08 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

De la pelea de gallos a la riña gallinácea

Ferran Monegal

Oriana y Fani luchando en ’La casa fuerte’

Oriana y Fani luchando en ’La casa fuerte’

Veo en los noticiarios que se estan desmantelando estos días galleras clandestinas en Córdoba y Almeria.  Hace unos cuatro meses (16 de febrero del 2020), cámaras del Telediario de TVE-1 pudieron ser testigos de la entrada de la policía en una pelea de gallos en El Puerto de Santa María. Además de los gallos obligados a matarse entre sí encontraron a 197 personas que les jaleaban enfebrecidas y apostaban notables sumas de dinero. Hay sensibilidad  social sobre ese asunto. No he visto por ahora la entrada de la policía en La casa fuerte de Tele 5. Se están produciendo allí ahora mismo contiendas gallináceas terribles. Dos señoras contratadas para amenizar este reality showOriana y Fani, acaban de protagonizar una reyerta muy estremecedora. Se decían, una frente a otra, face to face, en una zona aledaña a la cocina: «¡Rata, puta, poligonera, asquerosa, callo, monstruito, ordinaria, macarra, garrula!». Más de dos millones de personas asistieron a esta gallera.

Yo creo que la policía no intervino porque la actual legislación prohibe las peleas de gallos, pero las riñas no. Es una curiosa distinción. En la pelea, uno de los combatientes suele morir. Se les insertan cuchillas en los espolones para que se produzcan letales sangrías. La riña es un enfrentamiento distinto. Se pegan picotazos y zarpazos pero no se permite que se muera nadie allí mismo.  Tele 5 trabaja la riña desde hace más de 20 años. Tiene mucha experiencia. A veces hay contacto físico, algún manotazo, pero evitan que se claven cuchillos en la yugular, o en el hígado. La riña a cara de perro en cambio es constante y contínua. Bien mirado, esto de Oriana y Fani  podría ser perfectamente una secuencia de archivo de cualquier edición de Gran Hermano, Sálvame, Supervivientes, La isla de las tentaciones, o del Deluxe... Son 20 años de más de lo mismo. Los combatientes cambian, pero la riña es la misma. Gozan de  una gran masa de público fiel que disfruta. Y los apostantes son las firmas. Apuestan por estos programas al anunciar ahí sus productos.

A mí particularmente La casa fuerte me aburre. Solo encuentro algún chispazo de ingenua alegría en Yola Berrocal. Se empelota cada dos por tres, nos enseña, con buena intención, cómo se ducha desnuda, y cuando asiste a las riñas les dice: «¡Dejad que hable vuestro corazón!». ¡Ah! Yo creo que Yola en una santa. Desnuda o vestida.