13 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

La tele llenará las gradas con falso público

Para que veamos los partidos con emoción la tele llenará las gradas vacías con imágenes enlatadas de otros partidos

Ferran Monegal

Ver una grada vacía es triste y aburre (La 1).

Ver una grada vacía es triste y aburre (La 1).

Parece que este jueves va a reanudarse la Liga de Fútbol. En Informe semanal (TVE-1) reflexionaron sobre cómo van a ser los partidos con las gradas vacías. Decía Miguel Pardeza, el que fue gran delantero del Real Zaragoza F.C.: «La afición en la grada motiva, aníma y tambien condiciona el partido. A veces se puede convertir incluso en una rémora para el equipo local, y en un acicate para el equipo de fuera». Efectivamente. Se han dado casos, cuando el equipo local hace el burro, que la grada le abuchea y le pita y el equipo contrario se crece más todavía. No sabemos si ahora, con los estadios vacíos, a los jugadores les van a poner por la megafonía una selección de gritos y cánticos entusiásticos, como hacen en los programas de humor sin público, que ponen risas enlatadas para animar al humorista. Lo que sí nos contaron en Informe semanal es la forma en que la tele nos servirá los partidos.

En la TV alemana han decidido que la audiencia reciba los partidos tal cual, sin incrustaciones sonoras o visuales añadidas. Aquí parece que se seguirá el sistema de la TV danesa: los espectadores veremos en nuestros televisores las gradas rellenadas con imágenes de público de otros encuentros enlatados, de archivo. Esto ya lo advirtió en TV-3 el otro día Jaume Roures, el gran monseñor de los derechos televisivos del fútbol. Decía que contemplar el cemento de las gradas, o el plástico de los asientos vacíos, no entusiasma. Tiene razón. Es un paisaje triste. Pero habrá que afinar mucho con las imágenes enlatadas que incrusten. No sea que estemos viendo en casa una jugada lamentable por parte de ambos equipos, un lance vergonzoso, y el realizador se equivoque y nos pinche una grada gritando entusiasmada y aplaudiendo la mar de descosida. O al revés: que estemos viendo en casa una jugada sublime y que se equivoquen de enlatado y nos incrusten una grada pitando enfurecida. ¡Ah! Si no van con cuidado este trompe l’oeil o ficción televisiva puede ser surrealista.

Nos contaban también en Informe semanal que quizá desplacen cámaras a bares y peñas, y conecten en directo con la animación y euforia que en estos lugares se vive. En cualquier caso que nos alimenten con simulaciones –aunque en esta ocasión sea con buen fin– no deja de ser el mejor retrato de la televisión. Ese artefacto que muchas veces se dedica a pintarnos realidades que no existen.

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