09 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Jamonería TV-3: la nómina se come el pernil

Ferran Monegal

Vicent Sanchis en ’Els matins’ (TV-3).

Vicent Sanchis en ’Els matins’ (TV-3).


Alegría en casa. El todavía director de TV-3 Vicent Sanchis se ha corporizado en Els matins para que Lidia Heredia le haga una entrevista. ¡Ah! Siempre que Sanchis aparece en su propia tele mi canario flauta Papitu disfruta. Siempre me advierte que hay que escucharle con mucha atención. Es muy entretenido. Su versión de las cositas que ocurren en TV-3 es un prodigio: la realidad siempre es al revés de lo que dice.

Arrancó hablando de la serie Drama, ese asunto tan pequeñito que a algunos les ha interesado magnificar, enfadadísimos porque de vez en cuando hable en castellano algún protagonista. Reflexionando Sanchis sobre ese asunto de la lengua, y del territorio, nos dejó una perla buenísima. Dijo: «¿Qué pasa cuando TVE hace una serie en Barcelona y la hace en castellano? Pues que no te sientes identificado porque dices: ‘¡En Barcelona eso no se habla!». ¡Ahh! Lidia hasta se atrevió a replicar, con la boca pequeñita eso sí: «En Barcelona también se habla castellano ¿eh? También, también». Ya les dije que Sanchis tiene golpes muy entretenidos. Pero en realidad lo de la serie era lo de menos. Sanchis se había corporizado en El matins para otro asunto: para meter miedo con eso de que a lo peor Polònia y el culebrón de las tardes no podrán seguir. Por falta de dinero. ¡Ah! La pasta. Ese es el asunto.

Hizo un silogismo: los ingresos publicitarios bajan, las subvenciones de la Generalitat aumentan menos de lo que deberían, ergo no hay dinero para programas que llenen las parrillas. Sí señor, dicho así es incontrovertible. Pero es un silogismo con trampa. Le falta la base, el fundamento, de esta tragedia: de los 300 millones y pico que TV-3 recibe, más del 50% son para pagar la nómina. La conforman aproximadamente 1.800 criaturas. O sea, ocurre como en aquella jamonería que una vez les conté, de un amigo mío. Contrató tanto personal de servicio que el día que abrió no había jamón en las estanterías. No le quedaba dinero para comprar pernil. Era una jamonería sin jamón. Pero el personal era eficientísimo, eso sí.

No se preocupen los fans de Polònia. Volverá. El toque de susto de Sanchis ya ha hecho efecto. La clase política está en un grito. No podrían soportar que no les hicieran la parodia. Se pirran por Polònia. Para ellos la tragedia es el silencio. El vacío. La risa es una bendición. Aunque te dibujen como un zoquete o un inútil.