Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: El culebrón turco no cuaja ni en TV-3 ni T-5

Escena de ‘Germans’, que emite TV-3.

Escena de ‘Germans’, que emite TV-3.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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No sé por qué TV-3 se ha apuntado a la moda del culebrón turco. Con su agitación, propaganda y fabulación sobre el ‘procés’, ya va que chuta. Pero han decidido comprar la turca ‘Germans’, que es una pamplina, una variante muy ñoña, y no lo que se espera de un culebrón turco como Dios manda, o Alá, en este caso. Se trata de una telenovela cursi que discurre alrededor de una familia de mellizos, más un tercero que no acaba de ser trillizo, y un padre biológico, mitad ‘sin techo’ mitad ‘trapero de Emaús’.

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Pero eso en TV-3 no funciona. Su último registro no ha llegado ni al 6% de cuota de pantalla. Le pasa a TV-3 lo que también le ocurre a Tele 5, que también se ha apuntado a los culebrones turcos (‘Love is in the air’) y ha sido un desastre absoluto: creo que ya la han retirado, porque no la veían ni los empleados del consulado de Turquia. Esta similitud de comportamiento de la audiencia de TV-3 y T-5 no solo ocurre con los culebrones turcos. Ambas cadenas tienen una personalidad televisiva similar. Ambas han conseguido una fiel y cautiva bolsa de adictos que solo esperan la martingala habitual que allí les suministran. La audiencia de T-5 espera las barbacoas y los canibalismos de las ‘ratomaquias’. Y la de TV-3, los cuentos y las fábulas sobre el ‘procés’. Ambas cadenas, en cuanto dejan de suministrar su papilla, pinchan.

MANIPULACIONES RISTO .– Me advierte un seguidor de esta columna, que firma en la red con el seudónimo ‘loiro’: «No dé usted ninguna credibilidad a la llamada de teléfono del programa de Risto al Rey emérito: lo han manipulado». Se refiere a la pírrica ‘exclusiva’ que nos vendió Risto Mejide (‘Todo es verdad’, Cuatro), hace unos días, acerca de la llamada de teléfono, en idioma francés, al emérito Juan Carlos I, y que duró 25 segundos. Risto nos dijo –y así lo subtitularon en castellano–, que la respuesta del emérito fue: «No tengo nada que decir, pero poco importa». Especularon mucho sobre este «pero poco importa». Lo asimilaron a que se siente abandonado. Pero la respuesta era falsa. Amplificando el sonido, la respuesta del emérito fue: «Je vous salue affectueusement». Y colgó. ¡Ah! Gracias, amigo/a ‘loiro’. La manipulación ha sido absoluta. Es raro, eso sí. La conversación fue trivial, intrascendente, irrelevante y corta. O sea, una birria de ‘exclusiva’. A veces la tele se supera: mete la zarpa y la pata a la vez.