Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Escarbando en la tumba de Rocío Jurado

La crítica de Monegal: Escarbando en la tumba de Rocío Jurado
2
Se lee en minutos
Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

ver +

Sin piedad. Sin escrúpulos. Se lo advertí a primeros de este año cuando comenzaron a emitir la teleserie o culebrón con Rocío Carrasco de protagonista. Les dije aquí mismo que eso no era una bandera contra la violencia de género, cosa que les importa un pito. ¿Cómo les va a importar si el propietario de este imperio televisivo estuvo denunciado y encausado en Italia por incitación a la prostitución de menores, y también acusado de malos tratos y abusos a una ex amante suya? Todo eso solo ha sido el principio de una gran barbacoa sobre esta arborescente familia (las y los Carrasco, Flores, Jurado, Ortega, Mohedano y Benito), colosal reserva de carne para ir rustiendo a la parrilla en episodios sucesivos.

Una operación comercial de primera categoría. Concluida la primera temporada de la teleserie sobre Rocío Carrasco, anuncian para después del verano la segunda. El objetivo ya no son los posibles malos tratos. Esta segunda parece un ajuste de cuentas contra toda la arborescente familia. ¡Ah! Son tantos, que hay orgía caníbal para un semestre como mínimo. Y para ir haciendo boca ya han comenzado escarbando a pico y pala en la tumba de la gran Rocío Jurado, de la que todos vivían mientras estuvo en activo. ¡Ah! Es comodísimo entrar a saco en la tumba de alguien difunto. No puede demandarles ni meterles una querella.

Esta semana han contratado al tito Amador Mohedano, y ha ido contando que su hermana cobró por su última gala, antes de morir, 100 millones de pesetas, que manejaron Rocío Carrasco y su actual marido Fidel, y que a él le dejaron más tieso que el palo de un Chupa Chups. Solo iban a por la pasta, y la grave enfermedad de su madre les importaba muy poquito. Eso es lo que se desprende del relato de tito Amador.

Noticias relacionadas

También nos pusieron en pantalla el desglose de la herencia que dejó la cantante, siete millones de euros según Tele 5, y había que ver cómo la cadena incentivaba y resaltaba con fruición que, 15 años después de su muerte, todavía hay dentelladas entre ellos. Todo un espectáculo a costa de Rocío Jurado, que luego continuará con el resto de esta frondosa familia.

Que aquí todos hagan turbio negocio, unos comprando y otros vendiendo sus miserias, es lo de menos. Lo preocupante es que este sistema televisivo ya no crea una audiencia de simples cotillas: genera buitres de aquelarre sucio y adictivo.