamentario conservador Mark Robinson. Preguntado acerca de las muchas mentiras que se inventaron los partidarios del Brexit para inclinar la votación a su favor, dijo con tristeza: «En toda campaña para un referendum hace falta un demonio. Si no lo hay, se inventa. Aquí se inventaron que 40 millones de demonios turcos inmigrantes nos iban a invadir. Y luego remataron con la gran mentira del dinero, diciendo que seríamos más ricos». Algunos analistas financieros de Londres coincidieron: «Más de 500 empresas se han marchado de la City. Se ha desplazado mas de un billón de euros».

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Buscó entonces Sistiaga a alguien que el Brexit le hubiera beneficiado enormemente. Lo encontró en el condado de Yorkshire. Es un fabricante de banderas. ¡Ahh! Vende banderas del Reino Unido como nunca. Por lo visto, la gente abraza el trapo, y se consuela. Recuerdo un capítulo de ‘Cuéntame...’ (TVE-1), cuando la serie estaba retratando el nacimiento la España de las Autonomías que Suárez se inventó, en que Antonio Alcántara también se puso a fabricar banderas. Visión comercial de primera: todo el mundo agitando su banderita correspondiente. Se hinchó a ganar dinero. Sistiaga le pidió al fabricante que le enseñara el taller. Todo eran señoras, cosiendo. Advirtió el inglés: «Todas son de aquí. Aquí no trabaja ni una inmigrante». Y Sistiaga tomó nota.

En mi época de preuniversitario leíamos la ‘Historia de Inglaterra’, de André Maurois. Arranca este texto, fundamental aún hoy, recordando aquella frase de Lord Bolingbroke, tremendo patriotero: «Ingleses, recordad que somos vecinos, pero no parte del Continente». Yo creo que el Supremo Hacedor se equivocó cuando diseñó el planeta. Las islas británicas deberían estar más al Oeste. Más cerca de la costa de Norteamérica.