'TÚ Y YO SOMOS TRES

Poco entusiasmo en TV-3 por el DNI de Waterloo

Presentación del carnet en el ‘TN vespre’.

Presentación del carnet en el ‘TN vespre’.

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Contra todo pronóstico no ha concitado gran emoción en TV-3 esta presentación del carnet, o DNI, del Club de Waterloo. Apenas 60 segundos en mitad del ‘TN vespre’ del martes. Toni Cruanyes nos introducía el tema así: «El Consell per la República, la plataforma independentista presidida por Carles Puigdemont, ha presentado hoy la identidad digital para sus socios, que ya son 92.000» y luego una breve entrevista en Bruselas a Toni Comín.

¡Ah! Es extraña tan poca pasión en TV-3 ante esta iniciativa. Hasta ahora cualquier gesto, ademán o postura de Puigdemont era amplificada en Sant Joan Despí con la misma devoción que tenía Bernadette Soubirous cuando se le aparecía la Virgen de Lourdes. ¡Ahh! Es comprensible esta constante grandilocuencia informativa sobre el exiliado/fugado de Waterloo.

Lo vienen haciendo desde 2017 para evitar lo que decía Quim Torra el otro día, con gran pavor y congoja: «Temo que Puigdemont quede vagando por el espacio». ¡Ah! Vagar por el espacio sideral, como un errante meteorito, tiene que ser horrible. De ahí la incesante atención que le dedica TV-3. No obstante esta vez parece que la emoción declina.

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Incluso Xavier Graset, aquella misma noche en el '3/24', tocó el asunto brevemente, sin darle mayor importancia, despachándolo así: «És una mena d’identitat digital». En efecto, una mena, una especie, y punto. También fue significativa la advertencia del presentador del ‘TN vespre’, Toni  Cruanyes, –que les contaba al principio– sobre este curioso carnet de Waterloo, cuando decía: «Es... para sus socios». Efectivamente, ‘para sus socios’. O sea, que en TV-3 a lo mejor se han dicho: cuidado con hacer publicidad gratuita desde una tele pública sobre un carnet de un club privado. ¡Ah! Supongo que en ERC esta prudente actitud también habrá gustado mucho.

Hombre, para los amantes de buenos clubs privados con acento político yo les recomiendo que se acerquen a Londres y visiten el Reform Club, que ya admite a señoras desde 1981. Allí se reunía muchas tardes Margareth Thatcher con su sanedrín, y ante una botella de Teacher’s, su whisky preferido, y un cartón de Benson & Hedges, ingeniaba chispeantes eslóganes políticos como aquel que decía: «Vote a la derecha si quiere mantener lo que le queda». Ser socio del Reform cuesta un pico, 1.000 libras al año. La ventaja de lo de Waterloo es que con 12 euros vas que chutas.